En la celebración del Día Internacional de la Mujer, la responsable del Grupo de Telómeros y Telomerasa del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la científica María Blasco, ha subrayado que “hay que hacer muchas cosas para intentar generar una cultura de la equidad” en el ámbito científico y que “es difícil” cuando se es la “única mujer que está arriba”.
En esta línea, Blasco remarca el papel decisivo de los modelos a seguir. “Yo no sé si lo soy, pero creo que son importantísimos. Cuando era pequeña, antes de saber lo que iba a hacer, ya conocía a Marie Curie, y eso para mí era un ejemplo de que podía ser científica. Luego vinieron mis mentoras, como Margarita Salas”, apuntaba.
La investigadora ha intervenido en el encuentro “Mujeres que hacen posible lo extraordinario”, organizado por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, donde ha compartido escenario con Eva Orúe, directora de la Feria del Libro de Madrid y primera mujer en asumir esa responsabilidad, y con Judit Romano, figura pionera del arbitraje femenino en España y árbitra de 1.ª División de la Real Federación Española de Fútbol.
El coloquio, conducido por la decana del Colegio, Timanfaya Hernández, y celebrado en el salón de actos, arrancó con una reflexión sobre qué significa el éxito profesional y qué implicaciones personales conlleva. Para Blasco, el éxito no debería ser una meta en sí misma, ya que la prioridad vital “tiene que ser la realización propia, poder desarrollar la carrera que quieras sin pensar en si vas a tener éxito o no, sino que estás dando los pasos adecuados para tu realización personal”, ha señalado.
Al referirse al mundo de la investigación, explica que opera “la meritocracia, es decir, el éxito viene dado por los descubrimientos que haces y el impacto de las publicaciones. Por ello, hay una “cierta tranquilidad de que, si lo haces bien, te preparas y tienes suerte, te va bien”. En este contexto, Blasco recuerda a la Nobel Elizabeth Blackburn, “que decía que en la ciencia se sentía segura”.
No obstante, advierte de que en su entorno profesional la igualdad real todavía no se ha alcanzado. Según indica, persisten diferencias en la proporción de revisores hombres y mujeres, y los comités de promoción continúan sin ser paritarios. “Hay ejemplos muy claros en el CSIC, donde los puestos más altos en algunas disciplinas eran todo hombres hasta que cambiaron la composición del panel, empezó a haber mitad mujeres y, entonces, empezaron a aparecer mujeres”, ha señalado.
Blasco ilustra esta situación con lo que ocurre cuando se eligen los ponentes de un congreso científico: “Si no pones sobre la mesa que tiene que ser equitativo, lo que automáticamente sale son nombres de hombres”.
Además, recuerda que “la ciencia se va a hacer igual en todos los países, ya seas mujer u hombre”, y subraya que “cuando eres la primera mujer en una posición de liderazgo, tienes que decidir si vas a seguir haciendo las cosas como antes o si vas a cambiar radicalmente”.