La exposición prenatal al VIH deja una marca inmune duradera incluso en menores no infectados, según una investigación

Un estudio revela que la exposición al VIH en el embarazo altera el sistema inmune hasta la adolescencia, incluso en niños nunca infectados por el virus.

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Un estudio reciente difundido en la revista “Journal of Infection and Public Health” concluye que la exposición al VIH durante la gestación imprime una huella inmunológica que se mantiene hasta la adolescencia, incluso en menores que nunca han contraído el virus.

Los grupos científicos implicados consideran este resultado especialmente relevante: “Aunque estos niños no tienen VIH, su sistema inmune no funciona exactamente igual y se ha observado que estas diferencias no desaparecen con la edad, sino que persisten hasta la adolescencia”.

La investigación ha estado coordinada por equipos del CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC) y de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) en el Hospital Universitario Ramón y Cajal / Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS) y el Hospital Gregorio Marañón, en Madrid, junto con el Hospital Infantil de México Federico Gómez y la Universidad Nacional Autónoma de México.

El trabajo se centró en un conjunto de menores de hasta 13 años y utilizó una batería de 64 marcadores que informan sobre el estado del sistema inmunitario, con el objetivo de aclarar cómo la exposición al VIH condiciona las defensas y los procesos inflamatorios. Los datos obtenidos indican que los niños expuestos al virus pero no infectados muestran cambios relevantes en moléculas ligadas a la inflamación, a la activación inmunitaria y a la integridad de los vasos sanguíneos. Se cuantificaron en plasma los niveles de 55 marcadores inmunes proteicos y se analizó la expresión relativa del mRNA de otros 9 en muestras de sangre seca procedentes de la misma extracción.

“Si imaginamos el sistema inmune como si fuera un ejército, en los niños expuestos al VIH, este ejército, aunque no esté en guerra activa contra el virus, parece estar en un estado de alerta o vigilancia constante. Esto puede sonar inofensivo, pero a largo plazo, esta vigilancia crónica puede pasar factura a su salud”, ha señalado África Holguín, investigadora del CIBERESP y responsable de la parte española del estudio.

El equipo advierte de que un sistema defensivo que funciona de manera distinta puede traducirse en efectos concretos, como mayor vulnerabilidad a patologías, respuestas diferentes a las vacunas y posibles repercusiones en la evolución a largo plazo. “Estudios previos ya sugerían que los niños expuestos al VIH, pero no infectados podrían tener una mayor propensión a sufrir infecciones comunes, problemas de crecimiento, y quizás incluso enfermedades no infecciosas como las cardiovasculares en el futuro. Este estudio aporta la base biológica de por qué podría ser así”, apunta Holguín.

La experta añade que “un sistema inmune alterado podría responder de forma diferente a las vacunas, lo que subraya la necesidad de un seguimiento y, quizás, estrategias de vacunación adaptadas para estos niños”. Asimismo, plantea que “estas alteraciones inmunes podrían influir en su desarrollo general dado que los marcadores relacionados con el crecimiento y la reparación de tejidos también mostraron diferencias”.

Una nueva ventana para la investigación y el cuidado

Los autores destacan el uso de una metodología novedosa: el análisis de muestras de sangre seca, que simplifica su recogida y conservación. Esta aproximación ha permitido examinar con detalle las proteínas circulantes y la “expresión genética” de determinadas moléculas clave en la respuesta inmune, poniendo de manifiesto cómo el organismo queda “programado” desde el punto de vista molecular.

“Nuestro análisis ha revelado que los marcadores de coagulación e inflamación vascular y los marcadores mieloides fueron los más significativamente alterados”, ha indicado José Avendaño-Ortiz, jefe de grupo del CIBERINFEC y primer firmante del trabajo.

El investigador remarca que “esto refuerza la hipótesis de que la principal huella a largo plazo de la exposición perinatal al VIH se centra en la disfunción endotelial y la activación persistente del sistema inmunitario innato, más que en defectos generales del sistema inmunitario adaptativo”.

Por su parte, María Luisa Navarro subraya que “es un paso gigante para entender las consecuencias a largo plazo de la exposición al VIH en niños. La investigadora, coautora del estudio, jefa de grupo del CIBERINFEC en el Hospital Gregorio Marañón y responsable de la Red Plantaids, donde se integra este estudio, defiende que “es de los pocos estudios que se enfoca en niños mayores, demostrando que estas huellas inmunes persisten y no son solo algo de bebés”.

“Gracias a esta investigación, podemos identificar mejor a los niños que necesitan un seguimiento más cercano y, en el futuro, quizás desarrollar intervenciones específicas para proteger su salud a medida que crecen”, ha añadido.

El consorcio investigador concluye que estos hallazgos no solo abren nuevas líneas de trabajo científico, sino que también ponen de relieve la necesidad de un control médico continuado para los menores expuestos al VIH, con el fin de garantizar que reciban el apoyo sanitario adecuado para disfrutar de una vida saludable.