La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) ha reclamado este viernes en el Congreso de los Diputados la puesta en marcha de la especialidad de enfermedades infecciosas en España, con el objetivo de optimizar la atención de las infecciones complejas y frenar la creciente resistencia a los antibióticos, que podría convertirse en la principal causa de muerte mundial en 2050.
“El problema de las resistencias antibióticas nos afecta a todos y estamos en riesgo de que nos afecte mucho más (...) En España, por cada persona que fallece en un accidente de tráfico, 20 fallecen por consecuencias de las infecciones por bacterias multirresistentes”, ha señalado el presidente de la SEIMC, Javier Membrillo, en la jornada “¿Estamos preparados para una era post-antibiótica?”.
Durante su intervención, Membrillo ha insistido en la necesidad de una cooperación real entre la industria, las administraciones, los profesionales sanitarios de distintas áreas y las sociedades científicas, bajo el enfoque “One Health”, para articular una respuesta sólida frente a las resistencias antimicrobianas.
En este “puzzle” ha lamentado que, en el año 2026, España sigue siendo “el único país europeo” sin especialidad en enfermedades infecciosas y ha destacado las ventajas de su implantación. “Más de una decena de ensayos clínicos nos demuestran que la mortalidad de los pacientes en estos escenarios de infecciones complejas disminuye si son atendidos por un especialista con una formación homologable en enfermedades infecciosas”, ha comentado.
La SEIMC lleva años defendiendo oficialmente esta especialidad, que plantea articular mediante una formación específica de médico interno residente (MIR). A comienzos de año, el Comité Técnico coordinado por la Dirección General de Ordenación Profesional (DGOP) del Ministerio de Sanidad emitió un dictamen favorable a su creación.
Respaldo europeo a la especialidad de infecciosas
El presidente de la sección de Enfermedades Infecciosas de la Unión Europea de Médicos Especialistas, Jean-Paul Stahl, ha respaldado la urgencia de que España reconozca la especialidad en enfermedades infecciosas para elevar la calidad asistencial.
“Lo necesitáis, es absolutamente necesario debido al contexto global. La resistencia a los antibióticos es un problema muy grave. Hay brotes inesperados, ¿cómo podemos abordarlos? Creo que los especialistas en enfermedades infecciosas están mejor preparados para esto”, ha subrayado.
Stahl ha explicado que estos especialistas permiten un diagnóstico más preciso, una mejor interpretación de las pruebas microbiológicas, tratamientos más eficaces y pautados con mayor rapidez, así como un conocimiento más profundo de los brotes para su control y gestión. Además, contribuyen al uso racional de los antibióticos para contener la resistencia y favorecen la colaboración multidisciplinar.
“Sois el único país en Europa sin una especialidad reconocida (...) Espero de verdad que tengáis éxito (en la creación), lo espero de verdad. Sé que es muy difícil (...) pero tenéis que tener éxito. Es una cuestión de beneficio para la población”, ha finalizado Jean-Paul Stahl.
La resistencia a antibióticos, un reto sanitario y económico
La reunión ha girado en torno a la lucha contra la resistencia a los antibióticos y al intercambio de propuestas para avanzar en este ámbito. La vicepresidenta de la SEIMC, Patricia Ruiz, ha apelado a otros especialistas, a la industria farmacéutica, a los pacientes y, especialmente, a las instituciones y responsables políticos, que son quienes deben impulsar el marco normativo que permita actuar.
Asimismo, ha reconocido el esfuerzo de numerosos profesionales por dar visibilidad a la amenaza de la resistencia y ha destacado la aportación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) con el Plan nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), al que ha definido como un “punto de inflexión”.
La directora de la AEMPS, María Jesús Lamas, ha incidido en que uno de los elementos esenciales para abordar este problema es hacerlo visible. “Es verdad que sacarlo del ámbito únicamente profesional es necesario porque se necesitan acciones coordinadas desde muchos puntos de vista”, ha apuntado.
Lamas ha recordado que cada año se producen alrededor de 35.000 muertes en Europa por infecciones hospitalarias causadas por bacterias resistentes y unas 5.000 en España. El impacto económico se sitúa en unos 1.500 millones de euros anuales de gasto sanitario adicional en Europa, de los que 150 millones corresponden a España.
Frente a este escenario, ha señalado que ya existen programas en marcha y otros en desarrollo que integran esta problemática. “La lucha contra la resistencia a los antibióticos no solo es un reto científico y sanitario, es también un desafío regulatorio y económico, y en este punto Europa está dando pasos cada vez más decisivos”, ha indicado.
En el plano nacional, ha recordado que España lleva más de diez años trabajando de forma estructurada y coordinada a través del PRAN. Según ha precisado, desde 2014 el consumo de antibióticos se ha reducido un 13,5 por ciento en salud humana y un 69,5 por ciento en sanidad animal. “Estos datos al menos demuestran que las políticas bien diseñadas funcionan. Quizás no sean suficientes, pero sí funcionan”, ha referido.
No obstante, ha remarcado que es imprescindible seguir actuando, combinando investigación, uso prudente de antimicrobianos, sistemas de vigilancia e innovación, respaldados por políticas públicas. “La resistencia a los antibióticos no es un problema del futuro, es un desafío urgente del presente, pero aún estamos a tiempo. Los datos son contundentes y también lo son las herramientas para actuar”, ha afirmado.