Sanidad moverá ficha con la eutanasia tras el caso Noelia Castillo: agilizará los casos urgentes y reforzará a Enfermería

El Ministerio de Sanidad prepara un nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia para acortar plazos en los casos más urgentes, dar más peso al personal de Enfermería y reducir las diferencias entre comunidades. El cambio, adelantado por El País, llega después de que el caso de Noelia Castillo colocara la ley de eutanasia en el centro del debate en España y fuera de ella

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Noelia Castillo. Europa Press

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La ley de eutanasia vuelve al primer plano político, sanitario y social. El motivo inmediato no es solo jurídico ni técnico: es también humano. El caso de Noelia Castillo, que se convirtió en tendencia nacional e internacional tras un proceso larguísimo y extremadamente expuesto, ha reabierto el debate sobre el derecho a la eutanasia y los trámites, recursos y desigualdades territoriales. 

En ese contexto, El País ha adelantado que el Ministerio de Sanidad ya tiene listo un nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia con un objetivo muy concreto: hacer el procedimiento más ágil en situaciones urgentes, reforzar el papel de la Enfermería y ordenar mejor su aplicación en todo el país. El documento debía votarse este viernes en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, aunque finalmente ha quedado aplazado al 9 de abril por el impacto de la huelga médica en la reunión.

Lo importante aquí es que no se trata, al menos formalmente, de una reacción improvisada de última hora. Según la información adelantada por El País, Sanidad sostiene que el manual es fruto de años de trabajo dentro de la dirección de Salud Pública, aunque su llegada coincide inevitablemente con el terremoto mediático y político provocado por la muerte de Noelia Castillo.

La gran novedad: menos espera en los casos urgentes

La principal modificación que introduce el nuevo texto afecta al corazón mismo del procedimiento. En la ley vigente, la persona solicitante debe pedir la eutanasia dos veces y entre ambas solicitudes debe mediar un plazo de al menos 15 días.

El nuevo manual plantea que ese intervalo pueda acortarse en los casos urgentes en los que la vida del paciente o sus capacidades corran un riesgo inminente, siempre que el médico lo justifique en un informe.

Ese cambio no elimina garantías ni convierte el proceso en algo automático. El esquema sigue siendo, según la propia información avanzada, muy garantista: el visto bueno del médico responsable, la intervención de un segundo facultativo ajeno al caso y la supervisión del comité de garantías continúan siendo piezas centrales del sistema. 

Ahí está uno de los puntos más delicados del debate. Porque una parte del problema no ha sido la existencia de controles, sino el modo en que esos controles, sumados a la disparidad territorial y a la judicialización de algunos casos, han terminado por dilatar procedimientos hasta el extremo para los defensores de este derecho. El País subraya que aproximadamente un tercio de quienes solicitan la eutanasia fallecen antes de acceder a ella, un dato que por sí solo explica por qué Sanidad quiere tocar los tiempos sin tocar la arquitectura de garantías.

Más protagonismo para la Enfermería y menos desorden territorial

La otra gran pata de la reforma práctica pasa por el papel de la Enfermería. El nuevo manual la convierte en una figura de referencia mucho más visible dentro del proceso, con funciones de apoyo informativo, acompañamiento a la persona solicitante, preparación del entorno y del material, realización de cuidados y orientación a familiares y cuidadores, incluso en recursos ligados al duelo. 

No es un detalle menor. En una prestación tan sensible, tan emocionalmente dura y tan dependiente de la coordinación clínica, el acompañamiento pesa casi tanto como la tramitación. Y ahí Sanidad parece asumir que no basta con que el procedimiento esté reconocido en la ley; hace falta también una estructura más sólida y más homogénea para hacerlo realmente accesible.

Por eso el manual incorpora además una nueva organización basada en unidades administrativas de apoyo, ya presentes en algunas autonomías, con la idea de ofrecer información a la ciudadanía, apoyo operativo a los profesionales y coordinación con los servicios de salud. El objetivo declarado es combatir la inequidad territorial, uno de los grandes agujeros del sistema desde que entró en vigor la ley.

La diferencia entre comunidades es, según la información adelantada, enorme: hay territorios que realizan proporcionalmente muchas más eutanasias que otros sin que exista una explicación demográfica suficiente. El País habla de una distancia de hasta 20 veces entre el País Vasco y Extremadura. Esa disparidad es justo la clase de dato que convierte una ley estatal en una experiencia profundamente desigual según el código postal.

El caso de Noelia Castillo

El nuevo manual no nace oficialmente por Noelia Castillo, pero sería ingenuo fingir que su caso no ha alterado por completo el clima político y social alrededor de la eutanasia.

Noelia murió tras una batalla judicial larguísima, con una exposición pública enorme y después de que su padre y la organización Abogados Cristianos intentaran frenar reiteradamente el proceso. Su historia reactivó el choque entre el derecho individual a decidir y la capacidad de terceros para bloquear o al menos retrasar ese derecho en los tribunales.

De hecho, el Tribunal Supremo llevará al pleno del 19 de mayo un debate clave para fijar doctrina sobre si los familiares de pacientes que solicitan la eutanasia están legitimados para oponerse judicialmente a esa decisión. Ese movimiento del alto tribunal deja claro que la cuestión ya no es solo sanitaria: es también jurisprudencial y de enorme alcance para futuros casos.

En paralelo, el Parlamento de Cataluña tramita una iniciativa para reducir los plazos de los recursos judiciales y tratar de evitar dilaciones como las que sufrió Noelia, que tuvo que esperar 20 meses desde que se aprobó su eutanasia. Es decir, el caso no solo ha generado conversación: está empezando a mover piezas concretas en varios niveles del sistema.

Sanidad mueve la eutanasia y también los paliativos

La reunión del Consejo Interterritorial no solo tenía sobre la mesa el nuevo manual de eutanasia. También incluía la Estrategia de Cuidados Paliativos 2026-2030, otro documento relevante porque intenta blindar esa atención como un derecho en todo el territorio, con independencia del lugar de residencia o de la enfermedad. 

Ese cruce no es casual. En España, el debate público sobre eutanasia y paliativos suele plantearse como si fueran dos bloques enfrentados, cuando el propio sistema sanitario los está revisando a la vez.