La ONU alerta: las mujeres viven más años pero con peor salud por sesgos como la “exclusión histórica de investigación”

La ONU denuncia que las mujeres viven más años, pero con peor salud, por sesgos médicos históricos que las han dejado fuera de la investigación y la atención.

3 minutos

La ONU denuncia que las mujeres viven más, pero no mejor debido a sesgos como la "exclusión histórica de investigación" ONU MUJERES/BEKTUR ZHANIBEKOV

Publicado

3 minutos

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha advertido de que, aunque las mujeres tienen una esperanza de vida mayor que los hombres, no disfrutan de una mejor salud, algo que atribuye a sesgos médicos como la “exclusión histórica de investigación”. Recuerda que “hasta 1993” ellas “estuvieron en gran medida excluidas de los ensayos clínicos”, lo que provocó que “muchos tratamientos se desarrollaron basándose en la biología masculina”.

Esta situación forma parte de las “verdades incómodas” que el organismo internacional cita al denunciar un trato desigual hacia las mujeres en el ámbito sanitario. De acuerdo con sus datos, ellas siguen teniendo menos opciones de que se las tome en serio, de recibir un diagnóstico certero o de acceder a un tratamiento adecuado. Ello se traduce en diagnósticos fallidos, prejuicios médicos persistentes y carencias estructurales en los sistemas de salud que continúan dañando su bienestar, su seguridad y su calidad de vida.

En esta línea, la ONU subraya que las mujeres se enfrentan con mayor frecuencia a que se minimice su dolor, se malinterpreten sus síntomas o se identifiquen sus enfermedades cuando ya están muy avanzadas. Según la agencia de igualdad de género ONU Mujeres, esto pone de manifiesto que el modelo médico se ha configurado históricamente sin tener en cuenta sus necesidades específicas.

Pese a ello, este organismo especializado señala que se han producido progresos medibles. Entre 2000 y 2023, la mortalidad materna se redujo un 40 por ciento, al pasar de 328 a 197 fallecimientos por cada 100.000 nacidos vivos. También las tasas de fecundidad adolescente descendieron de 66,3 a 38,3 nacimientos por cada 1.000 chicas de 15 a 19 años entre 2000 y 2024.

Asimismo, la asistencia cualificada en el parto aumentó del 60,9 al 86,6 por ciento, y la proporción de mujeres que recurren a métodos modernos de planificación familiar pasó del 73,7 al 77,1 por ciento. Sin embargo, en los países menos desarrollados se observa una tendencia opuesta en la maternidad temprana: los nacimientos de adolescentes crecieron de 4,7 millones en 2000 a 5,6 millones en 2024.

Ellas viven más años con mala salud que ellos

Respecto a la idea de que las mujeres viven más tiempo, pero en peores condiciones que los hombres, ONU Mujeres precisa que, en 2021, ellas soportaron una media de 10,9 años con mala salud, frente a los ocho años de los varones. Este periodo se asocia sobre todo a dolencias crónicas como trastornos musculoesqueléticos, patologías ginecológicas, migrañas y depresión.

A la luz de estos datos, la ONU reclama cambios urgentes, especialmente en el ámbito de la investigación biomédica. Recuerda que las mujeres presentan mayor riesgo de sufrir reacciones adversas a los medicamentos y que sus síntomas pueden interpretarse de forma incorrecta, lo que ha llevado a que estudios recientes insistan en la necesidad de incorporar el sexo y el género en todos los niveles de la investigación.

El organismo denuncia también que muchas enfermedades que afectan principalmente a las mujeres continúan infrainvestigadas y reciben una financiación insuficiente. Paralelamente, en la atención clínica se mantienen instrumentos anticuados, como el espéculo utilizado de forma generalizada en los exámenes pélvicos, que apenas ha variado desde su creación en el siglo XIX.

La ONU advierte de que el diagnóstico tardío es una constante. Como ejemplo, cita la endometriosis, que afecta aproximadamente a una de cada 10 mujeres y niñas en el mundo, unos 190 millones de personas, pero cuya identificación puede demorarse entre cuatro y 12 años.

Finalmente, el organismo recuerda que las enfermedades cardíacas constituyen la principal causa de muerte entre las mujeres, aunque los síntomas más difundidos se basan casi exclusivamente en patrones masculinos. Ante este escenario y el resto de desigualdades descritas, la ONU reclama sistemas sanitarios que tengan en cuenta la realidad específica de las mujeres y corrijan los sesgos que todavía condicionan su atención.