La Sociedad Española de Acústica alerta sobre la necesidad de blindar los espacios infantiles frente al ruido ambiental

La SEA pide actuar ya contra el ruido ambiental en entornos infantiles ante su impacto en la salud, el sueño y el desarrollo cognitivo de millones de niños.

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La Sociedad Española de Acústica (SEA) subraya la urgencia de intervenir y planificar a largo plazo los espacios donde los menores pueden verse sometidos al ruido ambiental, dado que la contaminación acústica puede perjudicar su aprendizaje y su desarrollo cognitivo.

Coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, que se conmemora el 29 de abril, la SEA pone el foco en dos informes difundidos en 2024 y 2025 por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Estos documentos advierten de que la contaminación acústica no solo impacta cada año en la salud de decenas de miles de europeos, sino que también compromete el desarrollo cognitivo y conductual de centenares de miles de niños.

De acuerdo con estos estudios, el ruido ambiental provoca en Europa 66.000 fallecimientos prematuros anuales, 50.000 nuevos diagnósticos de cardiopatía y, en términos generales, 6 millones de personas sufren alteraciones graves del sueño por esta causa. El tráfico rodado se identifica como la principal fuente de ruido, especialmente en los núcleos urbanos con alta densidad de población.

Si se aplican los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cifra de ciudadanos expuestos a niveles dañinos se sitúa en torno a 150 millones, lo que supone aproximadamente uno de cada tres europeos. De ellos, 92 millones se ven afectados únicamente por el ruido del tráfico rodado y 16,9 millones padecen molestia severa crónica.

En cuanto a la exposición nocturna, al menos 72 millones de personas superan el umbral nocturno fijado por la END (50 dB), y casi 139 millones lo rebasan según los valores de referencia de la OMS. La interrupción del sueño provocada por episodios de ruido eleva los niveles de cortisol y adrenalina y aumenta la presión arterial, lo que a largo plazo deriva en daño vascular crónico.

El impacto del ruido crónico en la infancia

El segundo informe de la AEMA incide en que los menores constituyen el grupo "más vulnerable" de la población, al encontrarse en una etapa "crítica" de aprendizaje en la que su cerebro es especialmente sensible a la interferencia del ruido crónico.

La OMS establece que el nivel de ruido en los patios escolares no debería sobrepasar los 55 dB (A) y que en el interior de las aulas no tendría que superar los 35 dB (A). No obstante, en Europa alrededor de 14 millones de niños y adolescentes de entre 6 y 17 años están sometidos a niveles medios de ruido iguales o superiores a 55 dB.

La literatura científica constata que el riesgo de alteraciones cognitivas y conductuales aparece incluso por debajo de ese límite, tanto en el ámbito escolar como en el hogar. En Europa, más de 550.000 menores presentan déficit lector asociado al ruido del transporte.

En este contexto, el tráfico rodado vuelve a situarse como factor predominante, al ser responsable del 84 por ciento de los casos de deterioro lector y del 86 por ciento de los trastornos conductuales, con una incidencia especialmente elevada en áreas urbanas. El informe precisa, sin embargo, que los déficits cognitivos pueden disminuir e incluso desaparecer cuando se actúa sobre la fuente de ruido y se reduce su impacto.

Por este motivo, la AEMA y la OMS plantean medidas como restricciones al tráfico en los entornos escolares, refuerzo del aislamiento acústico en las aulas y una planificación urbanística que mantenga los centros educativos y las viviendas alejados de las grandes vías de circulación.

Paralelamente, recomiendan habilitar zonas verdes silenciosas que actúen como barrera natural frente al ruido y aporten beneficios adicionales para la calidad del aire y el bienestar, así como impulsar programas educativos de sensibilización sobre el ruido como contaminante en el entorno escolar.