SEFAC y SEMERGEN promueven un uso más riguroso de probióticos ante la sólida evidencia clínica

SEFAC y SEMERGEN publican una guía de consenso para un uso racional de probióticos, basada en evidencia clínica y con enfoque médico-farmacéutico conjunto.

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La Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) han dado un nuevo impulso al uso racional de probióticos con la publicación de una guía práctica de recomendaciones, elaborada a partir de la creciente evidencia disponible sobre su valor clínico.

El documento se presentó en el marco del VIII Congreso Médico-Farmacéutico SEMERGEN-SEFAC y está orientado a ofrecer a médicos de Atención Primaria y farmacéuticos comunitarios una referencia homogénea, actualizada y basada en la evidencia para asegurar una dispensación, un abordaje y un seguimiento de los pacientes adecuados y con garantías de seguridad.

Los redactores del consenso subrayan que es necesario abandonar un modelo en el que la indicación de probióticos responde sobre todo a criterios comerciales o a la simple demanda del paciente, y avanzar hacia un consejo profesional apoyado en la literatura científica y en las guías de consenso disponibles.

La guía “Probióticos y microbiota intestinal. Recomendaciones basadas en la evidencia clínica actual”, elaborada con la colaboración de Menarini, pone el foco en la necesidad de tratar la microbiota intestinal desde un enfoque multidisciplinar, que integre las competencias clínicas del médico de Atención Primaria y el conocimiento específico del farmacéutico comunitario.

Dentro de este modelo asistencial coordinado, el médico se encarga del diagnóstico y de establecer la indicación terapéutica, mientras que el farmacéutico asume la responsabilidad de la correcta dispensación del probiótico, el seguimiento evolutivo del paciente y el refuerzo de la educación terapéutica.

El consenso repasa la evidencia científica disponible sobre el empleo de probióticos en diferentes escenarios clínicos, como la diarrea, la erradicación de “Helicobacter pylori”, los trastornos hepáticos, la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del intestino irritable, la malabsorción de lactosa, la enterocolitis necrotizante, el estreñimiento o el sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado.

Además, incorpora ejemplos prácticos para la actuación diaria en la farmacia comunitaria, entre ellos un protocolo orientativo de dispensación de probióticos que facilita la toma de decisiones fundamentadas en criterios clínicos y en la evidencia científica disponible.

Herramienta con creciente valor clínico

Según han recalcado ambas sociedades científicas, los probióticos han dejado de considerarse únicamente como un complemento alimenticio para ir consolidándose como una herramienta con valor clínico en indicaciones concretas, y su papel futuro en la práctica asistencial se perfila como especialmente relevante.

El interés de la comunidad científica por la microbiota intestinal y por los denominados bióticos, categoría que engloba también prebióticos y postbióticos, se ha incrementado de forma notable en los últimos años. Diversos trabajos han demostrado que, cuando se seleccionan con rigor en función de la evidencia clínica específica de cada cepa, los probióticos pueden ayudar a restablecer la eubiosis o equilibrio de la microbiota intestinal y a mejorar parámetros clínicos en determinadas enfermedades.

No obstante, los especialistas advierten de que este crecimiento acelerado del campo también ha traído consigo nuevos desafíos, ligados a la aparición de numerosos productos en el mercado que no siempre cuentan con estudios clínicos de calidad, lo que genera dudas tanto en los pacientes como en los propios profesionales sanitarios.

En este escenario, tal y como señalan los autores de la guía, disponer de documentos de consenso que unifiquen criterios y definan recomendaciones claras se vuelve esencial para orientar la práctica clínica diaria y favorecer un uso verdaderamente racional de los probióticos.