El jefe de la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional, Pablo Gallo González, ha alertado sobre la trombosis venosa en el puerperio, una urgencia médica poco habitual pero que “puede ser grave”, de modo que un reconocimiento precoz y un abordaje terapéutico adecuado “salvan vidas”.
“El puerperio es un periodo en el que el organismo está fisiológicamente predispuesto a formar coágulos, por lo que la vigilancia clínica debe ser especialmente rigurosa”, ha explicado Gallo. Este estado protrombótico, que actúa como defensa frente a las hemorragias, también puede desencadenar enfermedad tromboembólica venosa, englobando trombosis venosa profunda, tromboembolismo pulmonar y tromboflebitis.
Este peligro se asocia a la conocida Triada de Virchow, que integra estasis venosa por la compresión del útero sobre las venas pélvicas; lesión endotelial derivada del parto o de procedimientos como la cesárea; e hipercoagulabilidad, vinculada al incremento fisiológico de factores de coagulación como el fibrinógeno.
Además, se suman otros factores de riesgo, entre ellos trombofilias hereditarias o adquiridas, antecedentes personales o familiares de trombosis, varices pélvicas, obesidad, periodos de inmovilización, consumo de tabaco, edad materna superior a 35 años o complicaciones como la sepsis posparto.
“El problema de la trombosis en el puerperio es que sus síntomas pueden confundirse con molestias habituales del posparto, por lo que es fundamental reconocer las señales de alarma”, ha subrayado el jefe de la Unidad de Radiología Vascular del Hospital Ruber Internacional, Santiago Zubicoa Ezpeleta.
El especialista ha precisado que el cuadro clínico puede manifestarse con dolor en una pierna, la pelvis o el abdomen; aumento de volumen de una extremidad, sobre todo en la pierna izquierda; fiebre mantenida sin causa clara; disnea o dolor torácico, que orientan a un posible tromboembolismo pulmonar; y aparición de un cordón venoso inflamado y doloroso.
Diagnóstico y abordaje terapéutico
Para confirmar el diagnóstico, Zubicoa ha señalado que se inicia con una evaluación clínica acompañada de pruebas complementarias. “El Eco Doppler venoso es la herramienta inicial por su rapidez y fiabilidad”, ha indicado. Si existe sospecha de embolia pulmonar, se recurre a la angio-TC pulmonar y, en trombosis pélvicas complejas, a la angio-RM.
En cuanto al tratamiento, que se ajusta a la gravedad del proceso, se basa principalmente en la anticoagulación, junto con reposo relativo y uso de medias de compresión. En los cuadros más severos o cuando no se obtiene una buena respuesta, pueden requerirse técnicas más complejas como trombectomía, trombólisis farmacológica/mecánica o, de forma excepcional, la colocación de filtros de vena cava para evitar un embolismo pulmonar.
Los doctores Gallo y Zubicoa han remarcado que la prevención resulta clave en las mujeres con factores de riesgo. Entre las medidas preventivas destacan la administración profiláctica de heparina de bajo peso molecular (HBPM) durante cuatro a seis semanas, la movilización precoz tras el parto, el empleo de medias de compresión y la evitación del sedentarismo, lo que disminuye de forma notable la probabilidad de desarrollar trombosis venosa en el puerperio.