La SERAM plantea renovar cada año el 11% de los equipos de radiología para atajar la obsolescencia tecnológica

La SERAM propone un plan de renovación anual del 11,2% de los equipos de radiología para frenar la obsolescencia tecnológica en el Sistema Nacional de Salud.

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La Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) ha presentado un modelo de inversión continuada y planificada en equipamiento de radiología con el objetivo de contener y prever la obsolescencia tecnológica a largo plazo. Según sus cálculos, España debería sustituir anualmente el 11,2 por ciento de los sistemas de tomografía computarizada, resonancia magnética y angiografía de sustracción digital.

Esta propuesta se recoge en la segunda edición de la Guía de Renovación Tecnológica SERAM 2026, donde los especialistas en radiología ponen de relieve el papel clave de la tecnología en su actividad diaria. “Desentrañamos los misterios del cuerpo humano con los rayos X, con los ultrasonidos, con la resonancia magnética y para eso necesitamos una tecnología que esté adecuadamente construida y adecuadamente renovada”, ha indicado el presidente de la SERAM, José Albillos, durante una rueda de prensa.

La SERAM advierte de que una parte importante del parque tecnológico del Sistema Nacional de Salud (SNS) se encuentra envejecido, consecuencia de un patrón de inversión “altamente errático”. Tal y como ha recordado el patrono de Fundación Signo, Ignacio López, la crisis económica de 2008 supuso un desplome del 65 por ciento en la inversión en tecnología sanitaria, situando a España entre los países europeos con mayores niveles de obsolescencia.

La pandemia de Covid-19 puso de manifiesto la urgencia de reforzar la capacidad diagnóstica. Aunque la llegada de fondos a través del Plan INVEAT permitió una renovación amplia del equipamiento público, el análisis de la SERAM concluye que el envejecimiento tecnológico sigue siendo un problema estructural y recurrente. “La realidad es que la bola se había hecho tan grande que abordar esto era difícil porque requería una inversión extraordinaria”, ha señalado López.

Para afrontar este escenario, la SERAM ha diseñado dos métricas específicas: la tasa de renovación sostenible (TRS) y el índice NACE, que cuantifica el número anual de adquisiciones de equipos. Con estas herramientas, los radiólogos pretenden impulsar un cambio de paradigma, pasando de evaluar la obsolescencia a posteriori a anticiparla mediante una planificación inversora a futuro.

Aplicando estos indicadores, la SERAM concluye que el sistema sanitario español necesita renovar cada año el 11,2 por ciento del total de equipos de tomografía computarizada, resonancia magnética y angiografía de sustracción digital para alinearse con los niveles de obsolescencia recomendados internacionalmente.

La Asociación Europea de la Industria de Equipos Médicos, Electrónicos y de Salud Digital (COCIR) establece como referencia que el 60 por ciento de los equipos de radiología tenga menos de cinco años; el 30 por ciento, entre cinco y 10 años; y solo el 10 por ciento supere la década de uso.

Para acercarse a estos estándares entre 2024 y 2033, sería necesario incorporar 1.004 equipos de tomografía computarizada, 613 de resonancia magnética y 294 de angiografía. Estas cifras permitirían mantener el patrón internacional fijado por COCIR, contemplando además el aumento previsto de la demanda asistencial.

No obstante, el vocal de asuntos profesionales de la SERAM y autor principal de la guía, Luis Concepción, ha advertido de que, a la vista de la inversión comprometida para 2024 y 2025, España ya arrastra un déficit relevante. En resonancia magnética faltan 66 equipos para cumplir los objetivos, en tomografía computarizada el desfase asciende a 129 y en angiografía a 39.

Infraestructura crítica y planificación a medio plazo

La SERAM reclama que el equipamiento de radiología sea catalogado como infraestructura crítica dentro del sistema sanitario. Entre las actuaciones que propone, figura la creación de un inventario nacional de los equipos de imagen médica disponibles en el SNS y la elaboración de planes de renovación y compra con un horizonte mínimo de cinco años.

Asimismo, la sociedad científica propone mantener acuerdos marco de contratación, establecer incentivos específicos para reducir la obsolescencia, integrar el ecosistema digital y las tecnologías satélite vinculadas a la imagen médica, y coordinar los ámbitos público y privado para asegurar estándares homogéneos de calidad y de antigüedad tecnológica.

Según ha explicado Luis Concepción, los próximos pasos de la SERAM consistirán en divulgar la guía en su congreso nacional y en otros encuentros profesionales, además de presentar los indicadores TRS y NACE a las consejerías de sanidad autonómicas para facilitar su adopción.

El subdirector general de Asuntos Generales y Económico-Presupuestarios del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), Javier López, ha señalado que el Ministerio de Sanidad y el propio INGESA están trabajando en los Acuerdos Marco de Equipos de Alta Tecnología Sanitaria (AMAT) con el fin de renovar y actualizar el parque tecnológico del SNS. Ha avanzado que el acuerdo marco relativo a tomografía computarizada se publicará antes del próximo martes.

Por su parte, el secretario general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN), Pablo Crespo, ha incidido en que disponer de equipos innovadores permite ofrecer al paciente diagnósticos más precisos, predictivos y precoces, lo que se traduce en tratamientos más eficaces.

“Hoy podemos decir que la obsolescencia ya no es una opción. Aquí hay datos que nos enfrentan a una triste realidad, que nuestro sistema sanitario tenía de manera sistémica un problema de obsolescencia tecnológica que hoy ningún gestor está dispuesto a aceptar. Y esto es una gran noticia. Y esto creo que es un avance significativo y que nos permite tener también un sistema más eficiente”, ha concluido.