Quirónsalud Madrid estrena un programa pionero para frenar el deterioro de pacientes frágiles

Quirónsalud Madrid impulsa un programa de rehabilitación para pacientes frágiles que busca evitar su deterioro físico y respiratorio durante el ingreso.

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Imagen de los expertos del programa del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. QUIRÓNSALUD

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El Hospital Universitario Quirónsalud Madrid ha puesto en marcha el Programa de Rehabilitación de Paciente Frágil, una iniciativa orientada a prevenir el deterioro funcional de estos enfermos durante su estancia hospitalaria, en la que colaboran de forma coordinada los servicios de enfermería, medicina interna y rehabilitación.

La propuesta se inicia con una valoración individualizada por parte del equipo de enfermería, que permite identificar a los pacientes que pueden obtener mejores resultados con un plan específico de rehabilitación física y respiratoria adaptado a sus necesidades.

“Existe muchísima evidencia de que la rehabilitación en estos pacientes mejora su recuperación, baja su tasa de infecciones y reduce la estancia media. Además, también influye en aspectos como el estado de ánimo”, ha señalado Ana Villanueva, internista del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, que afirma que “un paciente que se va de alta a casa en silla de ruedas tiene una evolución muy diferente a otro que lo hace andado. El riesgo de reingreso del primero es muchísimo más elevado”.

Según detalla la fisioterapeuta del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid Cecilia Colin, el objetivo principal es que el enfermo mantenga la mejor condición posible durante el ingreso, reduciendo al máximo la pérdida de masa muscular y de capacidad funcional, y disminuyendo las complicaciones propias del encamamiento prolongado.

“Realizamos ejercicio funcional suave y de fuerza global para que los pacientes mantengan su capacidad física y puedan realizar tareas como ir al baño por sí mismos y pasar de la cama al sillón de forma autónoma”, ha puntualizado.

Ambas especialistas subrayan el papel esencial de la fisioterapia respiratoria dentro del programa. “La pérdida de capacidad respiratoria suele ir asociada a la pérdida de capacidad muscular. Intentamos que no acumulen secreciones y que mejoren en su función respiratoria a través de ejercicios que les ensañan a realizar una respiración más eficiente”, analiza Colin, que destaca que el programa “intenta adelantarse al deterioro que el ingreso puede causar en el paciente y revertirlo”.

Las responsables del proyecto remarcan que el éxito del programa depende en gran medida de detectar, durante la hospitalización, a los pacientes que pueden aprovecharlo. En este proceso, el rol de la enfermería resulta determinante. “Se criban todos los pacientes mayores de 70 años a los que se les realiza el índice de fragilidad de Rockwood, que evalúa la fragilidad; y la escala Barthel, que mide el nivel de dependencia o independencia del paciente. Con estos datos se elabora un plan de cuidados colaborativo con rehabilitación y medicina interna”, explica Marcos Mesías, coordinador del Programa de Paciente Vulnerable.

“Nuestro objetivo es que el paciente mantenga su estado basal, o al menos no empeore durante el ingreso y que vuelva a casa en las mejores condiciones de independencia posibles”, ha finalizado Mesías.