La Fisioterapia contribuye a aliviar el dolor crónico y las molestias de la endometriosis, según una experta

La Fisioterapia se consolida como apoyo clave para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de las mujeres con endometriosis, una enfermedad infradiagnosticada.

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La Fisioterapia se perfila como una herramienta eficaz para disminuir el dolor crónico y las molestias derivadas de la endometriosis, una patología de curso crónico que aún carece de cura, tal y como señala la decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM), Aurora Araújo.

La endometriosis, habitualmente progresiva e incapacitante, se caracteriza por la presencia de tejido endometrial fuera del útero, invadiendo órganos ajenos al aparato reproductor, sobre todo intestinos, colon, riñones, uréteres y vejiga. En España, se calcula que más de dos millones de mujeres padecen esta enfermedad, lo que supone a más del 10 por ciento de la población femenina en edad fértil.

Entre los síntomas más frecuentes figuran la menstruación complicada y dolorosa (dismenorrea), el dolor durante y después de las relaciones sexuales (dispareunia), el dolor pélvico, la incontinencia urinaria y diferentes alteraciones intestinales. Asimismo, constituye una de las principales causas de infecundidad femenina: entre el 25 y el 50 por ciento de las mujeres con dificultades reproductivas (infertilidad y esterilidad) presentan endometriosis, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Araújo detalla que muchas afectadas describen un dolor "muy invalidante, afectando a su actividad laboral y a su vida cotidiana, lo que también repercute en sus relaciones familiares y personales y llega a provocar estigma y aislamiento social".

En la actualidad se desconocen los orígenes exactos de la enfermedad y no se dispone de terapias curativas, de modo que el abordaje se orienta a "aliviar los síntomas y reducir las repercusiones a largo plazo". Entre las alternativas más habituales figuran la terapia hormonal, los analgésicos y la cirugía cuando el tratamiento conservador no ofrece resultados.

Aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida

En este contexto, la Fisioterapia puede contribuir a reducir el dolor y a mejorar la calidad de vida de las mujeres con endometriosis, especialmente mediante intervenciones sobre el suelo pélvico. La atención fisioterápica ha de adaptarse a cada caso, dado que la sintomatología es muy heterogénea.

Según recuerda Araújo, "la incorporación de la Fisioterapia dentro del tratamiento conservador no está extendida aún. No existen guías de práctica clínica específicas para la endometriosis, como ya ocurre con las guías de dolor pélvico crónico más genéricas".

La Fisioterapia de Salud Pélvica, además de mitigar el dolor, persigue liberar adherencias provocadas por los implantes endometriales o por las intervenciones quirúrgicas realizadas para "retirarlos y limitar el avance de la enfermedad".

Distintas terapias

La Fisioterapia recurre a múltiples técnicas, habitualmente combinadas con tratamiento hormonal, en función de las características de cada paciente. La literatura científica recoge buenos resultados en la endometriosis con la electroterapia mediante estimulación nerviosa transcutánea (TENS) y láser pulsado de alta intensidad (HILT), el entrenamiento de relajación muscular, el ejercicio terapéutico y la terapia manual, así como el trabajo de conciencia corporal y la respiración.

Estos procedimientos se asocian con una disminución del número de días con dolor menstrual y del dolor pélvico crónico, una mayor relajación del suelo pélvico, mejora del control y la fuerza muscular, menor necesidad de fármacos y menos efectos adversos, además de un mejor equilibrio hormonal y una reducción de los niveles de ansiedad y depresión.

Con la técnica TENS, las mujeres con endometriosis logran reducir el dolor pélvico y la dispareunia profunda y experimentan una mejoría en la función sexual. El uso de HILT contribuye a disminuir el dolor y genera efectos antiinflamatorios, antiedematosos, reparadores y analgésicos. La diatermia de alta frecuencia, por su parte, favorece el drenaje y ayuda a relajar la hipertonía perineal y abdominal.

El entrenamiento de relajación muscular progresiva de Jacobson se asocia con una reducción de la ansiedad y la depresión. La Fisioterapia Respiratoria facilita la relajación del suelo pélvico y mejora el drenaje pélvico. A su vez, el ejercicio terapéutico y las pautas de adaptación del ejercicio físico, siempre indicadas por fisioterapeutas, permiten minimizar la aparición de efectos adversos.

Como terapia complementaria, la Fisioterapia abre la posibilidad de disminuir los niveles de estrógenos y mejorar la condición ectópica y el sangrado del tejido endometrial. Además, la práctica regular de actividad física y ejercicio contribuye a reducir la inflamación al limitar la acumulación de células inflamatorias.

Los ejercicios hipopresivos y de Kegel, el yoga, los entrenamientos aeróbicos y el trabajo cardiovascular ayudan a aliviar el dolor, potenciar el control y la fuerza muscular y favorecer el bienestar general y el estado de ánimo de las pacientes.

En esta línea, las intervenciones realizadas en grupo o bajo supervisión profesional obtienen resultados superiores en términos de calidad de vida frente a los programas efectuados en el domicilio o sin seguimiento.

Enfermedad infradiagnosticada

La endometriosis continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada, ya que los signos clínicos son muy variados, desde formas leves, incluso asintomáticas, hasta cuadros graves que impiden llevar una vida normal.

Esta diversidad de presentaciones provoca que el tiempo medio hasta obtener un diagnóstico se sitúe en torno a los nueve años y que una misma paciente tenga que consultar con hasta cinco especialistas distintos -médico de familia, ginecólogos y otros profesionales- antes de recibir la confirmación de la enfermedad, según estimaciones de la Asociación de Afectadas por la Endometriosis (ADAEC).

Para Aurora Araújo, "los tiempos son esenciales para frenar el avance de esta enfermedad. Resulta necesario realizar un diagnóstico lo más temprano posible, para iniciar un abordaje integral cuanto antes y poder controlar mejor su evolución".