La ministra de Sanidad, Mónica García, ha instado este lunes a “transformar” la desigualdad de género en el ámbito sanitario, que provoca que la atención médica difiera entre hombres y mujeres, y ha reclamado que este cambio se aborde “con prisa”, dado que “la vida” y “la salud” de las mujeres están en juego.
“Estamos hablando de diagnósticos que llegan más tarde, de síntomas que se minimizan y de vidas que están atravesadas por una atención que no es igual y que no mira igual a los hombres y a las mujeres”, ha aseverado durante la presentación de la segunda edición del ‘Libro Blanco de Salud y Género: Igualdad en Salud’, impulsado por Estudio de Comunicación y el Observatorio de Salud (OdS).
García ha defendido la necesidad de “romper” los sesgos de género en salud “desde sus raíces”, subrayando que no nacen en la consulta ni en el propio sistema sanitario, sino en la estructura social. “En cómo trabajamos, en la brecha de salarios, en la brecha de cuidados, en toda una sociedad donde la mirada femenina, la mirada de la mujer, no ha estado en el centro, sino todo lo contrario”, ha puntualizado.
Por este motivo, ha remarcado que el Sistema Nacional de Salud (SNS) “no puede limitarse solamente a reparar el daño que se ha hecho”, sino que debe incorporar una perspectiva “transversal” y “holística” que tenga en cuenta lo que sucede en el conjunto de la sociedad.
“Esta desigualdad también se mide en el tiempo, en años de espera para el diagnóstico, en tiempos de espera para la investigación, en consultas encadenadas, en años y años escuchando que lo que nos está afectando es el estrés o los nervios, un 'ya se sabe', un 'ya se te pasará', 'esto es lo normal”, ha señalado, para remarcar a continuación que “no es lo normal”.
Libro Blanco y acción del Ministerio de Sanidad
En este marco, la ministra ha puesto en valor el ‘Libro Blanco de Salud y Género’, que combina evidencia científica con testimonios reales para señalar las carencias del sistema y, al mismo tiempo, mostrar posibles soluciones desde un enfoque multidisciplinar que integra a médicos, personal de enfermería y farmacéuticos.
García ha incidido en que el Ministerio de Sanidad comparte este enfoque “integral”, que se concreta en políticas destinadas a garantizar el acceso al aborto en la sanidad pública, reforzar la atención a la salud mental con perspectiva de género, asegurar que la prevención llegue a tiempo y proteger “grandes conquistas” como el programa de cribado de cáncer de mama.
“Sabemos que cambiar toda esta estructura no es sencillo, que hay inercias, que hay hábitos, que hay una cultura muy arraigada, con una mirada muy masculina desde hace mucho tiempo, desde muchos lugares de nuestra sociedad y que no cambiarlo tiene un coste demasiado alto que no nos podemos permitir”, ha advertido.
El director general de Salud Pública, Pedro Gullón, ha resaltado el trabajo del Observatorio de Salud de las Mujeres, dirigido por Pilar Campos desde la semana pasada. “En este Observatorio, la idea que tenemos es tratar el género desde un punto de vista de salud pública, con todas las herramientas propias de la salud pública”, ha indicado.
Gullón ha detallado que la meta es diseñar estrategias y objetivos comunes para reducir la brecha de género en salud, para lo cual se reforzará la colaboración con otros ministerios y con distintos agentes sociales. Entre las medidas ya en marcha, ha citado la formación de los profesionales sanitarios en equidad de género.
Asimismo, ha subrayado que, más allá del sistema sanitario, la salud pública respalda las políticas de igualdad de género en todos los ámbitos, por lo que ha mostrado su apoyo a la ampliación de los permisos de paternidad, la regularización de migrantes, las políticas de vivienda o la prestación universal por crianza.
En este punto, ha recordado que también existen protocolos sanitarios orientados a reforzar la igualdad de género y ha aludido a la nueva estrategia de salud sexual y reproductiva, actualmente en desarrollo, así como al protocolo de actuación frente a la violencia de género. “Necesitamos reformarlo”, ha afirmado sobre este último, precisando que debe adaptarse a la “realidad actual” e incorporar la violencia vicaria.
Medidas para una sanidad con enfoque de género
La segunda edición del ‘Libro Blanco de Salud y Género’ pretende ampliar la primera publicación, de febrero de 2024, con 11 nuevos capítulos, artículos de 12 consejeros de Sanidad y aportaciones de más de 60 autores, con la finalidad de “despertar una reflexión en toda la sociedad en torno a la necesidad de incorporar políticas y acciones sanitarias con perspectiva de género”.
En esta línea, la vicepresidenta I del Consejo General de Enfermería (CGE), Raquel Rodríguez, y la presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), Carina Escobar, han subrayado en una mesa redonda la urgencia de impulsar políticas que respondan específicamente a la realidad de las mujeres.
Escobar ha recordado que el 50 por ciento de mujeres considera que su estado de salud es malo o muy malo, frente al 28 por ciento de los hombres. Además de presentar un peor estado de salud, ha añadido que las mujeres soportan la carga emocional de los cuidados, ya que el 90 por ciento de las personas cuidadoras son mujeres.
Por su parte, la tesorera del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), Rita de la Plaza, ha remarcado que la farmacia “tiene una situación privilegiada” para contribuir a la igualdad de género gracias a su presencia a pie de calle, que le permite actuar como “radar” ante situaciones de soledad y violencia de género, así como fomentar la educación sanitaria y el empoderamiento de la mujer.
El Libro Blanco incorpora un decálogo para avanzar hacia una sanidad con perspectiva de género, que incluye propuestas como la formación en perspectiva de género para los profesionales sanitarios, la investigación con enfoque de género, el acceso equitativo a la atención sanitaria, la elaboración de protocolos diferenciados y la monitorización y evaluación con mirada de género.
También resalta la promoción de la salud mental desde una perspectiva de género, la prevención y detección precoz de enfermedades marcadas por barreras de género, la participación activa de las mujeres en la toma de decisiones en salud, la prevención y atención de la violencia de género y el impulso de la salud sexual y reproductiva.