Especialistas del grupo Vithas recomiendan llegar al invierno con una buena condición física, mantener una hidratación correcta, elegir un calzado apropiado, prestar atención a las señales del cuerpo y cuidar cada detalle, ya que estas pautas pueden suponer la diferencia entre disfrutar de una práctica deportiva saludable o sufrir una lesión.
En este sentido, el traumatólogo de Vithas Valencia 9 de Octubre, doctor Pepo García, recuerda que “la práctica deportiva en invierno puede implicar riesgos específicos para el sistema musculoesquelético”. Según detalla, “las bajas temperaturas, la falta de preparación física y el uso de calzado inadecuado son factores que incrementan la incidencia de lesiones articulares, alteraciones biomecánicas y cuadros de hipotermia”.
El especialista subraya que el esquí y el snowboard, aunque son deportes de ocio muy populares, exigen una gran demanda física, y que la ausencia de entrenamiento previo y el agotamiento acumulado incrementan la probabilidad de sufrir daños. Tal y como explica, “las más graves suelen darse en las extremidades inferiores, sobre todo en las rodillas, que es la parte del cuerpo que más presión soporta en su ejercicio. Las más frecuentes son las de ligamento cruzado anterior, menisco y los esguinces de los ligamentos colaterales”.
Por este motivo, el doctor García recalca que “lo ideal es trabajar todos los grupos musculares de cara a minimizar el riesgo de lesiones, pero el hecho de que el 40% de los accidentes afecten a la rodilla -fracturas o rotura de ligamentos- prioriza la forma física de la pierna, y de manera especial los cuádriceps y los isquiotibiales”.
También indica que son “habituales” las lesiones en las extremidades superiores, principalmente fracturas de radio distal y luxaciones de hombro, más frecuentes en esquiadores con mayor experiencia, así como traumatismos relacionados con la velocidad y la intensidad de la actividad, que pueden derivar en traumatismos craneoencefálicos y daños en la columna vertebral.
El especialista añade que “la mayor parte de los accidentes se producen por la tarde, cuando la fatiga muscular y la deshidratación reducen la coordinación”. Asimismo, insiste en que la hidratación es un elemento clave, ya que “la deshidratación es un factor silencioso que incrementa el riesgo de caídas y lesiones” y por ello “beber agua con regularidad es tan importante como el entrenamiento previo”.
Hipotermia en actividades acuáticas invernales
En cuanto al buceo y otros deportes acuáticos durante los meses fríos, el doctor García advierte de que pueden provocar hipotermia si no se adoptan las medidas adecuadas. Recuerda que “los primeros síntomas son calambres musculares, escalofríos y fatiga respiratoria”.
Ante cualquier indicio, recomienda finalizar la inmersión con seguridad para evitar complicaciones, ya que cuando la temperatura corporal baja, el corazón, el sistema nervioso y el resto de órganos dejan de funcionar de manera correcta. Además, una persona con hipotermia suele no ser plenamente consciente de su estado, ya que los síntomas aparecen de forma progresiva.
Impacto del calzado cerrado en los pies
En relación con el calzado propio del invierno, cerrado y en ocasiones estrecho, se advierte de que puede causar rozaduras, callos y uñas excesivamente comprimidas en la parte delantera. Estas molestias en los pies, que ya de por sí pueden ser dolorosas, resultan especialmente incómodas al practicar ejercicio prolongado como el running.
“Son alteraciones que pueden incidir negativamente en la distribución de presiones y en un apoyo correcto durante la marcha”, explica Jairo Casal, responsable de la Unidad de Podoactiva del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre. Para prevenir estos problemas, señala la importancia de escoger un calzado con una horma adaptada al ancho de cada pie y someterse a una revisión podológica que aborde estas alteraciones antes de que evolucionen a problemas más complejos y de difícil solución.