Rehabilitadores aconsejan la técnica de caminar como un pingüino para prevenir caídas con hielo y lluvia

La SERMEF insta a caminar como un pingüino ante la borrasca Ingrid para reducir caídas por hielo, lluvia y suelos mojados en la vía pública.

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Imagen de recurso de una persona caminando con el suelo nevado. Carlos Castro - Europa Press

Imagen de recurso de una persona caminando con el suelo nevado. Carlos Castro - Europa Press

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La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) ha alertado de que, con la llegada del frío, el hielo, la lluvia y los pavimentos encharcados, aumenta de forma notable la probabilidad de sufrir caídas en la vía pública. Por este motivo, recomiendan caminar “como un pingüino” para minimizar resbalones y posibles lesiones.

Desde este jueves, el territorio nacional quedará afectado por una nueva borrasca, bautizada como Ingrid, que provocará un episodio de fuerte inestabilidad. Este frente traerá consigo vientos intensos, lluvias persistentes y nevadas a cotas relativamente bajas que se extenderán por amplias zonas de la península.

En este escenario, los médicos rehabilitadores advierten de que estas condiciones meteorológicas favorecen la aparición de superficies muy resbaladizas, charcos en zonas irregulares y suelos mojados donde el calzado pierde tracción con facilidad.

“A ello se suman las placas de hielo que pueden formarse en áreas sombrías, bajo coches aparcados o en tramos poco transitados. Muchas pasan desapercibidas por su escasa visibilidad. El riesgo, además, se dispara a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando la falta de luz y el frío facilitan aún más la presencia de hielo”, han enfatizado.

Por este motivo, desde SERMEF recalcan la utilidad de adoptar la marcha tipo pingüino, “una técnica sencilla pero basada en principios biomecánicos claros. Esta forma de caminar desplaza ligeramente el centro de gravedad hacia adelante, aumentando la estabilidad”.

Para ponerla en práctica, los especialistas de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Fisica recomiendan “no llevar las manos en los bolsillos -un gesto muy frecuente en invierno pero que compromete el equilibrio-, dar pasos cortos, evitar caminar de puntillas y apoyar toda la planta del pie en cada paso. Inclinar ligeramente el tronco hacia adelante ayuda a adaptar la marcha al terreno y reduce el riesgo de resbalón”.

Además, aconsejan recurrir a esta forma de caminar no solo cuando el hielo es claramente visible, sino también en situaciones en las que se sospeche que el firme pueda estar helado: zonas sombrías, rampas, pasos de peatones o accesos a edificios se consideran enclaves especialmente peligrosos.

Las caídas, un problema de salud infravalorado

Los médicos rehabilitadores recuerdan que las caídas, pese a que a menudo se asumen como percances cotidianos y casi inevitables, tienen un “impacto considerable” en la salud y tienden a minimizarse, sobre todo en personas mayores o en quienes padecen trastornos que afectan al equilibrio o a la fuerza muscular.

Desde SERMEF remarcan que “un impacto contra el suelo, aunque parezca leve, puede traducirse en fracturas de muñeca o codo, habituales por los reflejos de protección al caer, además de otras lesiones articulares, musculares o de columna”.

“No solo generan dolor y limitación inmediata. Muchas veces obligan a periodos prolongados de inmovilización, rehabilitación y posterior readaptación. En pacientes mayores, una caída puede desencadenar un deterioro súbito del nivel de autonomía previo, afectar a la marcha, reducir la confianza al caminar o dificultar tareas básicas del día a día”, señalan.

Para la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física, es fundamental trasladar a la ciudadanía que las caídas no deben considerarse un asunto trivial: “evitar una sola puede ahorrarle a una persona semanas, meses o incluso años de consecuencias”, apuntan.

SERMEF incide también en que el peligro de caerse no se circunscribe únicamente a la presencia de hielo. “La lluvia y los suelos mojados provocan también un número muy elevado de incidentes, a menudo subestimados porque la ausencia de hielo visible genera una falsa sensación de seguridad. Con el suelo mojado, materiales como el mármol, el granito pulido, las baldosas lisas o los pavimentos encerados se transforman en superficies extremadamente deslizantes”, explican los expertos.

Por ello, los médicos rehabilitadores recomiendan “evitarlas si es posible y, si no queda otro remedio, reducir la velocidad, aumentar la atención y buscar puntos de apoyo estables. También aconsejan pisar los bordillos por la zona plana, sujetarse al pasamanos en escaleras mojadas, no correr en pasos de peatones o zonas pintadas y comprobar con frecuencia que la suela del calzado mantiene su capacidad de agarre”.

Si a pesar de todas las precauciones se produce una caída, indican que “lo primero es comprobar el estado de consciencia y pedir ayuda si es necesario. Si se sospecha una lesión en la cabeza, el cuello o la espalda, hay que evitar movimientos bruscos y permanecer lo más inmóvil posible hasta que llegue ayuda profesional”.

“Cuando el golpe resulta inevitable, se debe intentar que el cuerpo impacte sobre una zona blanda puede reducir la energía del impacto. Y ante dolor intenso, deformidad visible, incapacidad para mover una extremidad, o si la persona sufre mareo, confusión o dificultad para mantenerse en pie, es fundamental contactar con los servicios de emergencias”, concluyen desde la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física.