El director general de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, César Hernández, ha adelantado este jueves que el Ministerio de Sanidad trabaja con la expectativa de disponer para “mediados” o “final de mayo” del texto del real decreto sobre financiación y precio de medicamentos, con la intención de someterlo a consulta pública en esas fechas.
En el foro Forbes Healthcare Summit 2026, Hernández ha recordado que el departamento se ha comprometido a acelerar la tramitación: “Todavía no está ni finalizado, pero vamos a correr porque era el compromiso”. Según ha precisado, esta norma concretará el modo de aplicar los criterios que deben tenerse en cuenta en las decisiones de financiación, a los que la futura ley del medicamento dedica “un capítulo entero”.
El responsable ministerial ha intervenido en un coloquio junto a la presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), Carina Escobar, y el director de Relaciones Corporativas y Asuntos Públicos de Roche Farma España, Federico Plaza, centrado en el valor social del medicamento. Tanto Sanidad como las asociaciones de pacientes y la industria han remarcado la importancia de incorporar este parámetro en la evaluación previa a la fijación del precio y la financiación de los fármacos.
Hernández ha descrito el valor social del medicamento como “el conjunto de lo que la sociedad obtiene” cuando confluyen pacientes, sistema sanitario, innovación, ciencia, investigación y producción de medicamentos, lo que se traduce, ha dicho, en más calidad de vida, mejor control de las patologías, desarrollo económico o mayor productividad laboral.
Durante su intervención, ha apuntado que existen “oportunidades legislativas en España y en Europa” para replantear la forma de medir el impacto social de la innovación farmacéutica. A su entender, “creo que durante mucho tiempo hemos intentado validar la vida real, por decirlo de alguna manera, a la hora de prejuzgar 'a priori' si una decisión es correcta o no”, algo que, ha remarcado, ha demostrado complicar la toma de decisiones.
El director general ha recalcado asimismo que cargar el valor social del medicamento únicamente sobre los presupuestos sanitarios “es injusto”. En esta línea, ha defendido que “tiene que haber una responsabilidad también de la sociedad en su conjunto a la hora de asumir cuál es ese valor”.
Por otro lado, Carina Escobar ha puesto el acento en que la salud, el acceso a una terapia, a una técnica o a un sistema sanitario robusto “iguala” a las personas y “evita” problemas de exclusión social y otros desafíos asociados. A su juicio, es imprescindible alcanzar “acuerdos” en la definición de los indicadores que permitan medir el valor social de la innovación a lo largo de toda la cadena.
“¿Cómo llevamos el valor desde la innovación a la investigación hasta cuando se compra ese fármaco y que se tengan en cuentas indicadores del efecto que ha causado y qué impacto ha tenido (...)? Yo creo que nos faltan acuerdos ahí”, ha señalado, insistiendo en la necesidad de “analizar la experiencia del paciente” y transformarla en “evidencia”. Asimismo, ha pedido mayor transparencia para conocer en qué momento una innovación entra en cartera y cuánto tarda en llegar a la práctica clínica. “Porque al final los pacientes sabemos que hay una innovación, pero solo creemos en ella cuando somos capaces de acceder”, ha añadido.
Desde Roche Farma, Federico Plaza ha evaluado de forma positiva los avances del Ministerio de Sanidad para “fundamentar mejor las decisiones de financiación” y, en particular, para “aterrizar elementos como el valor social”, integrando la visión de profesionales, clínicos y pacientes.
En este contexto, ha animado a la Administración a ser “valiente” y comenzar a medir el valor social en aquellas áreas terapéuticas “donde es más fácil”, con el fin de poner en marcha el modelo y evitar que ocurra como en ocasiones previas, cuando, pese a estar recogido en la ley, “no se aplica” en la práctica.
Transformar el sistema sanitario
En una mesa posterior se han analizado las reformas estructurales necesarias para asegurar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) y acelerar la incorporación de la innovación. La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha defendido que “el diagnóstico que hay que hacer primero es que estamos dentro de un Sistema Nacional de Salud rígido, obsoleto y que tiene que cambiar”.
Según ha expuesto, España se enfrenta al “reto” del incremento de la población, junto con el aumento de la cronicidad, la mayor complejidad asistencial y un sistema “reactivo” y “anclado en el siglo pasado”. Para Matute, resulta “clave” evolucionar hacia un modelo basado en la “continuidad asistencial”, en el que “la salud siga al paciente”, se hable “más de salud que de enfermedad” y se apueste “mucho” por la prevención.
“Y luego, muy importante, todo eso basado en una gestión eficiente. Para gestionar de forma eficiente, el mayor tesoro que tenemos es el dato. Y para eso necesitamos también que el dato siga al paciente, porque tenemos que medir, ver qué está ocurriendo y cambiar”, ha añadido, defendiendo que la información clínica debe acompañar al ciudadano a lo largo de todo el proceso asistencial.
La consejera madrileña ha resaltado igualmente que es imprescindible situar al profesional “en el centro”, al considerarlo el “gran tesoro” que “hace posible” el funcionamiento del SNS. En este sentido, ha reclamado pasar “a la acción” y ha señalado que “para eso necesitamos a un director de orquesta, que no tenemos”, en alusión al papel que debería desempeñar el Ministerio de Sanidad en la coordinación del sistema.
El consejero de Salud de Cantabria, César Pascual, ha reiterado la urgencia de “rediseñar el sistema” para abordar los “tres grandes retos” que están “tensionando” el SNS: el cambio demográfico, la cronicidad y la continuidad asistencial. A su entender, el momento actual “no es ni de crisis ni de colapso”, sino una fase “incómoda” e “inquietante”.
“Nos estamos enfrentando a retos difíciles porque lo peor que puede tener el sistema, que creo que es lo que está ocurriendo, es que nuestro sistema sanitario sigue funcionando, pero cada vez va agotando su capacidad”, ha advertido, aludiendo al desgaste progresivo de la estructura sanitaria.
En la misma línea, la consejera de Salud y Políticas Sociales de La Rioja, María Martín, ha afirmado que, “aparte de inquietante y es verdad que en cierto modo preocupante, yo creo que es apasionante el momento”, y ha animado a “sacar la cabeza del sistema sanitario y mirar al horizonte”. A su juicio, ahí se sitúan las nuevas tecnologías que permiten disponer de datos más precisos, perfiles profesionales como ingenieros biomédicos, nutricionistas o farmacéuticos, y una “clave” que considera irrenunciable: la prevención.