La responsable de la plataforma de Tuberculosis de Médicos Sin Fronteras (MSF), Cathy Hewison, ha advertido de que la lucha contra esta enfermedad continúa “insuficientemente financiada”, y ha recalcado que “los niños quedan aún más relegados cuando los servicios se ven interrumpidos por recortes en la ayuda, conflictos o desplazamientos”.
“Las herramientas para diagnosticar y tratar la tuberculosis en niños existen, aunque no sean perfectas, y aun así solo la mitad de los niños con tuberculosis son diagnosticados o tratados”, ha subrayado, antes de remarcar que, “para una respuesta verdaderamente global”, los niños “no pueden seguir siendo algo secundario y deben priorizarse ahora”.
Coincidiendo con la conmemoración, este martes, 24 de marzo, del Día Mundial de la Tuberculosis, la organización humanitaria reclama a los Gobiernos y a los donantes internacionales que sitúen a la población infantil en el núcleo de la estrategia mundial y que aseguren inversiones estables para el diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad en la infancia, uno de los colectivos más expuestos.
MSF sostiene que ningún menor debería padecer ni perder la vida por una patología prevenible y curable. No obstante, el ‘Informe Mundial sobre la Tuberculosis 2025’ de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en 2024, 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes menores de 15 años desarrollaron la enfermedad. El documento también indica que el 43 por ciento de los menores de 15 años no fueron diagnosticados ni recibieron tratamiento en 2024, un porcentaje que permanece estancado respecto a ejercicios previos.
En el grupo de menores de cinco años con tuberculosis, la organización precisa que únicamente la mitad consigue acceder a pruebas diagnósticas y a atención médica. La combinación entre la interrupción de los servicios de tuberculosis, provocada por los recientes recortes en la financiación internacional, y el número sin precedentes de personas desplazadas en países con alta incidencia de la enfermedad hace prever que todavía más niños queden fuera del circuito de diagnóstico y tratamiento.
Directrices de la OMS y algoritmos de decisión
No obstante, MSF remarca que sí es posible llegar a los menores que hoy se quedan sin atención si se aplican de forma rigurosa las directrices de la OMS. Una de las vías más eficaces para diagnosticar la tuberculosis en menores de 10 años es recurrir a los algoritmos de decisión terapéutica recomendados por este organismo, unos sistemas de puntuación que orientan al personal sanitario para establecer el diagnóstico basándose únicamente en la clínica o cuando las pruebas de laboratorio no existen o resultan negativas.
Estudios recientes de MSF muestran que, en países como Guinea, Níger, Nigeria, Sudán del Sur y Uganda, la utilización de estos algoritmos puede prácticamente duplicar el número de niños y niñas diagnosticados de tuberculosis y, en consecuencia, permitir el inicio de un tratamiento capaz de salvar vidas.
“El impacto de aplicar los algoritmos de decisión terapéutica de la OMS en Níger ha sido un catalizador de esperanza”, ha afirmado el responsable de Tuberculosis de MSF en este país africano, el doctor Moussa Mamane Oumarou, quien ha añadido que, en 2024 y 2025, casi la mitad de todos los niños menores de cinco años diagnosticados con tuberculosis en la nación se encontraban en los cinco distritos donde sen apoyó “la implementación de estos algoritmos”.