SEDISA presenta su plan para transformar el abordaje de la diabetes tipo 1 con cribados presintomáticos

SEDISA impulsa un nuevo modelo para la diabetes tipo 1 con cribados presintomáticos e indicadores de resultados para reducir cetoacidosis y desigualdades.

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SEDISA lanza su hoja de ruta para "transformar el abordaje" en diabetes tipo 1, con cribados de detección presintomática EUROPA PRESS

SEDISA lanza su hoja de ruta para "transformar el abordaje" en diabetes tipo 1, con cribados de detección presintomática EUROPA PRESS

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El presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), José Soto, ha dado a conocer el Observatorio de Resultados en Salud de la Diabetes Tipo 1 Autoinmune, una iniciativa que se configura como nueva hoja de ruta para “transformar el abordaje” de esta patología. El documento plantea la implantación de cribados poblacionales de detección presintomática y el acceso a nuevas terapias inmunomoduladoras.

Durante la presentación, el máximo responsable de SEDISA ha remarcado que “Queremos el inicio de una nueva etapa en el abordaje de esta patología” y que esté “basada en valor”. Este primer posicionamiento recoge 11 propuestas y, con la colaboración de la farmacéutica Sanofi, apuesta por un enfoque “proactivo”, frente al modelo actual, considerado “reactivo”.

En este marco, el doctor Jaime Cruz Rojo, endocrinólogo pediátrico del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, ha resaltado que los cribados suponen “una oportunidad de diagnosticar en fases presintomáticas” que “no sería ético dejar pasar”. A su juicio, “España, por muchas razones, tiene un contexto favorable para introducir modelos de 'screening', por la experiencia del neonatal, que lleva activo mucho tiempo”.

Respecto a la población diana, Cruz Rojo ha señalado a “la población que tenga más riesgo de tener autoinmunidad contra el páncreas”, incluyendo a “familiares de pacientes con diabetes tipo 1” y a personas con “otras condiciones clínicas autoinmunes”, como “tiroides, celiaquía y urticaria crónica”, que “también asocian mayor riesgo”.

El especialista ha recordado que “En otros países hay leyes para 'screening' universal” y ha detallado que, en grandes centros de la Comunidad de Madrid, ya se realizan estos cribados de forma voluntaria, aunque sin una estrategia política definida. Estas pruebas se llevan a cabo “buscando anticuerpos específicos de diabetes tipo 1, que son cuatro”, entre ellos anti-insulina, anti-GAD, anti tirosina fosfatasa y anti transportador 8 del zinc-ZnT8, empleando dos técnicas y dos muestras distintas, con el objetivo de identificar al menos dos anticuerpos.

Diagnóstico precoz y reducción de la cetoacidosis

“Es el estándar al que aspiramos”, ha indicado Cruz Rojo, quien ha apuntado que en “sobre el 5 por ciento” de los familiares de primer grado se detecta la enfermedad. Ha precisado a Europa Press que el diagnóstico presintomático se confirma cuando aparecen dos de los cuatro anticuerpos citados. Este diagnóstico temprano “disminuye la probabilidad de que el debut de esta enfermedad sea en forma de cetoacidosis”, algo que SEDISA respalda, al señalar que se puede reducir en más de un 90 por ciento la cetoacidosis diabética grave y favorecer el retraso en la aparición clínica de la diabetes.

Según ha detallado el endocrinólogo, la cetoacidosis se relaciona con mayor gravedad clínica y una elevada necesidad de atención urgente, con hospitalización en el 57 por ciento de los episodios, ingreso directo en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) en el 17 por ciento y tratamiento en circuitos hospitalarios generales en otro 17 por ciento.

Por su parte, Soto ha recalcado la relevancia de “anticiparse a las complicaciones con respuestas más eficaces, equitativas y humanas”. A su entender, “Hay que reorganizar las organizaciones sanitarias”, y ha reiterado que “SEDISA cree firmemente en la profesionalización de la gestión sanitaria y en la participación activa del paciente”, entre otros elementos clave.

Medición de resultados y retos del sistema

En la misma línea, el coordinador del Observatorio, Conrado Domínguez, ha puesto el acento en la “gestión compartida con profesionales y pacientes” y en la carencia de datos sólidos sobre el manejo de la diabetes en España. Ha subrayado la “necesidad de poder medir y tener un sistema que mide los resultados en salud” y ha añadido que SEDISA está identificando ahora “retos” e “indicadores”.

Entre estos indicadores, el posicionamiento menciona la disminución de la variabilidad entre comunidades autónomas y la búsqueda de la equidad, la adaptación del modelo de cribado y seguimiento a cada territorio, así como la mejora de la calidad de la educación en cuidados. En cuanto a los retos, Domínguez los ha agrupado en “la I+D+i, la estructura del sistema y la educación y la concienciación”.

Impacto económico, social y clínico

“Estamos invirtiendo en salud”, ha enfatizado Domínguez, quien ha recalcado que serían “grandes”, entre otros, los “beneficios sociales de productividad y de días de estancia en UCI”. A su juicio, “Lo que se pretende es generar más valor” y “ahorro futuro”, avanzando hacia un sistema “más sostenible”.

Cruz Rojo considera que todo ello se traducirá en beneficios “a muchos niveles”, desde los económicos hasta los emocionales, además de los clínicos. Ha insistido, asimismo, en la relevancia de retrasar el inicio de la diabetes, objetivo para el que existe actualmente una única terapia inmunomoduladora disponible.

Este especialista ha recordado que la enfermedad “puede reducir la esperanza de vida en entre 10 y 12 años”, aunque en quienes debutan en la actualidad el pronóstico es más favorable. Sobre este impacto, el presidente electo de la Federación Española de Diabetes (FEDE), Juantxo Remón, ha afirmado que “impacta de forma integral en la vida familiar, educativa y laboral”, y ha valorado “muy positivamente” el posicionamiento de SEDISA.

Remón ha añadido que “1.500 menores debutan al año”, por lo que respalda la relevancia de “la educación terapéutica”, junto con “la información y el acompañamiento”, que “mejoran el autocuidado y la calidad de vida”. La incidencia en población pediátrica se sitúa aproximadamente entre 10 y 25 casos por cada 100.000 menores de 15 años, y hasta el 31 por ciento de los pacientes presenta cetoacidosis diabética en el momento del diagnóstico.