La estimulación cognitiva digital mejora el deterioro cognitivo leve en párkinson

Un estudio con NeuronUP muestra que la estimulación cognitiva digital mejora la cognición, la autonomía diaria y la calidad de vida en párkinson leve.

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La estimulación cognitiva digital muestra beneficios en el deterioro cognitivo leve en Parkinson NEURONUP

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La estimulación cognitiva digital mediante realidad virtual inmersiva y programas de entrenamiento cognitivo muestra efectos positivos en el deterioro cognitivo leve asociado al párkinson. Según NeuronUP, estas intervenciones se vinculan con avances relevantes en la cognición global, el desempeño en las actividades cotidianas y la percepción de la calidad de vida.

Las conclusiones proceden de un trabajo publicado en la revista “Scientific Reports”, en el que ha colaborado la plataforma digital NeuronUP. El estudio analiza el impacto de dos herramientas tecnológicas en personas con deterioro cognitivo leve relacionado con la enfermedad de Parkinson, una etapa previa a la demencia para la que todavía no hay tratamientos farmacológicos autorizados.

La investigación se prolongó durante 24 semanas y constató que ambas intervenciones se asocian a mejoras significativas en la cognición global, el funcionamiento diario y la calidad de vida percibida. “Este tipo de investigaciones refuerzan la importancia de desarrollar herramientas digitales que permitan intervenir de forma temprana y personalizada en el deterioro cognitivo asociado al párkinson. Plataformas como NeuronUP abren nuevas vías para mejorar la autonomía y la calidad de vida de los pacientes”, comenta Valeria Medina, neuropsicóloga de NeuronUP.

En relación con el entrenamiento cognitivo digital, llevado a cabo a través de NeuronUP, se observan mejoras consistentes en funciones ejecutivas, atención, memoria, lenguaje y cognición social. Estas ganancias se alcanzaron mediante actividades específicamente diseñadas para estimular cada capacidad de forma estructurada, personalizada y adaptativa. La plataforma hace posible graduar la dificultad según el rendimiento de cada persona, lo que facilita una intervención individualizada que optimiza el proceso terapéutico y favorece la adherencia.

“Un ejemplo real sería el hacer un puzzle. Podemos comenzar con uno de 100 piezas y, si lo dominamos, avanzar a uno de 150; pero si resulta demasiado complejo, podemos reducir la dificultad hasta mejorar. El contenido también se adapta a los intereses de la persona, como elegir un puzzle con una imagen que le resulte motivadora. Este mismo principio se aplica en NeuronUP, donde la plataforma ajusta automáticamente la dificultad en función del rendimiento, lo que permite una intervención verdaderamente personalizada, con actividades variadas en diseño y contenido según las necesidades de cada perfil”, explica Medina.

Entre los aspectos más novedosos del ensayo destacan los biomarcadores digitales, es decir, datos objetivos obtenidos mediante dispositivos tecnológicos que permiten medir el funcionamiento del cuerpo o la mente. Gracias a este enfoque, se puede seguir con precisión la evolución cognitiva en cada sesión y detectar cambios muy sutiles que podrían pasar inadvertidos con evaluaciones más clásicas.

Desde el punto de vista neurobiológico, el trabajo también ha identificado modificaciones en la conectividad funcional de redes cerebrales relacionadas con el control ejecutivo y otros procesos cognitivos complejos. Estos resultados respaldan la existencia de mecanismos de neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse en respuesta al entrenamiento cognitivo.