La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido este lunes que el rechazo y la discriminación ligados al VIH “tienen raíces sociales”, por lo que ha instado a combatirlos “con información, empatía, arte, visibilidad y políticas públicas firmes”, con la meta de construir una sociedad en la que el VIH no suponga miedo ni silencio, sino “todo lo contrario”.
Estas palabras las ha pronunciado durante la apertura de la jornada “VIH, comunicación y arte frente al estigma”, impulsada por el Ministerio de Sanidad con motivo del Día de la Cero Discriminación, que se celebró el pasado 1 de marzo.
García ha resaltado los progresos clínicos alcanzados, que han permitido disponer de medidas preventivas eficaces y tratamientos que garantizan una esperanza de vida “absolutamente normal, con una buena calidad de vida”. No obstante, ha recalcado que la respuesta frente al VIH va más allá de la medicina y también “se juega” en el terreno social, cultural y político.
“Se juega en cómo hablamos del VIH, cómo se representa en el espacio público, cómo miramos a las personas que viven con esa condición de salud, cómo respondemos como sociedad y cómo respondemos ante el miedo y ante la desinformación. Y ahí aparece una dimensión que sigue siendo central, que es el estigma”, ha advertido.
La ministra ha incidido en que el estigma “sigue estando presente” y provoca efectos que repercuten “al bienestar emocional, a la autoestima y a la libertad de poder vivir con absoluta normalidad” de quienes tienen VIH, con consecuencias en el acceso al empleo, la vivienda o situaciones de discriminación en los ámbitos sanitario, social y educativo.
Frente a este problema, ha recalcado que no bastan las cifras ni los estudios, sino que son necesarias “narrativa, empatía y cultura”. “El arte es esa capacidad tan particular de llegar donde no llegan los discursos políticos y donde no llegamos muchas veces las instituciones (...) El arte humaniza, el arte cuestiona estereotipos, nos recuerda que detrás de cada diagnóstico hay una persona, hay una familia, hay una vivencia, hay una esperanza, personas con derechos, con proyectos y con una vida que merece ser vivida sin miedo y sin prejuicios”, ha comentado.
Visibilidad, odio y respuesta colectiva
En la jornada ha intervenido el actor y director Eduardo Casanova, que hizo público el pasado diciembre que vive con VIH. “Lo que has hecho, Eduardo, de dar visibilidad, que lo podemos englobar dentro de un acto de valentía, es un acto profundamente transformador y es un acto también de acompañamiento a todas las personas que tienen VIH y a todos aquellos que creemos que la visibilidad es uno de los elementos más transformadores de nuestra sociedad”, le ha reconocido García.
La responsable de Sanidad ha condenado “enérgicamente” los mensajes de odio dirigidos a Casanova tras su anuncio, así como los ataques que sufre el conjunto de personas con VIH. “El acoso y la violencia no solo dañan a quienes sufren directamente, también mantienen vivo ese estigma para toda la comunidad, alimentan la desinformación y erosionan la igualdad y la dignidad, que deberían ser el modelo de sostén de toda nuestra convivencia”, ha subrayado.
Para revertir esta realidad, ha insistido en que la reacción debe ser compartida por el conjunto de la ciudadanía. “Defender a quienes alzan la voz es una acción ética, democrática y también es una cuestión de salud pública y una cuestión de defender los derechos humanos. Ahora bien, la visibilidad individual, repito, es importante, por supuesto, pero nunca puede sostenerse sola. Necesitamos comunidad, necesitamos sociedad”, ha afirmado.
En esta línea, ha reivindicado la labor de las asociaciones, las redes de apoyo y los “espacios seguros” que acompañan y sostienen a las personas con VIH y que, además, actúan como “radares” para las administraciones sobre su realidad cotidiana.
Ha recordado que el Ministerio de Sanidad articula la respuesta institucional al VIH “desde una perspectiva integral”, atendiendo a las dimensiones sanitarias, sociales y de derechos, a través de la División de Control de VIH, ITS, Hepatitis y Tuberculosis, y apoyándose en la evidencia científica y el diálogo con la sociedad civil.
“Un ejemplo claro de este enfoque es el Pacto Social por la no discriminación y la igualdad del trato asociada al VIH (...) Este Pacto Social nos recuerda que la igualdad de trato requiere una responsabilidad compartida y que debe reflejar en todas las normas, en todas las prácticas, en todos los protocolos y en todas las culturas institucionales que estén libres de discriminación”, ha añadido.
Apoyo psicológico, respuesta institucional y cero estigma
Durante una mesa redonda, Eduardo Casanova ha relatado cómo le ha afectado hacer visible que tiene VIH. Ha explicado que decidió contarlo, primero, por una necesidad personal, aunque después tomó conciencia de que su gesto podía servir de ayuda a muchas otras personas, algo que ha podido afrontar porque es un “privilegiado” y puede costearse un acompañamiento psicológico.
“Tal vez muchas personas con VIH no son capaces de dar ese paso no solo por el estigma, que también, desde luego, pero también porque no tienen el apoyo psicológico que, por desgracia, a día de hoy, la sanidad no cubre”, ha criticado.
Casanova ha reconocido la calidad de la respuesta sanitaria frente al VIH en España, “muy buena”, pero ha mostrado su inquietud ante la persistencia del rechazo social. “Lo que me hace sufrir y lo que no me hace tener una vida plena no es, por ejemplo, tener que aguantar los dos pinchazos antirretrovirales inyectables y estar sufriendo porque estoy deseando que salgan los inyectables (que se administran) cada seis meses. Eso me fastidia, pero no mucho. Lo que me fastidia realmente y lo que me hace una vida complicada a mí y a muchas otras personas con VIH es el estigma y la violencia que sufrimos”, ha señalado.
En este contexto, ha denunciado la ausencia de respaldo institucional frente a los mensajes de odio y el acoso. “Yo no siento amparo gubernamental por ninguna parte. Lo que siento es ayuda de mi comunidad para parar esto, pero solamente de mi comunidad. Es decir, esto no ha parado. Aquí seguimos todas aguantando los insultos y no podemos hacer otra cosa más”, ha reprochado, reclamando “que se haga algo”.
Tras el acto, Mónica García ha explicado ante los medios que su departamento trabaja para reforzar la atención a la salud mental de la población y ha reiterado que es necesario “reforzar” tanto el apoyo psicológico como el acompañamiento comunitario y social, con el fin de expulsar de la esfera pública las expresiones de odio, estigma y discriminación.
En la misma línea, la directora de la División de Control de VIH, ITS, Hepatitis Virales y Tuberculosis, Julia del Amo, ha remarcado que la política de “cero estigma y discriminación” es “central” en el Plan Estratégico para la Prevención y Control del VIH 2021-2030 en España, que se despliega, además, mediante el Pacto Social por la no discriminación e igualdad de trato.
Del Amo ha puesto de relieve los avances logrados en los últimos años, como la eliminación del VIH como causa de exclusión genérica para el acceso a determinados empleos públicos o la modificación de la normativa que vetaba la donación de órganos entre personas con VIH.