El presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), Serafín Sánchez, ha subrayado que el deterioro de la audición en las personas mayores está estrechamente ligado a situaciones de aislamiento social y soledad, por lo que considera esencial cuidar la salud auditiva de la población a lo largo de “toda su vida”.
Durante un acto celebrado en el Congreso de los Diputados con motivo del Día Mundial de la Audición, que se conmemora el 3 de marzo, se ha analizado cómo la pérdida de audición en la vejez incrementa los problemas de desconexión social. En este contexto, Sánchez ha avisado de la “importante” pérdida de visibilidad que provoca no oír bien.
Ha recordado que la salud auditiva debe entenderse como un desafío de salud pública y de justicia social, ya que no es una cuestión “secundaria ni exclusivamente clínica”, sino que repercute directamente en la autonomía y en la capacidad de relacionarse. “Cuando una persona pierde capacidad auditiva sin diagnóstico o sin tratamiento adecuado, no solo escucha menos, también participa menos, se comunica con más dificultad y en muchas ocasiones se aísla”, ha remarcado.
Asimismo, ha insistido en que una mayor esperanza de vida debe ir acompañada de “hacerlo en condiciones adecuadas y dignas”, lo que, a su juicio, “exige políticas públicas que acompañen el envejecimiento con calidad de vida, prevención y equidad”.
Al tratarse de un problema que afecta a un número cada vez mayor de ciudadanos, ha reclamado “planificación, inversión y coordinación” de los recursos. En esta línea, ha defendido que las revisiones, el diagnóstico precoz y el acceso a ayudas técnicas no dependan de la “capacidad económica” individual.
Ha recalcado también que se trata de personas que “quieren seguir conversando con sus familias, participando en su comunidad y ejerciendo plenamente todos sus derechos” porque “escuchar es formar parte activa de la sociedad”.
Protocolos en Atención Primaria para detectar la pérdida auditiva
El presidente de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) Canarias y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, Francisco Morales, ha recordado que hace unos años era evidente la necesidad de contar con “protocolos estrictos” en los centros de salud para evaluar y seguir la calidad auditiva de los mayores.
Morales ha explicado que, con la colaboración de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Sociedad Española de Autorrinolaringología y las sociedades científicas de Atención Primaria, SEMERGEN, Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFyC) y la Sociedad Española de Medicina General, se ha elaborado un protocolo que permite a médicos de familia y geriatras “tratar y valorar” la pérdida de audición, facilitando la estandarización de “programas asistenciales” adaptados a cada caso.
Según ha indicado, en torno al 10 por ciento de la población mundial presenta algún tipo de problema auditivo y, de acuerdo con datos del INE, en España hay 900.000 personas con dificultades de audición. Además, ha apuntado que el 80 por ciento de los mayores de 75 años sufre pérdidas auditivas, aunque solo un tercio de ellos lo admite y, de ese grupo, aproximadamente el 66 por ciento no utiliza prótesis.
“La soledad autopercibida deteriora en depresión y en demencia, y genera insomnio o pérdida de la conexión con la sociedad”, ha añadido.
Hipoacusia, trastornos asociados y cribados sistemáticos
El presidente de la Sociedad Española de Geriatría (SEGG), Francisco José Tarazona, ha señalado que la hipoacusia suele acompañarse de numerosos trastornos clínicos, entre ellos ansiedad y depresión. Por este motivo, ha considerado imprescindible elaborar un documento de detección temprana, ya que “se trata de una enfermedad infradiagnosticada”. Tarazona ha abogado por implantar cribados en todos los niveles asistenciales, desde la Atención Primaria y la Geriatría hasta las consultas externas.
Ha destacado igualmente la importancia de la cooperación entre distintas sociedades científicas para “desarrollar protocolos, ponerlos en práctica y mejorar la calidad de vida, la independencia y la percepción de autonomía de nuestros mayores”.
Derechos, accesibilidad y participación social
El presidente de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE), Roberto Suárez, ha recalcado que al hablar de hipoacusia también se está hablando de derechos fundamentales, de participación en la comunidad y de dignidad personal.
“Nos centramos en las barreras con las que se encuentran en el entorno estas personas con esta pérdida auditiva. No queremos normalizar a las personas, lo que queremos es garantizar la plena participación y efectiva en la sociedad”, ha precisado.
Ha advertido de que situaciones de dependencia, problemas de comunicación o limitaciones económicas dificultan “la información y la comprensibilidad de estas personas y la continuidad de los recursos que necesitan”, con independencia de su edad, del tipo de lenguaje que empleen o de si utilizan prótesis auditivas.
Calidad de vida, implantes cocleares y respuesta del sistema sanitario
La presidenta de la Asociación Española de Enfermería en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (AEORL-CCC), Beatriz Tena, ha recalcado que las personas mayores tienen “mucha vida por delante” y que el actual envejecimiento es “activo”, en el que “se viaja, se sale y se es independiente”; por ello, ha afirmado que “la calidad de vida se convierte en actividad”.
Tena ha detallado que quienes pierden audición en la edad adulta suelen fatigarse por tener que estar “pendientes de la labiolectura” y acaban optando por “no salir y no relacionarse”. En este escenario, ha indicado que el implante coclear supone una auténtica “transformación” en la vida de muchos mayores, al facilitarles volver a comunicarse y conservar su autonomía.
El director general de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia del Ministerio de Sanidad, César Hernández, ha reconocido que la salud auditiva, al igual que la bucodental o la mental, ha quedado “un poco fuera de lo que se ha incluido dentro de lo que es la prestación habitual del sistema sanitario”.
Ha explicado que, debido a su elevada frecuencia y a su relación con el envejecimiento, la hipoacusia se ha asumido como un proceso normal y “no se ha priorizado” frente a otros problemas de salud.
Por este motivo, Hernández ha planteado la necesidad de poner en marcha una “estrategia transversal” para abordar la salud auditiva mediante una transición “más escalonada”. En relación con la Dirección General de Cartera Común, ha subrayado que los beneficios deben ser tangibles y equitativos en todas las comunidades autónomas.
“Si hubiéramos tenido presupuestos, seguramente hubiéramos dado ya el paso inicial para normalizar, ecualizar esa situación en las diferentes comunidades autónomas”, ha indicado.
Hipoacusia crónica, deterioro cognitivo y estrategia de cronicidad
La coordinadora de la Estrategia para el abordaje de la cronicidad del Ministerio de Sanidad, Inmaculada Corrales, ha apuntado que la hipoacusia crónica aparece con frecuencia en personas con multimorbilidad y da lugar a una situación de “salud compleja”.
Ha destacado también la relación existente entre sordera y deterioro cognitivo, de modo que la detección temprana resulta clave para disminuir “el riesgo de fragilidad y dependencia de la persona”. “Es fundamental avanzar en un diagnóstico precoz integrado en la práctica habitual, con una atención proactiva, coordinada y centrada en la persona mayor”, ha señalado.
Corrales ha defendido que la hipoacusia en la vejez se incorpore de forma explícita a la Estrategia de Cronicidad, con el objetivo de detectarla a tiempo y evitar la dependencia. Ha reclamado, además, que los pacientes dispongan de una atención continuada, también en su domicilio o en residencias de mayores.
Por último, ha puesto el foco en la importancia de la Red de Escuelas de Salud, que considera esencial para “mejorar la comunicación y mantener la autonomía” a lo largo de todo el ciclo vital.