Medicusmundi denuncia que los conflictos y los recortes en cooperación están “desmantelando” el derecho a la salud

Medicusmundi denuncia que los recortes en ayuda y los conflictos armados están desmantelando el derecho a la salud y agravando la crisis humanitaria global.

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Enfermera. MEDICUSMUNDI

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Medicusmundi ha denunciado un “desmantelamiento programado” del derecho a la salud de las poblaciones más vulnerables, provocado por los recortes en fondos destinados a cooperación y ayuda humanitaria y por el incremento de los ataques contra infraestructuras sanitarias en zonas en guerra, lo que a su vez agrava la escasez de personal médico en contextos bélicos.

“En pleno siglo XXI, cuando pensábamos que avanzábamos en la consecución de la cobertura sanitaria universal, millones de personas están muriendo. Decidamos proteger de verdad la salud como un derecho en tiempos de paz y de guerra”, ha subrayado la ONG con motivo del Día Mundial de la Salud, que se celebra este martes.

La organización ha explicado que los recortes en la financiación de la sanidad global podrían alcanzar hasta un 60 por ciento respecto a 2022. En la práctica, esto supone, por ejemplo, que un programa de tratamiento del VIH en un país de renta baja, sostenido en un 80 por ciento con fondos externos, deje de suministrar fármacos, o que comunidades rurales se queden sin mosquiteras impregnadas de insecticida para prevenir la malaria.

Apoyándose en un análisis del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), ha advertido de que una reducción brusca de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) podría causar más de 22 millones de muertes adicionales de aquí a 2030.

En este contexto, Medicusmundi ha criticado la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A su juicio, la retirada del principal contribuyente económico del organismo “desvirtúa” la esencia de la cooperación internacional, que se fundamenta en la confianza, el apoyo mutuo, la suma de esfuerzos y la solidaridad para alcanzar resultados que ningún país lograría por sí solo.

ATAQUES A HOSPITALES

La ONG también ha puesto el acento en el impacto directo de las guerras. En 2024, según datos de la Universidad de Upsala (Suecia), se alcanzó un récord de conflictos activos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con 61 enfrentamientos con participación de Estados.

En estos escenarios, ha lamentado Medicusmundi, los centros sanitarios se han transformado en objetivos militares. Solo en 2024, la coalición Safeguarding Health in Conflict documentó 3.600 ataques contra la atención sanitaria, lo que representa un incremento del 62 por ciento frente a dos años antes.

La organización ha recalcado que bombardear un hospital no implica únicamente destruir “ladrillos”, sino eliminar un espacio donde se salvan vidas y poner en peligro al personal sanitario y a los pacientes. Como resultado, numerosos profesionales han optado por abandonar su labor en zonas de guerra debido a los ataques directos, la inseguridad permanente y el impacto psicológico.

Medicusmundi ha alertado de que la falta de personal sanitario se prolonga más allá del fin de los combates. “Cuando termina la violencia, sin profesionales suficientes, cualquier hospital reconstruido es solo una cáscara vacía: no hay vacunación, ni atención primaria, ni programas de salud materna que funcionen”, ha señalado.

Por ello, ha reclamado medidas de protección efectivas para los trabajadores de la salud, de modo que se aseguren unas condiciones que les permitan permanecer en estos contextos o regresar posteriormente y contribuir a la recuperación de los sistemas sanitarios.

PERJUICIO SOBRE RECURSOS BÁSICOS

La ONG ha recordado que los conflictos armados y el colapso de los servicios esenciales destruyen también los recursos más elementales, como el acceso al agua potable y a los alimentos. En 2024, casi 300 millones de personas padecieron niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda, de acuerdo con el Global Report on Food Crises.

En territorios como Gaza, toda la población se enfrenta a inseguridad alimentaria aguda; y en países como Sudán, Nigeria, Myanmar o Haití, millones de personas sobreviven en fases de emergencia o catástrofe, con hambre y desnutrición extrema.

Esta combinación de hambre y agua contaminada favorece la propagación de enfermedades como diarreas, cólera, infecciones respiratorias, tuberculosis, malaria y desnutrición infantil grave.

Medicusmundi ha insistido en que los recortes en ayuda, la violencia armada, los obstáculos para el personal sanitario y la expansión de las enfermedades forman un círculo que se alimenta a sí mismo.

Para “romper el círculo”, la ONG reclama detener los recortes y situar la financiación de la salud pública como prioridad, exigir el respeto absoluto al personal y a las instalaciones sanitarias en todos los conflictos armados, y garantizar el suministro de agua, alimentos y cuidados esenciales allí donde hoy solo predominan las bombas y la devastación.