La exposición al plomo se vincula con mayor pérdida de masa y fuerza muscular en mayores de 60 años

Un estudio internacional vincula la exposición ambiental al plomo con más casos de sarcopenia y peor salud muscular en mayores de 60 años.

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Una investigación internacional en la que ha participado un equipo del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha encontrado que la exposición ambiental al plomo se relaciona con un empeoramiento de la salud muscular a medida que avanza la edad. En concreto, el trabajo ha detectado una asociación entre la exposición crónica a niveles bajos de este metal pesado y una mayor frecuencia de sarcopenia, trastorno definido por la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular en personas mayores.

La doctora Esther García-Esquinas, del Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII y del Área de Epidemiología y Salud Pública del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII), firma el estudio como autora principal. Los hallazgos se han dado a conocer en la revista científica 'Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle'.

El plomo es un metal pesado tóxico cuya presencia en el entorno sigue suponiendo un importante desafío para la salud pública, especialmente en poblaciones envejecidas. Aunque sus efectos sobre el sistema nervioso y el aparato cardiovascular están bien documentados, su posible papel en el deterioro musculoesquelético asociado al envejecimiento apenas se había analizado hasta ahora.

El trabajo ha utilizado información de 11.842 personas de 60 o más años, participantes en cuatro grandes estudios poblacionales desarrollados en Estados Unidos y España. Para cuantificar la exposición al plomo se determinaron sus concentraciones en sangre y en suero, dos marcadores biológicos que permiten captar distintos componentes de la carga interna de este metal. La situación de la salud muscular se valoró mediante diversos criterios de sarcopenia siguiendo las recomendaciones del Grupo Europeo de Trabajo sobre Sarcopenia en Personas Mayores.

Entre los indicadores empleados se incluyeron medidas de fuerza muscular, como la fuerza de prensión manual y la prueba de levantarse de una silla sin utilizar los brazos; parámetros de masa muscular, obtenidos mediante absorciometría de rayos X de energía dual y perímetros corporales; y medidas de función física, evaluadas a través de la velocidad de la marcha y de pruebas estandarizadas de rendimiento (Short Physical Performance Battery).

Los análisis indican que concentraciones más altas de plomo en sangre se asocian de forma gradual con peores resultados de fuerza, masa y rendimiento muscular. Esta relación se observó tanto para el plomo total en sangre como para el plomo en suero, aunque las asociaciones fueron, en general, más marcadas cuando la exposición se estimaba mediante el suero, sobre todo en los parámetros vinculados a las extremidades inferiores.

El estudio también ha puesto de manifiesto una relación entre los niveles de plomo y diversos factores ambientales del entorno residencial, como la cercanía a vías con tráfico intenso, las emisiones de origen industrial y la contaminación del suelo. Estos resultados sugieren que la exposición ambiental al plomo podría favorecer el deterioro de la salud muscular durante el envejecimiento y contribuir al desarrollo de sarcopenia incluso con exposiciones relativamente bajas.

Según explica Esther García-Esquinas, “el estudio subraya la importancia de reforzar las estrategias de vigilancia y prevención de la exposición al plomo, y sugiere que el plomo en suero podría ser un biomarcador más sensible para evaluar el impacto de este metal pesado sobre el envejecimiento musculoesquelético”.

La investigadora del CNE-ISCIII añade que los resultados “abren nuevas líneas de investigación sobre los determinantes ambientales de la fragilidad y la discapacidad en la población mayor, y refuerzan la necesidad de fomentar políticas públicas orientadas a reducir la exposición a metales pesados en el entorno”.