Medicusmundi ha vuelto a poner el foco en la malaria al advertir de que la “negligencia e indiferencia” están frenando su eliminación. La organización recuerda que se trata de un “problema grave de salud pública global” y subraya que, tras dos décadas de descensos en contagios y fallecimientos, la enfermedad ha retomado la senda ascendente, con 282 millones de personas afectadas y 610.000 muertes en 2024.
“Si desde el año 2000 se han evitado 2.300 millones de casos y 14 millones de muertes, observamos con estupor que ese progreso está paralizado y las tasas de mortalidad siguen lejos de los objetivos de la Estrategia Técnica Global contra la Malaria 2016-2030”, asevera la organización en un comunicado, alertando de que el avance logrado está en serio riesgo.
Tomando como referencia los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Medicusmundi indica que entre 2023 y 2024 los casos crecieron un tres por ciento y las muertes un dos por ciento. África sigue siendo el epicentro de la enfermedad, concentrando el 94 por ciento de la carga mundial.
El empeoramiento de la situación responde a múltiples factores. La OMS señala, entre otros, obstáculos técnicos y financieros, carencia de recursos, sistemas de vigilancia poco robustos, resistencia a los medicamentos, fallos en los diagnósticos y pérdida de eficacia de los insecticidas, a lo que se suma el impacto de los conflictos armados y los efectos del cambio climático.
En este contexto, Medicusmundi subraya que el agujero en la financiación internacional constituye “la gran preocupación”. En 2024, la inversión mundial se situó en torno a 3.900 millones de dólares (unos 3.332 millones de euros), lo que supone un 42 por ciento menos de lo requerido, ya que la OMS estima que serían necesarios 9.300 millones de dólares (7.946 millones de euros) para responder adecuadamente.
Resistencia a los tratamientos y nuevos retos
La entidad recuerda que, por primera vez, se dispone de dos vacunas eficaces frente a la malaria, ya incorporadas a los programas nacionales de inmunización de 25 países africanos y que protegen cada año a más de 10 millones de niños. Además, pone en valor la introducción de mosquiteras con doble insecticida y la quimioprofilaxis estacional como herramientas adicionales de prevención.
“Pero las resistencias amenazan con deshacer los avances”, advierte, al detallar que la resistencia parcial a la artemisinina, el principal fármaco contra el parásito, se ha confirmado ya en ocho países del continente africano. Paralelamente, señala la rápida adaptación de los mosquitos, recordando que en Uganda se ha comprobado que el 50 por ciento de los parásitos presenta mutaciones.
Asimismo, insiste en que el cambio climático actúa como “multiplicador de riesgos”: inundaciones, ciclones y desplazamientos forzados están favoreciendo la expansión de la transmisión a áreas que antes se consideraban seguras. De no reforzarse y adaptarse los sistemas sanitarios africanos, podrían producirse 123 millones de casos adicionales y más de medio millón de muertes extra de aquí a 2050 en la región.
“Eliminar la malaria no es ciencia ficción: 47 países ya han sido declarados libres, incluidos Cabo Verde y Egipto en 2024. Y los últimos en conseguirlo han sido Georgia, Surinam y Timor-Leste en 2025. El reto es extender ese logro a las regiones que siguen atrapadas en la combinación letal de pobreza, clima extremo y desinterés político”, afirma Medicusmundi, que llama a “cumplir el derecho universal a la salud”.