La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha instado al Ministerio de Sanidad a poner en marcha un Diploma de Acreditación en el Área Funcional de Medicina y Salud Estética (DAFME), con la finalidad de “reforzar la seguridad clínica y garantizar la formación específica ante el aumento de la demanda y la complejidad técnica de los tratamientos”.
Esta entidad científica sostiene que dicha acreditación debe estar dirigida a los médicos que ejercen la Medicina Estética, al considerarla imprescindible para asegurar la eficacia y calidad de las intervenciones. La demanda de estos tratamientos continúa en alza, impulsada, entre otros motivos, por la mayor esperanza de vida y por nuevas exigencias sociolaborales vinculadas a la salud y la apariencia.
Con motivo del 41.º Congreso Nacional de Medicina Estética de SEME, celebrado en Málaga, la sociedad ha recordado que el DAFME se apoya en el Real Decreto que regula los Diplomas de Acreditación, el cual establece que estos certificados sirven para reconocer la formación y experiencia en áreas funcionales concretas, con revisiones cada cinco años. SEME ha remarcado que lleva más de 15 años reclamando que se desarrolle este instrumento específico para la Medicina Estética.
Según la organización, la implantación de este diploma permitiría ordenar la formación especializada en este ámbito, fijar criterios objetivos para el registro de profesionales y unificar los requisitos de autorización y supervisión de los centros sanitarios. Ha precisado, además, que en julio remitió al Ministerio de Sanidad un dossier técnico detallado con los criterios académicos y asistenciales necesarios para la puesta en marcha del DAFME, si bien, hasta la fecha, únicamente ha recibido el acuse de recibo y la confirmación de que la propuesta está en estudio.
Necesidad de una formación específica
SEME advierte de que la creciente complejidad científica de las técnicas que se aplican en Medicina Estética hace imprescindible una capacitación específica de los médicos que las realizan. Sin embargo, en algunos casos esta formación no es la adecuada, lo que está derivando en un incremento de complicaciones clínicas.
Entre los problemas detectados se encuentran infecciones, reacciones alérgicas, necrosis tisular, granulomas y deformidades, que en numerosas ocasiones requieren asistencia en los servicios de Urgencias y el empleo de recursos tanto públicos como privados. El Comité Directivo de la sociedad alerta de que un uso inadecuado de estos procedimientos puede llegar a convertirse en un problema de salud pública.
En este contexto, la organización recuerda que más del 40 por ciento de la población española recurre a servicios de Medicina Estética. En cuanto a los datos más recientes, hace referencia al nuevo informe sobre la “Medicina Estética en España”, elaborado a partir de una muestra de 2.469 pacientes y cuya difusión está prevista en las próximas semanas.
Este estudio pone de manifiesto que el 75 por ciento de la población relaciona la Medicina Estética con posibles riesgos médicos, lo que evidencia una percepción extendida de que se trata de actos sanitarios que requieren supervisión médica y una adecuada legitimación clínica. El informe también concluye que los usuarios consideran estos tratamientos como una decisión sanitaria y personal, y no como una compra impulsiva.