Los códigos de color en alimentos superan a las tablas nutricionales en el envase

Un estudio internacional concluye que el etiquetado nutricional por colores en alimentos guía mejor las decisiones saludables que las tablas tradicionales.

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Etiquetar los productos alimenticios por códigos de color es más efectivo que ubicar tablas nutricionales en el envase CVCV

Etiquetar los productos alimenticios por códigos de color es más efectivo que ubicar tablas nutricionales en el envase CVCV

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Etiquetar los productos alimenticios mediante códigos de color resulta más eficaz que colocar únicamente tablas nutricionales en el envase, según ha demostrado un estudio realizado por científicos de la Universidad SWPS de Varsovia (Polonia) y de las universidades de Wisconsin y Massachusetts, en Estados Unidos.

“Decidimos investigar los mecanismos psicológicos que subyacen a la lectura de etiquetas de productos codificadas por colores”, ha expresado el miembro del Instituto de Psicología de la Universidad SWPS y autor de este trabajo, el psicólogo Andrzej Falkowski, que ha añadido que, para ello, se han basado “en teorías sobre el procesamiento de información verbal y visual, así como en la percepción de la información en contextos positivos y negativos”.

Con este planteamiento, ha señalado que los autores han tratado de “llenar un vacío”, ya que “estudios anteriores se centraron exclusivamente en el comportamiento de compra del consumidor y analizaron hasta qué punto las etiquetas codificadas por colores influían en la elección de productos alimenticios saludables”.

En esta línea, la investigación, difundida en la revista especializada 'Current Psychology', constata que, para favorecer decisiones de compra más saludables, el empleo de códigos cromáticos en el etiquetado está ganando terreno en el mercado europeo. Los colores reflejan los niveles de nutrientes en relación con los porcentajes de ingesta de referencia de calorías, grasas, grasas saturadas, azúcares y sal.

Este enfoque se apoya en datos como los de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que indican que, en las últimas tres décadas, la proporción de niños y adolescentes en Estados Unidos con sobrepeso o en riesgo de desarrollarlo se ha más que triplicado, situándose en el 37 por ciento y el 34 por ciento, respectivamente.

El impacto del sobrepeso y el diseño de las etiquetas

El sobrepeso y la obesidad incrementan de forma notable la probabilidad de sufrir enfermedades crónicas, y la expansión de esta última se vincula sobre todo al descenso de la actividad física y al elevado consumo de productos con alto contenido en grasas y azúcares.

Para analizar cómo influye el diseño de la etiqueta, el estudio contó con la participación de 79 voluntarios. Estas personas valoraron productos alimenticios cuyos envases mostraban las cantidades de ingredientes mediante códigos de color (rojo y verde) o mediante texto convencional, y después se les pidió que los puntuaran con los adjetivos propuestos en una escala del 0 al 10, donde 0 equivalía a perjudicial y 10 a saludable.

Los hallazgos indican que el cerebro interpreta los colores de forma casi inmediata y con un esfuerzo mínimo, y que las decisiones se toman de manera instintiva. Esto facilita que los consumidores juzguen con rapidez si un producto puede resultarles beneficioso, incluso en situaciones de prisa. Además, se observó que el color rojo ejerce una influencia mucho más intensa que el verde.

“El rojo nos hace detenernos y reconsiderar una compra”, ha subrayado al respecto Falkowski, quien ha añadido que es este “sesgo negativo” lo que hace que los sistemas de color sean tan efectivos. “El etiquetado con códigos de colores representa una estrategia sencilla pero eficaz para orientar a los consumidores hacia elecciones más saludables”, ha finalizado.