Más de la mitad de los adolescentes tiene cerca algún caso de autolesiones

Un informe de la Universidad Rey Juan Carlos alerta de la cercanía de las autolesiones entre adolescentes y jóvenes y del impacto de las redes sociales.

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Más de uno de cada dos adolescentes (52%) afirma que conoce a alguna persona que se ha autolesionado en algún momento de su vida. Entre los jóvenes de 18 a 30 años, este porcentaje se eleva hasta el 79 por ciento, de acuerdo con un informe elaborado por el grupo de investigación COMKIDS de la Universidad Rey Juan Carlos.

El estudio, titulado “Toma Asiento para Saber sobre Autolesiones y redes sociales. Informe sobre la opinión de adolescentes y jóvenes en España”, se ha realizado a partir de 1.303 cuestionarios: 286 a adolescentes de entre 14 y 17 años y 1.017 a universitarios de 18 a 30 años.

Los datos reflejan que las autolesiones se han convertido en una problemática muy próxima para la juventud española. Entre los jóvenes, la mitad indica que la persona que se autolesiona o se autolesionaba es un amigo, el 38 por ciento la identifica como un conocido sin relación estrecha, el nueve por ciento como un familiar y el cuatro por ciento como alguien desconocido.

En el grupo adolescente, las proporciones son similares: el 47 por ciento señala que se trata de un amigo, el 36,5 por ciento de un conocido, el 9,45 por ciento de un familiar y el 6,75 por ciento de alguien a quien no conocen personalmente.

El informe constata que la adolescencia es la etapa de mayor fragilidad frente a estas conductas. El 71 por ciento de los universitarios que conocen algún caso sitúa el inicio entre los 14 y los 17 años. Casi uno de cada cinco apunta, además, que el comienzo fue antes de los 14 años, lo que refuerza la alarma por la bajada de la edad de inicio.

El nivel de conocimiento sobre las autolesiones resulta muy elevado: el 91 por ciento de los adolescentes y el 99 por ciento de los jóvenes sabe identificar de qué se trata. Entre los jóvenes, el 46 por ciento aprendió qué son a raíz de un caso cercano; el 31 por ciento, a través de redes sociales; y el 14 por ciento, conversando con amistades. En los adolescentes, el 39,2 por ciento lo supo por un caso próximo; el 33,5 por ciento, por redes; y el 17,7 por ciento, al hablar con amigos.

Una de cada ocho personas jóvenes declara haberse autolesionado alguna vez, y un tres por ciento optó por no responder a esta cuestión, lo que para los autores sugiere que también podrían estar incluidas en ese grupo. Por ello, el informe estima, sin poder confirmarlo, que alrededor de un 15 por ciento de los jóvenes se ha autolesionado en algún momento de su vida. Esta pregunta no se formuló a los menores de edad.

Papel de las redes sociales en la difusión del fenómeno

El trabajo presta especial atención a la influencia de Internet y las redes sociales. Uno de cada cinco adolescentes reconoce haber recibido en su móvil imágenes vinculadas con autolesiones, enviadas principalmente por amigos, pero también por conocidos e incluso por personas desconocidas. Entre los universitarios, el 17 por ciento dice haber estado expuesto a este tipo de contenidos.

Asimismo, el 20 por ciento de los menores admite haber buscado de forma activa información o publicaciones sobre autolesiones en redes sociales, un porcentaje que duplica el registrado entre los universitarios (10%).

En cuanto a las plataformas más utilizadas, TikTok se sitúa como el principal canal para los adolescentes (82%). En el caso de los jóvenes adultos, el consumo se reparte entre X (30%), TikTok (30%) e Instagram (25%).

El grupo investigador subraya que esta exposición no implica necesariamente que se promuevan las autolesiones, pero sí muestra que las redes se han convertido en espacios donde el fenómeno circula, se debate y, en ocasiones, puede llegar a normalizarse.

Pese a ello, el 90 por ciento de los adolescentes y el 95 por ciento de los jóvenes considera que debería existir una regulación más estricta sobre el contenido relacionado con autolesiones en las plataformas digitales.

El informe también destaca la presencia de códigos, expresiones y metáforas que permiten aludir a las autolesiones sin nombrarlas de forma directa. Términos como “código de barras”, empleados para describir cortes paralelos en la piel, son reconocidos por aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes. El símbolo de las “mariposas”, vinculado en algunos contextos a estrategias simbólicas para tratar de evitar recaídas, resulta más familiar para los adolescentes que para los universitarios.

Necesidad de saber cómo actuar y prevenir

Aunque el conocimiento general sobre las autolesiones es amplio, el 45 por ciento de los universitarios admite que no tendría claro cómo ayudar a un amigo que estuviera pasando por esta situación. En cambio, el 67 por ciento de los adolescentes cree que sí sabría hacerlo, si bien los especialistas recuerdan que sentirse capaz no siempre significa disponer de recursos adecuados.

Ante este panorama, los investigadores proponen impulsar programas de educación emocional dirigidos a padres y madres, formación específica en los centros educativos e intervenciones psicosanitarias precoces. También insisten en la importancia de comprender cómo utilizan los jóvenes el entorno digital y de vigilar los mensajes que se difunden en estas plataformas.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de Concienciación sobre las Autolesiones, el 1 de marzo, el equipo de la Universidad Rey Juan Carlos llama a abrir un debate público, riguroso e informado sobre estas conductas.

“Lo importante aquí no es un simple porcentaje, porque detrás de cada número hay una historia personal. Y detrás de cada historia, una oportunidad de intervenir a tiempo”, ha señalado la catedrática de Publicidad de la Universidad Rey Juan Carlos Esther Martínez.