La SEOR avisa del repunte del cáncer de colon en jóvenes, aunque mejora su diagnóstico precoz y la eficacia de los tratamientos

La SEOR alerta del aumento del cáncer de colon en menores de 50 años, pese a los avances en diagnóstico precoz, supervivencia y radioterapia personalizada.

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El cáncer de colon se identifica en fases más tempranas, se logra curar en un mayor número de pacientes y los abordajes terapéuticos son cada vez más individualizados. Sin embargo, su incidencia está creciendo entre la población joven, tal y como ha advertido la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR).

Coincidiendo con el Día Mundial contra el Cáncer de Colon y Recto, que se conmemora el 31 de marzo, la SEOR recuerda que en España se detectan anualmente más de 44.000 nuevos casos de este tumor. Gracias a los programas de cribado poblacional, muchos se identifican en etapas iniciales, lo que se traduce en “mejores resultados” y en una notable mejora de la calidad de vida de los pacientes.

La supervivencia a cinco años ha experimentado un avance claro en los últimos diez años. En el cáncer de colon, aproximadamente dos de cada tres pacientes siguen vivos transcurrido ese periodo desde el diagnóstico, con registros muy parecidos en el cáncer de recto.

Incremento de casos en adultos jóvenes

Aunque el cáncer colorrectal continúa siendo más habitual en personas de edad avanzada, en los últimos años se ha constatado un aumento de casos en adultos menores de 50 años. En este grupo de edad, estos tumores suponen alrededor del 4,7 por ciento de todos los diagnósticos oncológicos en España. Un patrón similar se ha descrito en, al menos, otros 27 países, lo que obliga a “reforzar y revisar las estrategias de prevención y mejorar el conocimiento de los síntomas tempranos”.

El coordinador del Grupo de Tumores Digestivos de la SEOR (SEOR-GI), Sigfredo Romero Zoghbi, subraya que, además del cribado mediante test de sangre oculta en heces, existen “hábitos que marcan la diferencia”. Entre ellos, destaca la práctica regular de ejercicio físico, seguir una alimentación rica en frutas, verduras y fibra, disminuir la ingesta de carnes procesadas y productos ultraprocesados, evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol.

El especialista aconseja igualmente acudir al médico si aparecen síntomas persistentes, presencia de sangre en las heces, alteraciones mantenidas en el ritmo intestinal o pérdida de peso sin explicación clara, así como participar activamente en los programas de cribado organizados.

Radioterapia: precisión y mejor calidad de vida

Romero incide en que cada cáncer de colon o recto presenta particularidades propias, por lo que es imprescindible estudiar las características del tumor para seleccionar el tratamiento “más eficaz” en cada caso. En este contexto, los oncólogos ajustan la radioterapia en cuanto a dosis y zonas a irradiar, con el objetivo de maximizar el beneficio clínico y reducir al mínimo los efectos adversos.

Las técnicas actuales de radioterapia permiten una mayor precisión, concentrando la radiación sobre el tumor y protegiendo en mayor medida los órganos sanos, lo que disminuye las complicaciones. Además, puede emplearse para reducir el tamaño tumoral antes de la cirugía, lo que en ocasiones evita intervenciones más agresivas y, en determinados casos, posibilita conservar el órgano afectado.

De este modo, la radioterapia no solo participa en la curación cuando la enfermedad se encuentra en fases iniciales, sino que también resulta “esencial” en situaciones avanzadas, al contribuir al control de síntomas como el dolor o el sangrado.

“Curar es importante, pero vivir bien también lo es. Cada vez prestamos más atención a los efectos a largo plazo del tratamiento: reducir secuelas digestivas, mejorar el control del dolor, la fatiga, ofrecer apoyo psicológico y acompañar a los pacientes en su recuperación. No se trata de vivir más, sino de vivir mejor después de un cáncer”, concluye Sigfredo Romero.