La retina en ratones apunta a cambios precoces ligados al Alzheimer, según un nuevo estudio

Un estudio en ratones detecta cambios tempranos en la retina vinculados al Alzheimer y apunta a nuevas vías no invasivas para su diagnóstico precoz.

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Una investigación multidisciplinar que reúne a expertos en oftalmología, neurociencia, biomedicina e informática, coordinada desde el Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha detectado alteraciones tempranas en células inmunitarias de la retina en un modelo animal de enfermedad de Alzheimer. Estos resultados refuerzan la hipótesis de que el ojo podría servir como vía accesible y no invasiva para observar procesos neurodegenerativos en sus primeras etapas.

El trabajo, difundido en la revista científica “Frontiers in Aging Neuroscience”, incorpora datos adicionales sobre la posible utilidad de la retina como marcador temprano de fenómenos vinculados a la enfermedad de Alzheimer.

La investigación se planteó determinar si la retina —estructura integrada en el sistema nervioso central y accesible mediante pruebas no invasivas— muestra modificaciones iniciales relacionadas con la evolución de la patología.

Para abordar esta cuestión, el equipo utilizó un modelo murino que reproduce con gran fidelidad rasgos esenciales de la enfermedad y lo comparó con animales control de la misma edad, analizando distintas fases del envejecimiento.

El estudio se centró en las células de la microglía, el componente inmunitario del sistema nervioso, clave en los procesos de neuroinflamación. A través de técnicas de marcaje celular y de un sistema automatizado de análisis de imágenes denominado MorphoSomas, los científicos midieron de forma objetiva diversos parámetros morfológicos de estas células en la retina.

Según explica la doctora Sánchez-Puebla, “los cambios morfológicos que observamos en la microglía retiniana indican una activación temprana de la respuesta inmunitaria del sistema nervioso. La retina, al ser accesible mediante técnicas no invasivas, podría convertirse en una herramienta complementaria para estudiar la progresión de procesos neurodegenerativos”.

Por su parte, la doctora Inés López-Cuenca, investigadora del mismo equipo, señala que “la combinación de técnicas experimentales con herramientas de análisis automatizado permite obtener medidas objetivas y reproducibles, algo clave para detectar diferencias sutiles asociadas a la enfermedad y al envejecimiento. Este tipo de enfoques computacionales refuerza la fiabilidad de los resultados y facilita su comparación entre distintos laboratorios”.

Desde una perspectiva científica, los hallazgos respaldan la idea de que la retina podría funcionar como una ventana accesible para identificar procesos neurodegenerativos. A futuro, esta aproximación podría favorecer el diseño de métodos diagnósticos no invasivos capaces de detectar cambios tempranos asociados a la enfermedad de Alzheimer.

Con todo, los investigadores insisten en que se trata de un trabajo realizado en un modelo animal y que las conclusiones deberán confirmarse en humanos antes de plantear cualquier uso clínico. El estudio supone un avance significativo dentro de una línea de investigación con gran potencial, aunque aún en una fase claramente experimental.