La carencia de enfermeras escolares en España se concentra sobre todo en áreas socialmente más vulnerables, lo que incrementa la desigualdad en salud entre niños y adolescentes con menos recursos, de acuerdo con un estudio difundido en la revista científica “BMC Nursing”.
La investigación, elaborada por expertos del Observatorio Nacional de Enfermería Escolar del Consejo General de Enfermería, contó con la participación de 376 enfermeras escolares, 1.193 docentes y directores de centros educativos y 582 madres y padres, y se planteó como objetivo ofrecer una radiografía detallada de las necesidades de las comunidades autónomas en relación con la implantación de la figura de la enfermera escolar.
El trabajo concluye que, pese a la elevada satisfacción con la labor de las enfermeras escolares y a la clara demanda de sus servicios, la presencia de este perfil profesional en los centros educativos continúa siendo insuficiente, en parte por carencias estructurales. Este déficit provoca que España no alcance los estándares y recomendaciones internacionales sobre la ratio de enfermeras escolares por número de alumnos.
“Este estudio constata una vez más la importancia con contar con enfermeras escolares en todos los centros educativos de España. Hablamos de inversión en la salud de la población más joven y en prevención. Las enfermeras no solo pueden evitar ciertas complicaciones con una rápida actuación, sino que, a través de la educación en salud, tienen una herramienta muy poderosa para que las nuevas generaciones adquieran hábitos saludables y sepan actuar en momentos de emergencia sanitaria”, explica Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).
El equipo investigador ha estudiado los tres perfiles de enfermeras escolares que operan actualmente en España: las profesionales con contratos de exclusividad, que desarrollan su labor en un único centro; las itinerantes, que atienden a varios colegios; y las ocasionales, a las que el centro recurre solo cuando surge una urgencia concreta.
Aunque la modalidad de “exclusividad” es la más frecuente, únicamente se produce en el 50 por ciento de los casos, una proporción todavía muy reducida si se compara con las cifras de otros países europeos y con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El mismo porcentaje se observa al analizar cuántos centros educativos disponen de enfermera escolar: solo la mitad cuenta con una profesional de enfermería. El estudio subraya además que son las zonas con mayor nivel económico las que concentran un porcentaje más elevado de enfermeras escolares, de modo que su ausencia en entornos con menos recursos contribuye, como ya se ha señalado, a ampliar la brecha en salud.
Tareas pendientes de la enfermería escolar
En este contexto, el informe detalla los principales desafíos que afronta la enfermería escolar en España. En primer lugar, se plantea la urgencia de detectar las necesidades más prioritarias para poder ajustar las políticas públicas a la realidad de los centros.
Del mismo modo, los autores consideran imprescindible revisar cómo se registran y gestionan los datos sanitarios del alumnado que custodian las enfermeras en los colegios, así como evaluar en profundidad el tipo de intervenciones enfermeras que se realizan actualmente en el ámbito escolar.
El objetivo final es definir un perfil claro de competencias de la enfermera escolar en España que permita mejorar no solo la ratio de profesionales, sino también la calidad y alcance de las actividades que desarrollan quienes ya trabajan en los centros educativos. Reforzar tanto el número como el papel de las enfermeras escolares, concluye el estudio, contribuiría a disminuir las desigualdades en salud durante la infancia y la adolescencia y acercaría al país al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) vinculados con la salud, la equidad y la educación.