El jefe del Servicio de Endovascular y Radiología Intervencionista del Hospital Universitario Hospiten Rambla, Tobías Zander, ha remarcado que la radiología intervencionista hace posible identificar con gran precisión la obstrucción causada por un ictus y eliminarla mediante técnicas endovasculares, lo que permite restablecer de forma rápida el flujo sanguíneo y reducir al mínimo las posibles secuelas neurológicas.
“El tiempo es un factor determinante ante un ictus. Hoy en día los profesionales de la radiología intervencionista podemos actuar de forma ágil y precisa, mejorando de forma significativa el pronóstico del paciente. Gracias a esta técnica de cirugía mínimamente invasiva, la recuperación puede oscilar entre pocas horas o algunos días, siendo siempre inferior al tiempo de recuperación de una alternativa quirúrgica abierta convencional”, ha señalado.
El especialista detalla que la radiología intervencionista constituye una subespecialidad médica que utiliza sofisticadas técnicas de imagen para llevar a cabo procedimientos mínimamente invasivos, caracterizados por elevados niveles de seguridad y eficacia.
Según explica Zander, en sus inicios se planteó como opción para pacientes con un riesgo quirúrgico elevado frente a la cirugía abierta. Sin embargo, en las últimas décadas su ámbito de aplicación se ha extendido prácticamente a todas las áreas quirúrgicas, como la vascular, neurológica, ginecológica o urológica, entre otras, ofreciendo resultados comparables o incluso superiores a los de la cirugía tradicional, con estancias más cortas y ausencia de cicatrices visibles.
El experto indica que la radiología intervencionista requiere un dominio profundo tanto de las técnicas como de la lectura de distintas modalidades de imagen, entre ellas ecografía, tomografía computarizada, fluoroscopia directa, resonancia magnética y angiografía digital con sustracción. “Es fundamental adquirir la habilidad para utilizar herramientas específicas, tales como guías y catéteres, que introducen la radiología intervencionista como un campo de la cirugía mínimamente invasiva para reemplazar la cirugía convencional”, ha destacado Zander.
Del mismo modo, insiste en que la radiología intervencionista también tiene una función destacada en el diagnóstico y tratamiento de lesiones deportivas. “Las técnicas de imagen nos permiten una identificación precisa de estas lesiones y facilita su abordaje mediante punciones, aspiraciones y embolizaciones, siempre guiados por imagen. Asimismo, se emplean técnicas de ablación para el control del dolor agudo o crónico”, ha detallado.
Ventajas para el paciente
Zander recalca que los procedimientos mínimamente invasivos son técnicas que acceden al organismo a través de orificios naturales o pequeñas punciones, lo que hace posible realizar la mayoría de intervenciones con anestesia local y prescindir de la anestesia general. “Estos procedimientos minimizan el traumatismo del enfermo, lo que resulta en una recuperación más rápida, mayor confort y una reducción de costes”, expone Zander.
Aun así, precisa que en determinados casos es imprescindible recurrir a la anestesia para evitar movimientos involuntarios del paciente, sobre todo cuando se trabaja en zonas anatómicas especialmente delicadas en las que cualquier desplazamiento puede generar complicaciones graves. Para reducir al máximo estos riesgos, insiste en que la pericia del especialista es decisiva. Por ello, los médicos dedicados a la radiología intervencionista y a la cirugía mínimamente invasiva completan varios años adicionales de formación específica, además de su capacitación básica como especialistas.