El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha instado a las consejerías de Sanidad y a las formaciones políticas a que no “dinamiten” el propósito central del anteproyecto de Ley del Estatuto Marco, orientado a reducir de forma drástica la alta temporalidad que arrastra el Sistema Nacional de Salud (SNS).
La organización reclama, además, que los servicios de salud autonómicos se adapten con antelación para que, una vez entre en vigor la nueva normativa, se garantice su “cumplimiento estricto”. De este modo, los procesos de selección para personal estatutario fijo deberían convocarse, como mínimo, cada dos años y resolverse en un plazo máximo de 18 meses.
SATSE destaca que uno de los principales logros del anteproyecto del Estatuto Marco es que “pone coto” a la inestabilidad laboral que padecen enfermeras y fisioterapeutas en la sanidad pública. Recuerda que la temporalidad ha alcanzado en algunos servicios de salud tasas del 60 por ciento de las plantillas en determinados ejercicios, una situación que, según el Sindicato, se ha visto agravada por la actuación de las propias administraciones sanitarias autonómicas al no convocar procesos selectivos con la frecuencia y rapidez necesarias.
“La práctica habitual en las comunidades autónomas ha sido convocar pocas plazas cada mucho tiempo y, una vez iniciado el proceso, tardar también mucho tiempo en resolverlas”, subrayan desde la organización.
En esta línea, SATSE reclama a las consejerías de Sanidad, responsables de convocar y resolver las ofertas de empleo, que acrediten un compromiso real para erradicar la temporalidad laboral. A su juicio, esta situación empuja a muchos profesionales a marcharse a otras comunidades autónomas con mayor agilidad en la consolidación de empleo estable, a buscar oportunidades en el extranjero o, incluso, a plantearse dejar la profesión. “Tenemos excelentes profesionales que están cada vez más quemados y desmotivados por tener que trabajar con una sobrecarga y precariedad permanente”, señalan desde el Sindicato.
MOVILIDAD
Por otro lado, SATSE valora positivamente que el nuevo Estatuto Marco recoja el derecho del personal estatutario a solicitar voluntariamente el traslado a otro centro de trabajo, lo que en ocasiones implica cambiar de localidad, a través de un Concurso Abierto y Permanente (CAP). Este sistema obliga a que la adjudicación de vacantes se lleve a cabo, como mínimo, una vez al año, dejando atrás los concursos de traslados con convocatorias puntuales, sin una periodicidad definida y supeditados a la decisión de cada servicio de salud.
Con este modelo, cualquier profesional interesado puede pedir destino en otro centro o municipio en cualquier momento, ya que la inscripción y la modificación de las preferencias de plazas permanece abierta durante todo el año. La asignación de los puestos ofertados se efectúa de forma periódica, tomando como referencia la baremación de los servicios prestados y demás méritos acreditados por cada aspirante.
“Esta medida favorece la conciliación laboral y personal al posibilitar, por ejemplo, que el profesional puede ejercer más cerca de su lugar de residencia. También conlleva que las plazas que quedan vacantes por jubilaciones o traslados se cubran rápidamente por personal con plaza en propiedad”, concluye SATSE.