La OMS mantiene el dolutegravir como pilar preferente en el tratamiento inicial y de continuación del VIH

La OMS actualiza sus guías sobre VIH y confirma al dolutegravir como tratamiento preferente, con nuevas pautas para transmisión vertical y tuberculosis.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha difundido nuevas recomendaciones sobre el abordaje clínico del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), en las que vuelve a situar los regímenes basados en dolutegravir (DTG) como la alternativa prioritaria tanto para el inicio de la terapia como para las líneas posteriores frente a la infección.

Estas directrices actualizadas pretenden apoyar a los países en el refuerzo de sus estrategias frente al VIH, disminuir la mortalidad asociada y avanzar en la meta de poner fin al sida como amenaza para la salud pública. El documento incorpora los progresos recientes en el tratamiento y se ajusta a la evidencia más reciente sobre regímenes antirretrovirales optimizados, el manejo de la transmisión vertical y la prevención de la tuberculosis en personas que viven con el virus.

“Estas recomendaciones actualizadas reflejan el compromiso de la OMS de garantizar que las personas con VIH se beneficien de las opciones de tratamiento más eficaces, seguras y prácticas disponibles”, ha destacado la directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis Virales e ITS de la OMS, Tereza Kasaeva.

El texto especifica que, en pacientes que no logran controlar la infección con esquemas basados en dolutegravir y requieren incorporar un inhibidor de la proteasa (IP), se prioriza la utilización de darunavir/ritonavir como primera elección, por delante de las combinaciones que hasta ahora eran preferentes, atazanavir/ritonavir o lopinavir/ritonavir. Igualmente, respalda la posibilidad de volver a emplear tenofovir y abacavir en líneas posteriores, apoyándose en resultados clínicos más favorables, ventajas para la organización de los programas y potenciales ahorros económicos.

Las recomendaciones incluyen también la opción de recurrir a terapia antirretroviral inyectable de acción prolongada en situaciones concretas, por ejemplo, en adultos y adolescentes con dificultades para mantener la adherencia a los tratamientos orales diarios. Para determinados pacientes clínicamente estables, propone además simplificar el abordaje mediante regímenes orales de solo dos fármacos.

Transmisión vertical y lactancia materna

La OMS subraya que continúan registrándose nuevas infecciones por VIH en lactantes, en especial durante el periodo de lactancia, si bien reconoce avances notables en la reducción de la denominada transmisión vertical.

En este escenario, el organismo mantiene su recomendación de que las madres con VIH ofrezcan lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del bebé, y que la lactancia se prolongue hasta los 12 meses y, si es posible, hasta los 24 meses o más, siempre acompañada de una terapia antirretroviral materna eficaz y de una alimentación complementaria adecuada.

Asimismo, precisa que todos los recién nacidos expuestos al VIH deben recibir seis semanas de profilaxis posnatal, preferentemente con nevirapina, mientras que aquellos lactantes con un riesgo más elevado deben contar con una profilaxis triple reforzada. La profilaxis infantil puede mantenerse durante un periodo más prolongado hasta que se alcance la supresión viral materna o se interrumpa la lactancia.

Tuberculosis en personas con VIH

Por otro lado, la OMS recuerda que la tuberculosis continúa siendo una de las principales causas de fallecimiento entre las personas con VIH. Con el fin de mejorar la aceptación y completar los tratamientos preventivos en este grupo, incorpora una nueva recomendación que apuesta por un régimen semanal de isoniazida y rifapentina (3HP) durante tres meses. Como alternativas, y en función de las necesidades clínicas y programáticas, se contemplan un esquema de isoniazida diaria (6H) durante seis meses y otro de isoniazida diaria (9H) durante nueve meses.

La OMS integrará todas estas orientaciones en la próxima actualización de sus directrices consolidadas sobre el VIH, con la intención de servir de referencia a los programas nacionales de lucha contra el VIH, a los profesionales sanitarios, a los socios implicados y a las comunidades de todo el mundo.