La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) ha advertido sobre las “consecuencias perjudiciales” de la actual ofensiva de la Administración de Donald Trump para modificar la ayuda exterior de Estados Unidos destinada a programas de salud y asistencia humanitaria.
MSF recuerda que hace un año el Gobierno de Trump aprobó una serie de órdenes ejecutivas que alteraron de forma profunda los programas sanitarios y humanitarios a escala global y “dañaron gravemente” la cooperación y la solidaridad internacionales en este ámbito.
“Las clínicas cerraron sus puertas. Los medicamentos que salvan vidas quedaron varados en los puertos. Los trabajadores sanitarios perdieron sus puestos de trabajo. El coste humano ha sido catastrófico”, subraya la ONG, que remarca que los efectos de la campaña de la Administración para rediseñar la ayuda exterior estadounidense solo empiezan a hacerse visibles.
“Aunque el mundo aún se está recuperando de estos recortes en la ayuda, ya está claro que solo han sido la primera salva de la Administración Trump para remodelar la salud mundial y la ayuda humanitaria”, ha afirmado Mihir Mankad, director de Política y Defensa de la Salud Mundial de MSF EEUU.
Mankad incide en que “las diferentes Administraciones siempre han tenido prioridades y agendas distintas en materia de salud mundial, pero lo que estamos viendo ahora es un sorprendente alejamiento del principio fundamental de que proporcionar atención humanitaria básica, luchar contra las epidemias, la malnutrición y las enfermedades prevenibles mediante vacunas, y apoyar a las comunidades más marginadas del mundo son causas dignas”.
Aunque MSF no recibe fondos del Gobierno estadounidense, asegura que a lo largo de 2025 sus equipos presenciaron de primera mano el “devastador impacto” que tuvo la retirada de la implicación de Estados Unidos en las comunidades donde la organización trabaja.
Como ejemplo, señala que en Somalia las interrupciones de la ayuda provocaron que los envíos de leche terapéutica quedaran paralizados durante meses. En el Hospital del Condado de Renk, en Sudán del Sur, los recortes presupuestarios obligaron a una organización humanitaria a dejar de respaldar a 54 empleados del centro en junio, lo que generó graves déficits en la atención materna. Asimismo, en la República Democrática del Congo el repliegue de USAID llevó a la cancelación de un pedido de 100.000 kits para casos de violación, que incluían fármacos para prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual.
Una Estrategia Global de Salud ‘America First’ cuestionada por MSF
En septiembre pasado, la Administración Trump dio a conocer su Estrategia Global de Salud ‘America First’. Según MSF, este documento sitúa a Estados Unidos en un papel “drásticamente reducido” en materia de salud mundial. En este sentido, la ONG considera que la estrategia es “limitada y miope” y orienta la política exterior sanitaria hacia un enfoque “erróneo” y “probablemente ineficaz” frente a los brotes epidémicos.
Para MSF, la Estrategia de Salud Global ‘America First’ guarda silencio en ámbitos clave en los que Estados Unidos ha sido durante años un referente internacional, como la salud sexual y reproductiva, la nutrición y las enfermedades no transmisibles. La organización denuncia que, para poner en marcha esta nueva hoja de ruta, la Administración está cerrando con rapidez acuerdos bilaterales con los países receptores de ayuda sanitaria estadounidense.
“Estos acuerdos constituirán la columna vertebral de un nuevo enfoque de la salud mundial, abiertamente transaccional y negociado a puerta cerrada, sin la participación de la sociedad civil ni de las comunidades cuya salud y bienestar están más en juego”, lamenta MSF.
El Ejecutivo estadounidense sostiene que este modelo favorece la apropiación nacional y refuerza la soberanía. No obstante, al mismo tiempo, Washington ha estado presionando a los gobiernos beneficiarios para que limiten el acceso a determinados servicios por razones ideológicas, especialmente para poblaciones marginadas y en el ámbito de la salud sexual y reproductiva.
“La afirmación de que estos acuerdos promueven la apropiación nacional suena hueca cuando, al mismo tiempo, hay funcionarios del Departamento de Estado que dicen abiertamente a los países que la ayuda sanitaria mundial depende de su disposición a firmar un acuerdo sobre minerales con Estados Unidos”, declara Mankad.
MSF concluye que “los recortes de 2025 fueron devastadores, pero lo que está surgiendo ahora es un replanteamiento total de por qué y cómo Estados Unidos proporciona ayuda y se compromete con el mundo en general en cuestiones sanitarias y humanitarias”.