Más del 84% de los españoles se inquieta por su oído y teme perder audición, según una encuesta de GAES

Un estudio de GAES revela que el 84,2% de los españoles teme perder audición y destaca qué sonidos de la naturaleza, el hogar y la música más valoran.

3 minutos

Comenta

Publicado

3 minutos

Más leídas

El 84,2 por ciento de la población española manifiesta preocupación por su salud auditiva y en algún momento ha sentido miedo a perder la capacidad de oír correctamente, al considerarla clave para relacionarse con sus seres queridos y disfrutar de los sonidos del entorno natural, de acuerdo con una encuesta elaborada por GAES.

La compañía ha puesto en marcha la iniciativa “Biblioteca de Sonidos”, con el objetivo de identificar los sonidos que más aprecian los españoles y que anima a “fomentar el cuidado y la prevención” de la salud auditiva. Entre los más valorados destacan los sonidos de la naturaleza, los asociados a las personas cercanas y la música.

Los sonidos naturales, como el mar o la lluvia, no se perciben como un simple ruido de fondo, sino que se vinculan con la parte más instintiva de la biología humana. Así, el 60 por ciento de los españoles no querría dejar de escuchar el mar, el 39 por ciento lo elige como su sonido favorito de la naturaleza y el 34,6 por ciento lo identifica como el que “más calma y bienestar le aporta”. El sonido de la lluvia se sitúa como el segundo más apreciado por un 18,5 por ciento de los encuestados, casi al mismo nivel que el canto de los pájaros.

Además, el 47,6 por ciento de las personas consultadas desearía introducir más sonidos naturales en su rutina diaria. En el lado opuesto, entre los ruidos que la ciudadanía preferiría eliminar destacan el de las obras y taladros, con un 37,2 por ciento de las respuestas, seguido por un 24 por ciento que no soporta el “desagradable ruido” de sus vecinos y un 16,1 por ciento que prescindiría del tráfico urbano.

Sonidos de los seres queridos y memoria emocional

Los sonidos vinculados a los seres queridos ocupan también un “lugar especial” en la memoria afectiva. El tono de voz de un familiar, unos pasos fácilmente reconocibles o incluso el sonido de alguien cocinando pueden transformarse en una auténtica “huella auditiva”.

Esa conexión emocional se extiende a los sonidos cotidianos del hogar. Para muchos españoles, la vivienda tiene su propia banda sonora: el 33,7 por ciento la asocia al murmullo de la televisión encendida de fondo, mientras que un 23,5 por ciento la relaciona con el ruido de cocinar, pequeños sonidos domésticos que forman parte del día a día y refuerzan la sensación de hogar.

Si solo pudieran conservar un sonido en la memoria, la mayoría de los encuestados se quedaría con la voz de un ser querido. De hecho, el 47,2 por ciento pensó en un familiar o persona que “siempre ha estado ahí”. Hay, además, sonidos que se graban de forma casi imborrable, como ocurre con el 31 por ciento de los participantes, que identifica la voz de su madre como el primer sonido de su infancia.

Las risas compartidas representan, para el 41,2 por ciento, el sonido que más les une a sus seres queridos. Los sonidos que más alegran la jornada también se relacionan con el entorno afectivo: para el 22,4 por ciento de los españoles es la risa de un ser querido, para un 20 por ciento lo es la risa o la voz de sus hijos y para un 19,3 por ciento se trata de la risa de un bebé.

La música, por su parte, ocupa un papel destacado en la memoria emocional. Para un 37,6 por ciento de los encuestados, una canción concreta puede llevarle “inmediatamente a un recuerdo feliz”. Y si la vida fuera una película, esa carga emocional también estaría presente en su banda sonora, ya que el 21,8 por ciento incluiría una canción especial que forma parte de su historia personal.

Respecto a la relevancia de oír bien a lo largo del día, el 29,9 por ciento considera “esencial” escuchar con nitidez durante la mañana, y un 27 por ciento desde el mismo momento de despertarse.

Con todos estos datos, GAES hace un llamamiento a la concienciación sobre la salud auditiva y subraya que detectar cualquier alteración a tiempo es el primer paso para mejorar el bienestar y la calidad de vida a largo plazo, y así seguir acumulando recuerdos en la “biblioteca de sonidos”.