La posición del cristalino determina la colocación de la lente intraocular en la cirugía de cataratas y sus resultados visuales

Un estudio de Miranza Madrid demuestra que la alineación del cristalino condiciona la posición de la lente intraocular y los resultados visuales en cirugía de cataratas.

3 minutos

Glaucoma CARLA J. SIEGFRIED

Publicado

3 minutos

La orientación del cristalino juega un papel clave en la colocación de la lente intraocular durante la cirugía de cataratas y, en consecuencia, en la calidad de visión obtenida por el paciente. Así lo concluye un trabajo desarrollado por especialistas de Miranza Madrid que aporta nueva evidencia en personas operadas con cirugía asistida por láser de femtosegundo (FLACS), una tecnología que emite pulsos de luz ultracortos y de gran precisión sin dañar los tejidos circundantes.

La investigación, liderada por el doctor Félix González, director médico de Miranza Madrid, se ha centrado exclusivamente en pacientes caucásicos. En total, se han analizado 125 casos intervenidos mediante FLACS, lo que supone un elemento diferenciador frente a estudios previos realizados principalmente en población asiática.

“El cristalino humano no está perfectamente alineado con el eje visual, sino que presenta una ligera inclinación y descentramiento, generalmente hacia el lado temporal (hacia la sien). Lo que demuestra el estudio es que esta posición inicial condiciona, en gran medida, cómo se va a situar la lente intraocular tras la cirugía, influyendo, potencialmente, en el resultado visual final”, explica el doctor Félix González.

“Las diferencias biométricas entre etnias hacen que esos resultados no sean completamente extrapolables”, matiza el investigador principal. Además, el uso del láser de femtosegundo “aporta una mayor precisión y reproducibilidad quirúrgica, lo que refuerza la solidez de los datos obtenidos”.

Para llevar a cabo el análisis, el equipo utilizó tomografía de coherencia óptica (OCT) de segmento anterior de última generación (CASIA2 AS-OCT). Con esta tecnología midieron, antes de la cirugía, la inclinación y el descentramiento del cristalino, y compararon posteriormente esos valores con la posición de la lente intraocular (IOL) un mes después de la intervención.

La OCT es una prueba diagnóstica oftalmológica no invasiva que emplea luz infrarroja para obtener cortes transversales de alta resolución de las estructuras del ojo. Los datos obtenidos revelan que la inclinación media del cristalino antes de operar (5,20°) prácticamente se replica en la lente intraocular implantada (5,08°), observándose solo un leve incremento del descentramiento. Esta relación permite anticipar, con bastante fiabilidad, cómo se comportará la lente antes de entrar en quirófano.

“Esto es especialmente relevante cuando hablamos de lentes avanzadas, como las multifocales difractivas, cuyo rendimiento puede verse comprometido en ojos con una inclinación o descentramiento elevados”, destaca González.

Hacia una cirugía de cataratas más personalizada

El trabajo también ha puesto de manifiesto la influencia de ciertos factores anatómicos, como la longitud axial del globo ocular y la edad del paciente. Los ojos más largos, típicos de la miopía, tienden a mostrar una menor inclinación del cristalino, mientras que el paso del tiempo y el aumento progresivo de su grosor se asocian a cambios en su descentramiento.

“La cirugía de cataratas es una cirugía refractiva. (... )No solo eliminamos la catarata, sino que buscamos reducir la dependencia de gafas hasta donde la anatomía ocular y la tecnología lo permiten. Estudios como este nos ayudan a avanzar en esa dirección”, explica.

De acuerdo con el especialista, incorporar de forma sistemática la medición de la inclinación y el descentramiento del cristalino en el estudio preoperatorio facilita elegir la lente intraocular más idónea para cada caso y ajustar mejor las expectativas visuales. “Cuantos más datos objetivos tengamos y mejor conozcamos el comportamiento de las lentes, mayor será nuestra capacidad de personalizar la cirugía”, sostiene.

De cara al futuro, el grupo de Miranza Madrid planea estudiar cómo responden distintos diseños de lentes intraoculares en función de estos parámetros y valorar su repercusión en la calidad de visión y en la satisfacción del paciente. “A medida que estos parámetros se integren en la práctica clínica habitual, es razonable pensar que acabarán incorporándose también a las fórmulas de cálculo de lentes, mejorando aún más la precisión refractiva”, concluye.