Mónica García pide frenar la desinformación de los tecnoligarcas como política de salud pública

Mónica García reclama una estrategia nacional para frenar la desinformación en salud y alerta del poder de los tecnoligarcas sobre la opinión pública.

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La ministra de Sanidad, Mónica García, durante la jornada ‘Cómo frenar la epidemia de la desinformación en salud’, en el Ministerio de Sanidad, a 6 de febrero de 2026, en Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

La ministra de Sanidad, Mónica García, durante la jornada ‘Cómo frenar la epidemia de la desinformación en salud’, en el Ministerio de Sanidad, a 6 de febrero de 2026, en Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

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La ministra de Sanidad, Mónica García, ha reclamado este viernes que se combata la “desinformación de los tecnoligarcas y de los algoritmos sin control”, no solo por “necesidad democrática”, sino también como “política de salud pública”, al considerar que este fenómeno representa un “desafío directo” para toda la sociedad, incluida la democracia, la confianza en las instituciones y la propia salud.

“Vivimos en un momento en el que tenemos determinados tecnoligarcas que, desde una posición de poder sin precedentes, tienden a influir en la opinión pública, en las decisiones colectivas de nuestras sociedades, también mediante la tolerancia a esa desinformación en las redes sociales”, ha afirmado durante la inauguración de la jornada “Cómo frenar la epidemia de la desinformación en salud”, organizada por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS).

García ha subrayado que no se puede permitir que “intereses privados opacos y no sometidos al control democrático” condicionen debates que afectan directamente a la vida de la población, a su protección, a la prevención de enfermedades, a la salud pública y a los derechos de la ciudadanía.

El encuentro, celebrado en la sede del Ministerio de Sanidad, ha buscado promover un amplio consenso para una estrategia nacional que ponga freno a la desinformación en materia sanitaria. A juicio de la ministra, se trata de un reto “exigente”, sobre todo cuando “nunca ha habido tanta información disponible sobre salud (...) y, sin embargo, nunca ha sido tan difícil orientarse dentro de los datos, de los datos contrastados, de las opiniones, las creencias o, directamente, de mensajes que son dañinos y engañosos”.

En esta línea, ha alertado de que la desinformación en salud encuentra “un terreno muy fértil” en “situaciones de incertidumbre” que “contribuyen a amplificar miedos”, a “distorsionar” la percepción de los riesgos y de la realidad y a “condicionar decisiones”, con un impacto directo sobre la salud de las personas y sobre el funcionamiento de los sistemas sanitarios. Como ejemplo, ha mencionado los bulos que circularon durante los recientes episodios de emergencia climática e inundaciones.

Según ha indicado, esta “dinámica” desinformativa genera un “efecto acumulativo” sobre la confianza, debilitando ese “vínculo fundamental” entre la ciudadanía, entre la ciudadanía y los profesionales y entre la ciudadanía y las instituciones, y dificultando la adopción de medidas preventivas, “incluso cuando están respaldadas con la mejor evidencia posible, incluso cuando vienen a proteger la salud de nuestros ciudadanos”.

En este sentido, ha advertido de que poner en duda la evidencia científica y desacreditarla en momentos en los que, junto al multilateralismo, contribuye a la “protección colectiva” constituye una práctica “perniciosa” y “antidemocrática” que “erosiona la confianza social y socava los derechos de la ciudadanía”.

La AESAP, “un referente sólido” frente a la desinformación

Frente a este escenario, García ha destacado el “fortalecimiento institucional” que impulsa el Ministerio de Sanidad mediante herramientas dirigidas a reforzar la capacidad del Estado para anticipar riesgos, evaluar la evidencia disponible y comunicar de forma adecuada, situando a la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) como un “referente sólido” en esta tarea.

“La puesta en marcha de la Agencia de Salud Pública permite dotar al sistema de un referente sólido, que tenga autonomía, que tenga credibilidad, que sea capaz de integrar la vigilancia, el análisis y la comunicación de los riesgos desde una perspectiva de salud global y desde una perspectiva de salud poblacional”, ha explicado.

Asimismo, ha reivindicado la “intensa labor cotidiana” que realiza el Ministerio de Sanidad, en coordinación con el Gobierno, para hacer frente a la desinformación mediante campañas institucionales como “Es popular, pero no es ciencia” y a través del trabajo conjunto con los medios de comunicación y los verificadores de información.

En este contexto, ha puesto en relieve la importancia del periodismo especializado en salud para trasladar información “con rigor” a la ciudadanía. “Informar no significa colocar al mismo nivel la evidencia científica y el bulo, ni presentar como equivalentes el conocimiento contrastado y la falsedad y las opiniones. Significa asumir la responsabilidad democrática de explicar los hechos con claridad, con contexto, con honestidad. Especialmente cuando está en juego la confianza social y la salud colectiva”, ha señalado.

Para concluir, la ministra ha llamado a reforzar la cooperación entre instituciones, profesionales sanitarios y de la comunicación, sociedades científicas y organizaciones sociales con el fin de avanzar hacia un ecosistema informativo más sólido y fiable.

“Queremos seguir avanzando hacia un sistema sanitario que sea más resiliente, que sea más confiable, pero también queremos seguir avanzando hacia una sociedad donde la confianza sea uno de los elementos que garantice la protección de la salud de nuestra ciudadanía”, ha concluido.