La SEMI apuesta por ampliar las unidades de riesgo vascular para optimizar el manejo de pacientes complejos

La SEMI reclama más unidades de riesgo vascular en España para reforzar la prevención y el control integral de pacientes con alto riesgo cardiovascular.

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La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha reiterado su apuesta por extender las unidades de riesgo vascular en los hospitales, al considerar que se están consolidando como un recurso clave para mejorar el control de los factores de riesgo en pacientes con perfiles clínicos complejos.

“Las unidades de riesgo vascular representan uno de los modelos asistenciales más eficaces para abordar el riesgo cardiovascular de forma integral en pacientes con múltiples factores de riesgo o enfermedad cardiovascular establecida. Una de las prioridades estratégicas del Grupo de Riesgo Vascular de SEMI es seguir impulsando la expansión de estas unidades como estructuras que permiten mejorar la estratificación del riesgo, optimizar el tratamiento y reforzar la coordinación entre niveles asistenciales”, ha explicado Nuria Muñoz, coordinadora de Riesgo Vascular.

Coincidiendo con la celebración del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular, la SEMI subraya la necesidad de avanzar hacia un enfoque global del riesgo cardiovascular, valorando el conjunto de características del paciente y no cada factor de riesgo de forma aislada.

Desde Medicina Interna destacan que estas unidades hospitalarias hacen posible abordar simultáneamente diversos factores de riesgo, además de perfeccionar la estratificación y el tratamiento de los pacientes. Igualmente, permiten una atención más especializada y resultan decisivas para la coordinación asistencial entre niveles, impulsando el trabajo conjunto entre Atención Primaria y el ámbito hospitalario.

De acuerdo con la última actualización de la Red RIVAS, en España se han identificado 87 centros con consulta monográfica de riesgo vascular, aunque no todos cuentan con la acreditación de SEMI. En la actualidad, 34 unidades de riesgo vascular disponen del sello de calidad SEMI EXCELENTE.

“Es fundamental avanzar en modelos asistenciales que permitan un abordaje integral del paciente con alto riesgo cardiovascular, con las Unidades de Riesgo Vascular que facilitan una evaluación global del paciente y permiten optimizar el tratamiento preventivo, no sólo del primer evento sino de eventos subsiguientes en aquellos pacientes con enfermedad vascular establecida”, ha afirmado Muñoz.

Impacto de los eventos cardiovasculares en Europa y España

En el ámbito europeo, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo el principal problema de salud pública, con más de 60 millones de personas afectadas y más de 4 millones de fallecimientos anuales, lo que supone aproximadamente un tercio de todas las muertes. La mayoría se deben a cardiopatía isquémica (unas 547.000 muertes al año en la Unión Europea, UE) y a enfermedad cerebrovascular (350.000 muertes). Cada año se registran millones de infartos de miocardio e ictus. La insuficiencia cardiaca afecta en torno al 1-2 por ciento de la población adulta, con una prevalencia que aumenta con la edad y que puede superar el 10 por ciento en mayores de 70 años.

En España, se calcula que más de 700.000 personas padecen insuficiencia cardiaca y se producen unas 18.000 muertes anuales por esta causa, más de 26.000 por cardiopatía isquémica y más de 22.000 por enfermedad cerebrovascular, lo que evidencia una carga asistencial muy elevada. Desde SEMI insisten en que estas cifras ponen de manifiesto el enorme impacto sanitario, social y económico de las patologías cardiovasculares y la urgencia de reforzar las políticas de prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular.

Por ello, la sociedad científica lanza un mensaje contundente: “La prevención cardiovascular salva vidas. Identificar y tratar de forma temprana factores como la hipertensión arterial, la diabetes, la dislipemia, el tabaquismo o la obesidad permite reducir la aparición de infartos, ictus o insuficiencia cardiaca”.

“España se sitúa en una posición relativamente favorable en Europa en términos de mortalidad cardiovascular, gracias a factores como la dieta mediterránea, el sistema sanitario y los programas de prevención. Pero esta situación no debe llevarnos a la complacencia”, advierte Muñoz.

Registros europeos recientes como SANTORINI o DA VINCI, que analizan el control de los factores de riesgo cardiovascular -especialmente el colesterol LDL- en pacientes de alto riesgo en distintos países europeos, ponen de relieve que aún queda un amplio margen de mejora en el control de estos parámetros, hasta el punto de que solo 1 de cada 5 pacientes alcanza el objetivo de LDL en prevención secundaria.

Se estima que entre el 70 y el 80 por ciento de los eventos cardiovasculares están vinculados a factores de riesgo modificables, lo que implica que una parte muy relevante de infartos, ictus o insuficiencia cardiaca podría prevenirse mediante intervenciones adecuadas.

“Estos datos reflejan un gran potencial de mejora de la prevención cardiovascular. En España, estudios como el 'Objetivo Punto de Mira' han mostrado que menos de una cuarta parte de los pacientes de alto riesgo cardiovascular tienen un buen control de los principales factores de riesgo. De ahí que se deban intensificar las estrategias de prevención y optimización terapéutica”, ha apuntado Muñoz.

Claves de la prevención cardiovascular y nuevos enfoques

Los especialistas recuerdan que las pautas de prevención cardiovascular se apoyan en pilares ya consolidados: una alimentación saludable, preferentemente mediterránea, con beneficios demostrados tanto en prevención primaria como secundaria; la práctica regular de ejercicio físico aeróbico y de fuerza, adaptado a cada persona; evitar el consumo de tabaco; mantener un peso adecuado y asegurar un control riguroso de la presión arterial, el colesterol y la glucosa.

Insisten en que estas medidas deben iniciarse desde edades tempranas y mantenerse de forma continuada, dado que el riesgo cardiovascular se va acumulando con el paso de los años. La educación sanitaria en el entorno familiar y escolar resulta esencial. Diversos programas han demostrado que instaurar hábitos saludables en la infancia tiene un impacto muy relevante en la salud cardiovascular futura, como las iniciativas del Dr. Valentín Fuster para integrar la educación cardiovascular en las escuelas.

El Grupo de Riesgo Vascular está promoviendo, además, una visión más transversal del riesgo vascular, en coordinación con otros campos de la medicina interna y distintas especialidades. La evidencia científica indica que ciertas enfermedades inflamatorias crónicas y algunas infecciones persistentes, como la infección por VIH, se asocian a un incremento del riesgo cardiovascular. Por este motivo, se están impulsando proyectos de investigación y colaboración que integren la valoración del riesgo vascular en estos pacientes, con el objetivo de mejorar la prevención y el abordaje de las complicaciones cardiovasculares en escenarios clínicos cada vez más complejos.