La Federación Europea de la Industria Farmacéutica (Efpia) ha difundido un decálogo de medidas para apuntalar la competitividad del sector en el actual contexto geopolítico. Entre sus propuestas centrales figuran el impulso de un ecosistema de innovación más sólido, apoyado en incentivos de propiedad industrial de alto nivel, y un incremento de la inversión pública de los Estados en tratamientos innovadores.
La patronal farmacéutica europea ha hecho público este documento coincidiendo con la reunión del Consejo Europeo de este jueves, en la que se debatirá cómo reforzar la competitividad del continente. Un asunto que consideran especialmente crítico para la industria farmacéutica ante la creciente presión de otros polos mundiales.
Las 10 medidas planteadas pasan por actualizar el marco regulatorio y de ensayos clínicos para acompasar su funcionamiento al ritmo de los avances científicos y tecnológicos. También abogan por una industria farmacéutica más sostenible, con una mayor coherencia normativa entre las leyes que afectan directamente al medicamento y las políticas químicas y medioambientales.
Además, el documento propone permitir que las compañías puedan fijar libremente los precios de lanzamiento de sus productos en los mercados europeos, facilitar y simplificar el acceso a la financiación destinada a la innovación, asegurar que la política comercial de la UE respalde a los sectores clave, estratégicos y competitivos y reactivar el diálogo estratégico sobre medicamentos.
La federación reclama igualmente que las evaluaciones de tecnologías sanitarias y los sistemas de precio y reembolso tengan en cuenta todas las dimensiones del valor de los medicamentos. Asimismo, pide retirar de forma progresiva las medidas nacionales de contención del gasto y respetar la Directiva de Transparencia de la UE.
Industria farmacéutica, pieza clave para la economía europea
Efpia ha remarcado el peso del sector farmacéutico en las cuentas comunitarias. Según sus cálculos, la balanza comercial de la Unión Europea pasaría de un superávit de 147.000 millones de euros a un déficit de 47.000 millones si se eliminara la aportación de esta industria.
También recuerda que el sector actúa como motor esencial del crecimiento de la I+D industrial en Europa, con una inversión anual de 55.000 millones de euros en investigación y desarrollo de nuevos fármacos. Esa actividad se traduce en 320.000 millones de euros en exportaciones, lo que convierte a la industria farmacéutica en el principal contribuyente al superávit comercial de la UE, con un 30 por ciento más que la suma del resto de sectores industriales.
Pese a ello, la patronal alerta de la pérdida de peso europeo en las últimas dos décadas, con un retroceso del 25 por ciento en I+D biomédica. Entre 2010 y 2022, la inversión en I+D de la UE avanzó a una media anual del 4,4 por ciento, por debajo del 5,5 por ciento registrado en Estados Unidos y muy lejos del 20,7 por ciento de China.
El contexto geopolítico se ha vuelto más complejo, tal y como detalla el Informe Draghi de 2024, que reconoce la relevancia estratégica de la industria farmacéutica y la incertidumbre sobre su futuro. No obstante, Efpia subraya que la mayoría de las recomendaciones incluidas en dicho informe continúan sin aplicarse.
“El valor que la industria farmacéutica aporta a la balanza comercial de la UE es inigualable y crucial para el futuro de Europa. Pero con demasiada frecuencia se pasa por alto el valor estratégico del sector. Ahora es el momento de actuar si queremos aprovechar los beneficios que este sector puede aportar como pilar para construir el futuro económico de Europa”, ha declarado la directora general de Efpia, Nathalie Moll.
En este contexto, la patronal insiste en que los dirigentes de la UE tienen capacidad para revertir las tendencias de las últimas décadas y asegurar que Europa siga siendo un destino preferente para la inversión en innovación, formación y empleo en la industria farmacéutica.