La mortalidad materna alcanza 240.000 fallecimientos en 2023 y triplica aún la meta fijada por la ONU

Un estudio global alerta de 240.000 muertes maternas en 2023 y de un frenazo en los avances que aleja la meta fijada por la ONU para 2030.

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En 2023 murieron en el mundo 240.000 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo, el parto o el posparto, lo que equivale a una tasa de mortalidad materna de 190,5 fallecimientos por cada 100.000 nacidos vivos, casi tres veces por encima del umbral fijado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para 2030.

Estas cifras proceden de un nuevo análisis de la Carga Mundial de Enfermedad (GBD, por sus siglas en inglés), coordinado por especialistas del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington y difundido en la revista 'The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women's Health'.

El trabajo constata que, aunque la mortalidad materna global se ha reducido más de un tercio en los últimos 30 años, al pasar de 321 muertes por cada 100.000 nacidos vivos en 1990 a 191 en 2023, el ritmo de mejora se ha ido frenando y es insuficiente para rebajar la tasa por debajo de 70 en 2030, como persigue la ONU.

El descenso fue especialmente intenso entre 2000 y 2015, con reducciones anuales medias cercanas al tres por ciento. No obstante, desde 2015 el avance se ha estancado de forma notable, con caídas globales que rondan solo el 0,5 por ciento al año y con algunos países que incluso muestran repuntes.

Según el estudio, la mayoría de las muertes maternas se siguen concentrando en África subsahariana, Oceanía, el sur y el sudeste de Asia y determinadas áreas del Caribe. En 2023, Nigeria, India, la República Democrática del Congo, Etiopía y Pakistán encabezaron el listado de países con mayor número absoluto de fallecimientos maternos.

Entre los Estados con tasas de mortalidad materna especialmente elevadas figuran Liberia (1.210), la República Centroafricana (865), Haití (819), Eritrea (768) y Sierra Leona (762), muy por encima de los niveles considerados aceptables por los organismos internacionales.

Causas principales y carencias de datos

El informe detalla que los motivos que desencadenan la muerte de las gestantes difieren entre regiones, pero son bien conocidos y, en gran medida, evitables con una atención adecuada.

La hemorragia materna y los trastornos hipertensivos del embarazo explican más del 40 por ciento de los fallecimientos maternos a escala mundial. Ante esta situación, los investigadores reclaman ampliar el acceso a la atención prenatal, reforzar los servicios de parto seguro, la asistencia obstétrica de urgencia y la vigilancia posparto, en especial en los países con mayor carga de mortalidad.

Al mismo tiempo, advierten de que muchas zonas con elevada morbilidad materna continúan sin disponer de información suficiente, lo que complica medir los avances y reaccionar con rapidez ante nuevos problemas. Para definir políticas eficaces y orientar las inversiones, los autores insisten en la necesidad de reforzar los registros civiles de calidad, los sistemas de vigilancia de la mortalidad materna y las bases de datos locales.

“La mortalidad materna representa tanto un desafío para el sistema de salud como un reflejo de las desigualdades más amplias que afectan la salud de las mujeres”, ha afirmado la coautora principal, Ira Martopullo, candidata a doctorado en Métricas de Salud Global en la Universidad de Washington y el IHME.

Impacto de la pandemia de Covid-19

El artículo también señala que la irrupción de la pandemia de Covid-19 provocó un repunte de las muertes maternas en su fase inicial. Durante 2020 y 2021, antes de que la vacunación estuviera ampliamente extendida, se registraron incrementos de la mortalidad materna en distintas regiones, sobre todo en aquellas con altos niveles de fallecimientos por Covid-19.

En particular, se observaron aumentos en varios países de América Latina y el Caribe, Europa Central y Oriental, Asia Central y América del Norte, lo que supuso un retroceso temporal para algunos Estados que ya se aproximaban a los objetivos de la ONU.

A escala global, la tasa de mortalidad materna se mantuvo relativamente estable en los años de mayor incidencia de la pandemia, pero las disrupciones en los sistemas sanitarios y el mayor riesgo de infección durante el embarazo provocaron retrocesos en distintas zonas.

En la mayoría de los territorios con datos disponibles hasta 2022 y 2023, los niveles de mortalidad materna han vuelto a alinearse con las tendencias previas a la crisis sanitaria, lo que evidencia tanto la capacidad de recuperación de algunos sistemas de salud como la fragilidad de otros.

Para lograr una reducción sostenida de la mortalidad materna en todo el planeta, los autores del estudio reclaman reforzar los sistemas sanitarios de forma que puedan ofrecer una atención de calidad antes, durante y después del embarazo.