Un equipo de investigadores de la Universidad de Ginebra, los Hospitales Universitarios de Ginebra (Suiza), la Universidad de Maastricht (Países Bajos) y el Centro Alemán de Diabetes (Alemania) ha hallado evidencias de que la exposición a luz natural aporta beneficios metabólicos en personas con diabetes tipo 2 frente a la iluminación artificial.
El trabajo, difundido en la revista “Cell Metabolism”, recuerda que la población pasa entre el 80 y el 90 por ciento de su tiempo en espacios cerrados. Dado que la luz diurna es el principal regulador del reloj circadiano, una exposición insuficiente y prolongada podría convertirse en un factor de riesgo añadido en el aumento de patologías metabólicas, como la diabetes tipo 2.
En el estudio se compararon los efectos metabólicos de la luz natural y de la luz artificial durante la jornada laboral, de 8 a 17 horas, en ocho mujeres y cinco hombres con diabetes tipo 2. En total, los 13 participantes permanecieron en un entorno de oficina recreado con luz natural y, en otra fase, en un espacio equivalente iluminado de forma artificial durante 4,5 días y 103 horas seguidas en cada condición, con un periodo de al menos cuatro semanas entre ambas exposiciones.
“Este modelo experimental nos permite examinar a las mismas personas en ambas condiciones, lo que limita la variabilidad individual de nuestros resultados”, ha explicado el profesor asociado de la Universida de Maastricht Joris Hoeks, codirector del estudio. “A excepción de la fuente de luz, todos los demás parámetros de estilo de vida (comidas, sueño, actividad física, tiempo frente a pantallas, etc.) se mantuvieron estrictamente idénticos”, ha apuntado.
Los resultados mostraron que, bajo luz natural, los pacientes lograron mantener sus niveles de glucosa en sangre dentro del rango considerado normal durante más tiempo al día y con menos fluctuaciones. También se detectó un ligero incremento nocturno de la melatonina y una mejora en el metabolismo oxidativo de las grasas.
Para profundizar en los mecanismos implicados en estos cambios favorables, el equipo recogió muestras de sangre y tejido muscular de los participantes antes, durante y después de cada una de las fases con luz natural y con luz artificial.
“Analizamos la regulación de los relojes moleculares en cultivos de células musculares esqueléticas, junto con los lípidos, metabolitos y transcripciones genéticas en la sangre. En conjunto, los resultados muestran claramente que la luz natural influye en el reloj interno y el metabolismo. Esto podría explicar la mejor regulación del azúcar en sangre y la mejor coordinación entre el reloj central del cerebro y los relojes de los órganos”, ha explicado la profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra y de los Hospitales Universitarios de Ginebra Charna Dibner, quien también ha codirigido el estudio.
Los investigadores subrayan que se trata de la “primera evidencia” que demuestra un efecto beneficioso específico de la luz natural, en comparación con la artificial, en personas con diabetes tipo 2, aunque admiten que el reducido número de participantes es una limitación del trabajo. De cara a próximos proyectos, el autor principal Jan-Frieder Harmsen plantea evaluar estas variables en situaciones cotidianas, utilizando detectores de luz y sensores de glucosa en voluntarios durante varias semanas.
Harmsen también incide en que estas conclusiones ponen de relieve cómo el diseño actual de muchos edificios puede repercutir en la salud, un factor que con frecuencia pasa desapercibido en la planificación arquitectónica.