Las Direcciones Médicas han reclamado un refuerzo del liderazgo estratégico, una mayor profesionalización y una clara responsabilidad sobre los resultados para asegurar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS). Así se desprende de las conclusiones del V Encuentro de Direcciones Médicas, organizado por la Fundación Española de Directivos de la Salud (Fundación SEDISA).
“Las Direcciones Médicas representan hoy una figura estratégica imprescindible para la sostenibilidad del sistema sanitario”, ha declarado el presidente de esta organización, Joaquín Estévez, quien ha añadido que no se refiere solo a la “coordinación asistencial”, sino al “liderazgo transformador”, la “capacidad para alinear profesionales”, la “innovación” y los “resultados en salud bajo una visión común”.
En este sentido, el documento elaborado tras el encuentro fija el posicionamiento estratégico de los responsables asistenciales ante los grandes desafíos del sistema y remarca que la situación actual —marcada por el envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad, la rápida incorporación de innovación tecnológica y terapéutica y la presión sobre los recursos disponibles— obliga a reforzar a las Direcciones Médicas como piezas esenciales de la gobernanza y del liderazgo clínico.
“Si queremos un sistema más eficiente, equitativo y orientado al valor, debemos reforzar la profesionalización de las Direcciones Médicas, dotarlas de herramientas de gestión, sistemas de información robustos y marcos de responsabilidad claros”, ha continuado el máximo representante de la Fundación SEDISA, que ha indicado que “la buena Medicina necesita buena gestión”.
Entre las principales conclusiones figura la urgencia de consolidar el rol de estos equipos directivos como núcleo de la gobernanza asistencial, combinando visión clínica, capacidad organizativa y responsabilidad sobre los resultados. Su función va más allá de la mera gestión de la actividad: lideran procesos de cambio, como la reorganización de Servicios, el impulso de modelos asistenciales centrados en el paciente, la incorporación de nuevas tecnologías y la garantía de la calidad y la seguridad clínica.
Indicadores y datos para una gestión clínica orientada al valor
Además, se ha subrayado la necesidad de avanzar hacia decisiones basadas en información sólida y en indicadores de resultados clínicos y organizativos. La analítica de datos, la evaluación de resultados en salud y la medición de la calidad asistencial se consideran pilares para afianzar un modelo de gestión clínica enfocado al valor aportado al paciente.
También se ha destacado la importancia de fortalecer equipos directivos multidisciplinares, que integren perfiles clínicos, económicos y tecnológicos, capaces de afrontar los retos de la transformación digital, la innovación terapéutica y la reconfiguración de los procesos asistenciales, manteniendo al mismo tiempo un equilibrio entre innovación y sostenibilidad.
La llegada de nuevas tecnologías, terapias avanzadas y soluciones digitales requiere una evaluación exhaustiva de su impacto clínico y presupuestario, así como estructuras organizativas flexibles que faciliten su implantación real en la práctica diaria. La sostenibilidad, por su parte, no puede limitarse a la contención del gasto, sino que debe abordarse mediante la mejora de procesos, la reducción de la variabilidad clínica, la evaluación sistemática de resultados y la optimización del uso de los recursos.
“La transformación del sistema sanitario no será posible sin un liderazgo clínico fuerte, profesionalizado y comprometido con la generación de valor para los pacientes”, ha puesto de manifiesto Estévez, que ha insistido en que “las Direcciones Médicas están llamadas a desempeñar un papel decisivo en este proceso”.