La farmacia, radar social clave para acercar la sanidad a la población migrante

Un informe de ISGlobal y el Consejo Asesor Social reclama aprovechar la red de farmacias como puerta de entrada a la sanidad para la población migrante.

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La farmacia comunitaria se configura como un auténtico “radar social a pie de calle” y, gracias a su proximidad con el vecindario y a la cualificación de los farmacéuticos, puede ser una pieza decisiva para garantizar un acceso justo a la atención sanitaria y sociosanitaria de las personas migrantes. Así lo recoge un informe elaborado por ISGlobal y el Consejo Asesor Social de la Profesión Farmacéutica, que llama a aprovechar al máximo este potencial.

“La migración forma parte de nuestra realidad presente y va a formar parte de nuestra realidad futura, sin ningún tipo de duda. Y si queremos un sistema equitativo y sostenible, tenemos que garantizar el acceso efectivo e igualitario a la atención sanitaria”, ha afirmado el presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España, Jesús Aguilar.

En esta línea, ha recalcado que la farmacia comunitaria tiene un papel “especialmente relevante”, porque acompaña en el día a día, identifica necesidades y contribuye a asegurar la continuidad asistencial. “Pero para que esta contribución sea efectiva, necesitamos una integración real en las estrategias sanitarias y sociosanitarias”, ha resaltado.

El informe “La atención sanitaria y sociosanitaria a las personas migrantes en España: acceso, coordinación y equidad” propone reforzar el papel de las oficinas de farmacia como recurso sanitario y sociosanitario cercano, con la finalidad de impulsar la educación en salud, apoyar la adherencia a los tratamientos y orientar sobre los recursos disponibles.

El documento, presentado este miércoles en el III Foro del Consejo Asesor Social de la Profesión Farmacéutica por la “policy officer” de ISGlobal Laura Agúndez, subraya que la migración constituye un componente estructural y económico imprescindible para sostener el Estado del bienestar y el sector de los cuidados.

No obstante, alerta de la gran diversidad de situaciones y de las desigualdades que persisten en el acceso de estas personas a la asistencia sanitaria, pese a que el marco normativo reconoce este derecho. “Las barreras de acceso que se encuentran son multidimensionales: administrativas, quizás son las que pensamos primero, pero también culturales y lingüísticas”, ha detallado Agúndez.

Como respuesta, el informe formula 10 recomendaciones. Además de reforzar la función de la farmacia, plantea homogeneizar la normativa sobre el acceso a la atención sanitaria y a los servicios sociosanitarios, en coherencia con el Proyecto de Real Decreto que regula el reconocimiento y control del derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria con cargo a fondos públicos, actualmente en tramitación.

El texto también propone fijar políticas y protocolos que aseguren buenas prácticas para una atención sin discriminación; mejorar la coordinación y la continuidad asistencial; e identificar de forma temprana situaciones complejas mediante herramientas de cribado y detección de riesgos de origen multifactorial.

Asimismo, aboga por simplificar y acelerar los trámites para acceder a la asistencia; reforzar la formación y las competencias interculturales de los profesionales sanitarios y sociosanitrios; incorporar mediadores interculturales e intérpretes como parte estable de las plantillas; promover la participación comunitaria; y garantizar una financiación sostenida y una planificación estratégica a largo plazo.

Farmacia, primera puerta de acceso al sistema sanitario

La presidenta de Farmamundi, Sara Valverde, ha defendido que la farmacia debe ser capaz de “trascender” todas las barreras que afronta la población migrante para recibir atención sanitaria, desde las lingüísticas hasta las culturales y de otro tipo, con el fin de “ser la puerta de entrada al sistema” y convertirse en un “referente sanitario” para estas personas.

Si la farmacia asume este rol, Valverde ha recalcado que los profesionales requieren una formación específica en interculturalidad y en otros ámbitos clave. También ha señalado que las farmacias han de integrarse en redes comunitarias para trabajar de forma multidisciplinar con otros actores, y que es esencial dar voz a las personas migrantes dentro de esas redes.

“Atender sin preguntar de dónde venimos, sino hacia dónde vamos”, ha resaltado la presidenta de la Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural (AFAMMER), Carmen Quintanilla. En este contexto, ha asegurado que la farmacia es el “único servicio público” que permanece en muchas localidades rurales para ofrecer atención sanitaria, después de que numerosos dispositivos de salud cerraran durante la Covid-19 y no hayan vuelto a abrir.

“Tenemos que hacer una campaña, ‘Tu farmacia te escucha’, para que esa mujer inmigrante se integre, esa mujer inmigrante sea vista, porque sino estamos poniendo parches y los parches no hacen avanzar a la sociedad, los parches no hablan de igualdad, de territorialidad, de justicia social”, ha añadido.

Por su parte, la subdirectora del Área de Salud de Cruz Roja ha alertado sobre el peso de los determinantes sociales en el acceso a la atención sanitaria y ha remarcado que la farmacia es un agente “fundamental” para combatir estas inequidades, tanto en las ciudades como en el entorno rural.

Desde la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), la técnico de Incidencia Política y Defensa de Derechos, Paula Echevarría, ha pedido sistematizar el trabajo de las farmacias en la detección temprana de señales de alarma, así como los circuitos de comunicación y los mecanismos de derivación de las personas migrantes hacia las asociaciones de pacientes.

En la clausura del encuentro, la jefa de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en España, María Jesús Herrera, ha recordado que la ausencia de un enfoque intercultural provoca ineficiencias, costes evitables y, sobre todo, brechas profundas en la equidad.

En cambio, ha señalado que cuando se apuesta por información comprensible, mediación cultural, capacitación de los profesionales y dispositivos de coordinación interinstitucional, se incrementa la adherencia terapéutica, se refuerza la prevención, se mejora el acceso y el uso de los recursos y se consolida la confianza en las instituciones públicas.

A este respecto, ha remarcado que el papel de la profesión farmacéutica es “estratétigo”. “Las farmacias son con frecuencia el primer punto de contacto con el sistema sanitario, son espacios de proximidad, de confianza y de orientación. En contextos de diversidad cultural y lingüística, esa cercanía marca la diferencia entre la exclusión y el acceso efectivo a la salud”, ha indicado.

Para concluir, ha puesto en valor que el decálogo de propuestas incluido en el informe constituye una “hoja de ruta muy valiosa”. “Pero como bien sabemos, el verdadero desafío comienza ahora y está en transformar esas recomendaciones en políticas, las políticas en práctica y las prácticas en resultados que sean medibles”, ha concluido.