La Fundación Pasqual Maragall urge a revisar cómo se aborda el Alzheimer en el SNS ante la llegada de nuevos fármacos

La Fundación Pasqual Maragall reclama replantear el abordaje del Alzheimer en el SNS ante nuevos fármacos, diagnósticos precoces y una estrategia de prevención.

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Imagen de archivo del director de la Fundación Pasqual Maragall, Arcadi Navarro. Kike Rincón - Europa Press

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El director general de la Fundación Pasqual Maragall, Arcadi Navarro, ha defendido ante el Congreso de los Diputados la necesidad de replantear cómo se organiza la atención al Alzheimer en el Sistema Nacional de Salud, ante la inminente incorporación de nuevos tratamientos y herramientas diagnósticas que, a su juicio, suponen un auténtico cambio de modelo.

Durante su intervención, en la que ha presentado el documento “Un nuevo escenario en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del Alzheimer para preparar el Sistema Nacional de Salud”, Navarro ha recalcado que los avances científicos obligan a revisar a fondo la estructura asistencial y la manera de coordinar los recursos sanitarios y sociales.

“El reto que tenemos obliga a repensar circuitos asistenciales, roles profesionales, capacidades diagnósticas, modelos de coordinación entre niveles de atención, y también obliga a gestionar de forma responsable las expectativas y las necesidades de las personas y las familias”, ha indicado, insistiendo en que la organización actual no está preparada para el escenario que se abre.

En este contexto, ha alertado de que los progresos en investigación tienen un impacto directo en el día a día de los servicios de salud, que deben adaptarse a un enfoque diferente. Según ha explicado, “se está pasando de un modelo centrado casi exclusivamente en los cuidados tardíos a otro que debe integrar la prevención, el diagnóstico precoz, la estratificación por biomarcadores y los tratamientos modificadores de la enfermedad cuando estén indicados”.

Respecto a los nuevos medicamentos, Navarro ha remarcado que no se trata solo de incorporar una terapia más, sino de gestionar un giro profundo en la atención al Alzheimer, garantizando que lleguen a quienes realmente los necesitan. A este respecto, ha recordado que “hay ahora mismo en España, probablemente, decenas de miles de personas que podrían beneficiarse de estas nuevas terapias que han sido aprobadas en Europa. Y nuestro sistema sanitario tiene que adaptarse esta realidad”.

En la misma línea, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha remarcado que será imprescindible diseñar fórmulas de financiación específicas a medida que estos medicamentos se vayan autorizando en España. “Tenemos que empezar a encontrar esquemas de financiación que permitan acceder a quien tiene que acceder y se puede beneficiar, pero que permitan sobre todo resolver las incertidumbres de los nuevos tratamientos que vayan llegando”, ha señalado.

Padilla ha subrayado también la responsabilidad de los poderes públicos en la protección de las personas afectadas y sus allegados: “Lo que tenemos que garantizar aquí es que más allá de lo que ocurra entre la memoria y el olvido, el Estado y los servicios públicos no se olviden de lo que nos pase a cada uno y cada una de nosotras y lo de lo que les pase a las familias de cada uno y cada una de nosotras”.

Por su parte, la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha defendido que la inversión en ciencia y en investigación es esencial para poder aplicar con éxito estas innovaciones terapéuticas. “Los avances científicos están abriendo un nuevo horizonte, especialmente en las fases iniciales de la enfermedad, y el nuevo escenario nos ofrece una esperanza real. Como he repetido muchas veces, la inversión en ciencia y en investigación es fundamental para la salud de nuestras democracias”.

2026, objetivo: diagnóstico precoz del Alzheimer

El director del Servicio de Neurología del Hospital del Mar de Barcelona, Pablo Villoslada, ha explicado que, en la práctica clínica actual, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer puede demorarse hasta un año, según la situación de cada paciente. No obstante, ha destacado que ya existen herramientas, como un nuevo test mediante análisis de sangre, que permitirían acortar de forma notable estos plazos.

“Hemos visto una revolución que yo creo que no ha tenido toda la visibilidad que merece, que es el nuevo test diagnóstico, el biomarcador de sangre, es decir, un análisis de sangre que tarda un par de semanas. Lo pedimos a la consulta y en un par de semanas tenemos el resultado de un análisis de sangre directamente y que nos puede ya dar el diagnóstico en una fase relativamente precoz, esto es un cambio de paradigma completo”, ha detallado Villoslada, subrayando el potencial transformador de esta prueba.

Por este motivo, el neurólogo ha propuesto fijar como meta que el año 2026 marque un antes y un después en el abordaje del diagnóstico. Su planteamiento pasa por que esta prueba se incorpore a la práctica habitual, junto con técnicas de imagen y estudios de neuropsicología, para reducir el tiempo de espera a unas pocas semanas. “Que podamos hacer un diagnóstico precoz pudiendo pedir un TAC, un estudio de neuropsicología y esta prueba de sangre. Luego seguiremos con todo el armamentario de pruebas que tenemos en neurología. Por tanto, propuesta 2026, el año del diagnóstico precoz, para reducirlo a unas pocas semanas”, ha indicado.

En el ámbito de la Atención Primaria, Araceli Garrido, del grupo de neurología de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFyC), ha explicado que las personas con sospecha de deterioro cognitivo acuden cada vez antes a sus médicos de familia para consultar los primeros síntomas. Sin embargo, ha lamentado que estas nuevas pruebas no están todavía al alcance de los centros de salud. “Tenemos unas herramientas diagnósticas limitadas”, ha añadido, reclamando más recursos y acceso a estas innovaciones.

Prevención y hábitos saludables para frenar el Alzheimer

El documento presentado en el Congreso subraya también la importancia de reforzar una estrategia nacional de prevención del Alzheimer, centrada en la promoción de estilos de vida saludables y en la reducción de factores de riesgo. Esta hoja de ruta debería incluir programas de formación continua para el personal sanitario, así como campañas dirigidas a la ciudadanía para fomentar el envejecimiento activo, la salud cerebral y la lucha contra el estigma social que todavía rodea a esta patología.

En esta línea, el director de Relaciones con el Sistema de Salud de la Fundación Pasqual Maragall, Josep M. Argimon, ha insistido en que la prevención es una herramienta decisiva y, además, más accesible que los fármacos innovadores y los biomarcadores. Ha puesto como referencia el cambio de mentalidad logrado en la prevención cardiovascular, recordando que “además, se ha demostrado que una buena salud cardiovascular, mejora la prevención del Alzheimer”.

Argimon ha sintetizado su propuesta preventiva en tres grandes ejes, centrados en la actividad cognitiva, física y social de la población. Según ha resumido, “necesitamos estar cognitivamente activos, por tanto mejorar la capacidad educativa y cognitiva de la población, también físicamente activos y socialmente activos”.

“Tenemos prisa”: la voz de los pacientes con Alzheimer

La jornada ha incluido también el testimonio de personas afectadas. Manuel Sánchez, diagnosticado de Alzheimer en 2022 y participante en la elaboración del informe, ha reclamado que las nuevas herramientas se pongan en marcha cuanto antes y que se acelere su llegada a la práctica clínica.

“Nosotros, los que padecemos la enfermedad, tenemos prisa, porque el tiempo se nos acaba cada día. Por lo tanto, a los investigadores, a los políticos, a quien corresponda a los medios de comunicación, tenemos prisa”, ha afirmado, recordando la urgencia con la que viven el día a día los pacientes.

Asimismo, ha recalcado que las personas con Alzheimer quieren implicarse de forma activa en la respuesta a la enfermedad, y no ser vistas únicamente desde una perspectiva asistencial. Ha señalado que los pacientes no desean “dar pena”, sino participar en la búsqueda de soluciones: “Creo que no se imaginan bien el bien que nos haría sentirnos parte de la solución”, ha agregado.

En su intervención final, Sánchez ha reclamado que se cuente con las personas afectadas en todos los espacios de decisión relevantes. “Por tanto, mi decisión sería que considero que es muy importante y muy necesario que estemos en los espacios donde se planifican las acciones que nos afectan y donde se toman las decisiones, repito, en la atención sanitaria, en la investigación y en la definición de las políticas de futuro”, ha manifestado, reclamando un papel activo para los pacientes en el diseño de las políticas públicas sobre Alzheimer.