El Grupo de Trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha avisado de que la representación gráfica de las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030, difundidas por el Gobierno de Estados Unidos a comienzos de año, podría propiciar lecturas excesivamente simplificadas o incluso equivocadas entre la población general.
La sociedad científica ha dado a conocer su postura tras la "controversia" generada por la nueva pirámide y que, según SEMERGEN, se explica más por su planteamiento visual que por el contenido, ya que incluye "algunas recomendaciones coherentes y alineadas con la evidencia científica actual".
En este sentido, SEMERGEN ha valorado de forma favorable el énfasis de las nuevas directrices en la comida real, la disminución de productos ultraprocesados y la conveniencia de restringir los azúcares añadidos, la sal y el alcohol. No obstante, ha subrayado que estos mensajes "no quedan claramente reflejados en la iconografía de la pirámide", lo que podría dar pie a interpretaciones reduccionistas o inexactas.
Los especialistas han cuestionado la relevancia que se concede a la carne roja en la base de la pirámide, advirtiendo de que puede dar a entender una promoción de su consumo que no se ajusta del todo al texto, donde se limita la ingesta de grasas saturadas a un máximo del 10 por ciento del aporte energético total.
"Consideramos que potenciar el consumo de carne roja no está respaldado por la evidencia científica disponible, ya que un consumo elevado se ha asociado con un mayor riesgo cardiovascular y de cáncer colorrectal", han señalado.
Del mismo modo, han criticado que la guía sitúe al mismo nivel las grasas insaturadas, en especial el aceite de oliva virgen extra, y otras grasas culinarias como la mantequilla o el sebo de res, algo que, a su juicio, puede "restar claridad" al mensaje de prevención cardiovascular. Paralelamente, han descrito como una "oportunidad perdida" la limitada presencia que se otorga a las fuentes de proteína vegetal, pese al amplio respaldo científico del que gozan.
Desde SEMERGEN, han aplaudido que la guía incorpore por primera vez una perspectiva que supera el simple recuento de calorías y macronutrientes, poniendo el foco en el grado de procesamiento de los alimentos y en la reducción de aditivos, colorantes y edulcorantes. Sin embargo, han advertido de que la distinción entre snacks saludables y no saludables podría resultar confusa si no se acompaña de una adecuada educación nutricional que evite generar una falsa sensación de seguridad.
Por último, la sociedad ha reiterado su apuesta por la dieta mediterránea como modelo alimentario de referencia, al contar con un sólido respaldo de la evidencia científica en la prevención cardiovascular y en el abordaje global de numerosas patologías crónicas. Así, ha insistido en que la nutrición constituye el primer peldaño terapéutico en la prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y debe seguir siendo la base sobre la que, cuando proceda, se incorporen otras intervenciones farmacológicas.
NUEVO MODELO NUTRICIONAL
El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU, Robert F. Kennedy, presentó en los primeros días de enero este nuevo modelo nutricional con el objetivo de lograr que EEUU "vuelva a ser saludable". Para ello, insta a priorizar los alimentos integrales y densos en nutrientes, como proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas saludables y cereales integrales, y a reducir de forma drástica los productos altamente procesados.
Las directrices recomiendan dar prioridad a los alimentos ricos en proteínas en cada comida. En concreto, plantea un consumo de entre 1,2 y 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal al día a partir de fuentes animales, como huevos, aves, mariscos y carnes rojas, y de origen vegetal, como frijoles, guisantes, lentejas, legumbres, frutos secos, semillas y soja.
Además, sugiere limitar la ingesta de alimentos altamente procesados, azúcares añadidos y aditivos artificiales; en lo relativo a los menores de cuatro años, insta a los padres a evitar por completo el azúcar añadido. También aconseja incluir grasas saludables procedentes de alimentos integrales como carnes, mariscos, huevos, nueces, semillas, aceitunas y aguacates.
Junto a ello, propone aumentar el consumo de cereales integrales y reducir de manera intensa los carbohidratos refinados, como el pan blanco, los desayunos listos para consumir o envasados, las tortillas de harina y las galletas. Asimismo, sugiere incorporar lácteos enteros sin azúcares añadidos, así como una amplia variedad de verduras y frutas.
Al mismo tiempo, indica que cada individuo debe ajustar la cantidad de comida a su edad, sexo, complexión y nivel de actividad física. Igualmente, anima a beber agua y bebidas sin azúcar para mantener una hidratación adecuada y a moderar la ingesta de alcohol para favorecer una mejor salud global.