El Grupo Español de Neurorradiología Intervencionista (GENI) ha puesto en valor el papel decisivo de esta disciplina en el tratamiento del ictus y ha llamado la atención sobre la limitada presencia de mujeres referentes en este ámbito.
Coincidiendo con la conmemoración, este miércoles, 11 de febrero, del Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia, la organización ha remarcado la aportación femenina en esta área y ha recordado que la neurorradiología intervencionista también resulta crucial en el abordaje de los aneurismas cerebrales. En relación con el ictus, el GENI ha recalcado que constituye la tercera causa de fallecimiento a nivel global en España y la primera entre las mujeres.
“La mayoría de la sociedad no sabe que existimos hasta que nos necesita”, ha señalado la doctora Isabel Bermúdez-Coronel, neurorradióloga intervencionista en el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, quien ha indicado que suele sorprender a los pacientes que se pueda tratar un ictus o un aneurisma cerebral de pocos milímetros “sin cirugía abierta y, muchas veces, en cuestión de minutos”.
El ictus representa la principal causa de discapacidad adquirida en la edad adulta, con un enorme impacto social y un coste económico estimado en 10.000 millones de euros. En este contexto, en los últimos diez años, procedimientos como la trombectomía mecánica han transformado de forma profunda el pronóstico de miles de personas, al disminuir de manera notable la mortalidad y las secuelas neurológicas siempre que la intervención se realiza a tiempo en los casos más graves, aquellos que comprometen las arterias principales del cerebro.
Solo un 20% de mujeres entre los 140 neurorradiólogos intervencionistas
Según los datos difundidos por el GENI, durante 2024 se llevaron a cabo en España alrededor de 10.000 trombectomías para ictus, una cifra muy alta si se compara con el reducido número de neurorradiólogos intervencionistas disponibles en el país, apenas 140 especialistas, de los que solo un 20 por ciento son mujeres.
La entidad atribuye esta brecha de género a factores estructurales, como la complejidad de las guardias, la escasez de modelos femeninos visibles y las dificultades para conciliar la vida profesional y personal, especialmente en etapas como la maternidad. Aun así, cada vez más médicas optan por formarse en esta subespecialidad de elevada complejidad tecnológica, contribuyendo con su talento, diversidad y nuevas miradas a equipos que trabajan en la primera línea de la atención neurovascular.
En este marco, la doctora Sonia Mosteiro, neurorradióloga intervencionista en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC), ha descrito esta área como “fascinante”, mientras que la doctora Marta Aguilar, especialista en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, ha resaltado “la posibilidad de unir la Radiología con procedimientos mínimamente invasivos”.
“Cada recuperación tras un ictus, cada paciente que vuelve a hacer vida normal semanas después, compensa todos los esfuerzos”, ha indicado Bermúdez-Coronel, con el respaldo de Mosteiro y Aguilar, quienes han subrayado igualmente el papel clave de la tecnología. Sin embargo, persisten barreras como la conciliación y el hecho de que, durante el embarazo, las intervencionistas pueden ver restringida su participación en procedimientos que implican radiación ionizante.
“En la Sanidad Pública no existe brecha salarial directa, pero sí un 'gap' durante el embarazo que debería corregirse”, ha matizado Bermúdez-Coronel. Además, el GENI ha puesto el foco en la reducida presencia de mujeres en cargos de responsabilidad, por lo que reclama avanzar en visibilidad, reconocimiento y formación, así como asegurar un acceso equitativo a técnicas como la trombectomía mecánica en todo el territorio nacional.