Los recortes de financiación debilitan la capacidad de respuesta sanitaria de la OMS en 2025

La OMS alerta de que los recortes de 2025 han frenado su capacidad de respuesta global, pese a avances clave en cobertura sanitaria y protección ante emergencias.

4 minutos

FILED - 16 October 2022, Berlin: Director-General of the World Health Organization (WHO), Tedros Adhanom Ghebreyesus, speaks at the opening ceremony of the 14th World Health Summit. Photo: Carsten Koall/dpa Carsten Koall/dpa

Publicado

4 minutos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre el efecto que han tenido los “reveses financieros de 2025” en los resultados de salud a escala global. Así se desprende del Informe de Resultados que la entidad presenta cada año antes de la Asamblea Mundial de la Salud, un documento con el que se revisan los avances, los logros y los desafíos en la ejecución del presupuesto.

“2025 fue un año de decisiones difíciles -redefinición de prioridades y reajuste en un contexto de restricciones financieras y una creciente complejidad operativa-, pero la OMS se adaptó, cumplió y siguió generando impacto donde más importaba”, afirma el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus.

En este contexto de “creciente incertidumbre global”, Tedros subraya que “el papel de la OMS en la arquitectura sanitaria mundial es más crucial que nunca. Pero este papel no puede sostenerse sin una financiación predecible, flexible y sostenible”.

El informe detalla que las tensiones presupuestarias y el proceso de reorganización interna tuvieron un impacto directo en la labor de la organización. Los recortes de gasto limitaron el apoyo técnico especializado, obligaron a que menos personal asumiera tareas cada vez más complejas y redujeron la supervisión en ámbitos sanitarios secundarios o muy específicos.

Desde el punto de vista de los programas, las carencias en vigilancia epidemiológica, capacidad de laboratorio y respuesta ante brotes se vinculan al repunte del sarampión. Al mismo tiempo, la falta de recursos continúa amenazando la correcta aplicación de normas y estándares para la tuberculosis, pese a los avances previos.

El documento también recoge progresos notables en los tres grandes objetivos del programa ‘Triple Billion’ del Decimotercer Programa General de Trabajo (PGT13) de la OMS para 2019-2025. Se calcula que en 2025 hubo 567 millones de personas más con acceso a servicios esenciales de salud sin incurrir en gastos sanitarios catastróficos respecto a 2018, lo que implica un incremento de 136 millones sobre la cifra de 2024.

Asimismo, en 2025 se contabilizan 698 millones de personas adicionales mejor protegidas frente a emergencias sanitarias en comparación con la línea de base de 2018, es decir, 61 millones más que en 2024. También se estima que en 2025 habrá 1.750 millones de personas adicionales que viven de forma más saludable respecto al nivel de referencia de 2018, lo que supone un aumento de 300 millones frente a 2024.

Pese a estos avances, el informe recalca que siguen pendientes metas muy relevantes, lo que mantiene al planeta lejos de alcanzar para 2030 los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud. Aun así, esta última instantánea dentro del GPW13 ofrece evidencias claras del valor de una OMS “sólida y con financiación sostenible”, fruto de la cooperación continuada entre la organización y sus Estados Miembros en los planos mundial, regional y nacional.

“El Informe de Resultados 2025 demuestra que, con el apoyo de la OMS y sus socios, los países han brindado beneficios tangibles a millones de personas. Sin embargo, no podemos dar por sentados estos logros. Protegerlos y ampliarlos requerirá un apoyo e inversión constantes, para que juntos podamos seguir impulsando la visión plasmada en la Constitución de la OMS: el más alto nivel posible de salud como derecho para todos”, añade Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Impacto del informe y retos pendientes

El Informe de Resultados más reciente muestra progresos relevantes, aunque aún incompletos, en 46 indicadores de resultados y 121 indicadores de productos, centrados específicamente en el desempeño de la Secretaría de la OMS. Todos ellos se alinean con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y refuerzan la rendición de cuentas compartida entre la OMS y los Estados Miembros.

En conjunto, cerca de la mitad de los indicadores de resultados no alcanzaron los niveles previstos, sobre todo en contextos con emergencias recurrentes y recursos muy limitados. Para los tres grandes objetivos, las presiones financieras y la reorganización interna provocaron consecuencias inmediatas, como la merma de la capacidad de recursos humanos para prestar servicios, la reducción del apoyo técnico y la ralentización en la puesta en marcha de programas.

El avance hacia la cobertura sanitaria universal se vio impulsado por la ampliación de los servicios para enfermedades transmisibles como el VIH y la tuberculosis, la prevención de infecciones bacterianas mediante un mejor saneamiento y el refuerzo del personal sanitario. Sin embargo, persisten importantes brechas en ámbitos como el control de la diabetes, la vigilancia del sarampión y la protección financiera de los pacientes.

En materia de protección frente a emergencias sanitarias, los progresos responden a mejoras en la preparación ante pandemias, en los sistemas de alerta temprana y en la capacidad de prevención y respuesta. Estos resultados se apoyan, en parte, en el Acuerdo sobre Pandemias y en la revisión del Reglamento Sanitario Internacional. No obstante, las áreas que requieren una implementación especialmente compleja —detección de enfermedades, respuesta ante emergencias y erradicación y transición de la poliomielitis— siguen afrontando mayores obstáculos debido a limitaciones de capacidad, financiación y operativa en muchos países.

El avance hacia una mejor salud y bienestar se vio favorecido por el incremento del acceso a energía limpia en los hogares, agua potable, saneamiento e higiene, así como por la reducción de la contaminación del aire y del consumo de tabaco y alcohol. Las directrices globales, herramientas técnicas, estándares y redes impulsadas por la OMS resultaron decisivas para sostener estos logros.