SATSE urge a los partidos a acelerar la ley de ratios de enfermeras en el Congreso

SATSE reclama al Congreso que desbloquee ya la ley de ratios enfermeras para atajar el déficit de personal y reducir riesgos para pacientes y profesionales.

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Image de archivo de una enfermera. EUROPA PRESS - MARÍA JOSÉ LÓPEZ

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El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha instado a las formaciones políticas a que den un impulso definitivo a la tramitación de la proposición de ley sobre ratios enfermeras, después de que haya concluido el plazo para registrar enmiendas a la totalidad a un texto que lleva más de seis años pendiente de culminar su recorrido parlamentario en el Congreso de los Diputados.

De acuerdo con SATSE, la Cámara Baja ha decidido cerrar el periodo del que disponían los grupos con representación para presentar sus enmiendas a la totalidad y ha abierto ya la fase destinada a las enmiendas parciales. Esta iniciativa legislativa fue promovida por el propio sindicato mediante una iniciativa legislativa popular (ILP) y llegó al Congreso a finales de 2019, respaldada por más de 660.000 firmas de ciudadanos y profesionales de la sanidad.

“En la pasada legislatura fueron 83 las prórrogas solicitadas por los grupos parlamentarios para poder tener más tiempo para estudiar una norma con solo 16 artículos y presentar sus enmiendas. En la actual, y desde febrero de 2025, se han ido solicitando hasta un total de 39 prórrogas para presentar enmiendas a la totalidad. Algo que finalmente no se ha producido”, reprochan desde el Sindicato.

La organización sindical recalca que es imprescindible que no vuelvan a acumularse meses de espera hasta que las enmiendas parciales se debatan en la Comisión de Sanidad. A continuación, el texto deberá elevarse al Pleno del Congreso para su aprobación definitiva y poder empezar a atajar el déficit estructural de enfermeras que arrastra España. El Ministerio de Sanidad ha estimado en más de 100.000 las profesionales que serían necesarias para alcanzar, como mínimo, la media de los países del entorno europeo.

El Sindicato muestra su confianza en que las enmiendas parciales que registren los distintos grupos parlamentarios sirvan para perfeccionar la norma y no para “desvirtuarlo”, de forma que se mantenga su finalidad principal: garantizar una dotación suficiente y segura de enfermeras que mejore la calidad de la atención y la seguridad asistencial en hospitales, centros de salud, residencias y el resto de dispositivos sanitarios y sociosanitarios.

SATSE recuerda que, en los últimos meses, ha celebrado diversas reuniones y contactos con todas las fuerzas políticas con un doble objetivo: trasladar la urgencia de desbloquear la ley y reiterar que el texto es susceptible de ajustes en aquellos puntos que faciliten su desarrollo e implantación en el conjunto de los servicios de salud.

En esta línea, el sindicato se ha mostrado abierto a negociar y acordar cuestiones como la definición concreta de las ratios paciente-enfermera según la complejidad de los cuidados y las necesidades específicas de cada ámbito asistencial, los plazos para su puesta en marcha efectiva o el respeto a las competencias de las comunidades autónomas y a su autonomía de gestión.

Riesgos para los pacientes por falta de enfermeras

La organización explica que la ley de ratios enfermeras pretende reducir los riesgos, complicaciones, eventos adversos, reingresos e incluso fallecimientos que pueden producirse en centros sanitarios y sociosanitarios cuando no hay personal de enfermería suficiente. A lo largo del tiempo, diversos trabajos científicos han puesto de manifiesto las consecuencias negativas de asignar a una enfermera un número excesivo de pacientes y han defendido la necesidad de establecer una ratio adecuada y segura.

En este contexto, cita un reciente estudio de la Universidad de Windsor, en Ontario (Canadá), que analiza la realidad de territorios con normativas y políticas que han permitido asegurar una dotación apropiada de enfermeras (California, Oregón, Columbia Británica, varios estados de Australia y Nueva Escocia). El informe concluye que, además de elevar la satisfacción laboral, se reducen los riesgos para la salud y la seguridad del personal, así como el estrés, el desgaste profesional y el abandono de la profesión.

En lo que respecta a los pacientes, este estudio apunta a una disminución de las tasas de mortalidad, de la duración media de las estancias hospitalarias, de la probabilidad de reingresos y de los errores profesionales, al tiempo que se generan ahorros muy relevantes en costes para el sistema sanitario.