Neurólogos alertan de un repunte de encefalitis por garrapatas y mosquitos en España

Neurólogos españoles alertan de un aumento de encefalitis autoinmune y por picaduras de garrapatas y mosquitos, pese al descenso global de casos en el país.

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La encefalitis de origen autoinmune y la vinculada a picaduras de garrapatas y mosquitos está registrando un incremento en España en los últimos años. Este repunte se produce a pesar de que, en términos generales, la prevalencia nacional de la enfermedad ha disminuido gracias a las campañas de vacunación y a la mejora de las medidas de higiene, según explica la coordinadora del Grupo de Estudio de Neurología Crítica e Intensivista de la Sociedad Española de Neurología (SEN), la doctora Saima Bashir.

“Estamos observando un ligero aumento de los casos de carácter autoinmune, sobre todo en jóvenes y adultos menores de 40 años y principalmente en mujeres, y también un aumento de casos por picaduras de garrapatas y mosquitos, como, por ejemplo, los brotes notificados en muchas regiones de España por el virus del Nilo Occidental”, comenta Bashir.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Encefalitis, el 22 de febrero, la SEN subraya la magnitud del problema: en el planeta se diagnostican tres nuevos casos de encefalitis cada minuto y, pese a ello, el 77 por ciento de la población no sabe en qué consiste esta patología, de acuerdo con los datos de la asociación Encephalitis International.

La neuróloga Saima Bashir detalla que la encefalitis puede originarse por una infección (encefalitis infecciosa) o por una respuesta equivocada del sistema inmunitario (encefalitis postinfecciosa o autoinmune). Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la fiebre, el dolor de cabeza, la desorientación, alteraciones de la memoria, conductas anómalas, convulsiones o cuadros de psicosis, entre otros. Sin un diagnóstico precoz y un abordaje terapéutico adecuado, esta inflamación cerebral puede dejar importantes secuelas o incluso “provocar la muerte”.

La forma infecciosa, provocada por virus, bacterias, hongos o parásitos, es la variante más habitual. Virus como los del sarampión, las paperas, la polio o la rubéola pueden desencadenar encefalitis “muy graves en las personas no vacunadas”. Asimismo, los enterovirus, los patógenos transmitidos por animales (incluidos mosquitos y garrapatas) y los virus de la familia del herpes (herpes simple, virus de la varicela-zóster) figuran entre los agentes causales más frecuentes.

A escala global, en las últimas tres décadas la incidencia de esta enfermedad ha crecido más de un 12 por ciento, fenómeno asociado a factores como el cambio climático, la expansión de las ciudades, el aumento de los desplazamientos internacionales y el auge de los movimientos contrarios a las vacunas. En contraste, en España se ha logrado una reducción significativa de los casos gracias a las altas coberturas vacunales y a unas mejores condiciones higiénicas.

Bashir hace hincapié en la necesidad de solicitar “atención médica urgente” ante signos como fiebre, cefalea intensa, cambios bruscos de comportamiento o crisis convulsivas, ya que la identificación temprana es “crucial” en la evolución de la enfermedad. Además, recuerda que “seguir las pautas de vacunación y tener una higiene adecuada, así como tomar medidas para reducir el riesgo de picaduras de mosquitos y garrapatas, sobre todo si se planea viajar a países de alto riesgo”, constituye la principal estrategia preventiva frente a esta patología.

Encefalitis en España: impacto y secuelas

A nivel mundial, se registran tres nuevos diagnósticos de encefalitis cada minuto y se estima que los años de vida perdidos por fallecimiento prematuro y los años vividos con discapacidad (AVAD) asociados a esta enfermedad rondan los 5 millones de años, debido a la elevada carga de secuelas neurológicas que deja tras el episodio agudo.

En España se contabilizan en torno a 1.200 casos anuales de esta inflamación del encéfalo, con una prevalencia situada entre 2 y 4 casos por cada 100.000 habitantes al año. Puede aparecer en cualquier etapa de la vida, aunque es más frecuente en adultos de edad avanzada y en personas con el sistema inmunitario comprometido. También se diagnostican numerosos casos en población infantil y adolescente, y se calcula que 10 de cada 100.000 niños desarrollarán encefalitis este año.

La mortalidad de esta enfermedad en España se sitúa aproximadamente entre el 5 y el 20 por ciento de los afectados, y más del 20 por ciento de quienes sobreviven arrastran secuelas permanentes. Entre las consecuencias más habituales figuran las dificultades de aprendizaje o desarrollo (que afectan al 35%), los trastornos de memoria (18%), las alteraciones de la personalidad (18%) y los problemas motores o de audición, del habla o de la visión (17%). A ello se suman otras complicaciones como la fatiga persistente, el dolor crónico, las cefaleas recurrentes o la aparición de epilepsia.