La vicepresidenta de Enfermería de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), Carmen Casal, ha advertido de que “una aparente mejoría inicial” de una anafilaxia “puede llevar a no acudir a un Servicio de Urgencias, a pesar de que la reacción puede reaparecer o agravarse horas después”. Por ello, reclama una mayor sensibilización social y profesional, ámbito en el que considera clave la creación de la especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias, que, a su juicio, ofrecería una respuesta “mucho más adecuada”.
Casal ha recordado que “la anafilaxia es una reacción sistémica grave que puede comenzar con síntomas aparentemente leves, como picor o ronchas en la piel, pero evolucionar rápidamente hacia dificultad respiratoria, bajadas bruscas de tensión o pérdida de conciencia”, y ha remarcado que “su progresión puede ser fulminante, lo que la convierte en una auténtica carrera contra el tiempo”.
En España se notifican cada año entre 1.600 y 14.000 episodios de anafilaxia. En este contexto, la representante de SEMES ha señalado que, “pese a la asociación habitual entre primavera y alergia, la mayoría de las anafilaxias no están causadas por el polen”. “Los desencadenantes varían según la edad: en la infancia y la juventud predominan los alimentos, mientras que en la edad adulta son más frecuentes las reacciones a medicamentos”, ha indicado, añadiendo que “a ello se suman las picaduras de insectos, cuyo riesgo aumenta con el buen tiempo”.
SEMES ha recalcado que las anafilaxias constituyen el principal peligro vinculado a las alergias, al tratarse de reacciones graves “que pueden poner en peligro la vida en cuestión de minutos”. Aunque la mortalidad global es reducida, la sociedad científica insiste en que se trata de un problema en aumento y, en numerosos casos, prevenible si se interviene con rapidez. La evolución puede ser brusca, de modo que identificarla precozmente resulta determinante para evitar desenlaces graves.
Aumento de casos y necesidad de formación
La organización ha destacado el incremento de los cuadros de anafilaxia en los últimos años, especialmente entre la población infantil, lo que “refleja la creciente relevancia de esta patología”. Este repunte “pone de manifiesto la necesidad de reforzar tanto la formación de los profesionales sanitarios como la capacidad del sistema para abordar de forma segura y eficaz una patología que puede evolucionar rápidamente y comprometer la vida del paciente”, ha subrayado Casal.
En esta línea, ha alertado de que los fallos en su reconocimiento y abordaje pueden ser especialmente graves, ya que la similitud inicial con una reacción alérgica leve favorece retrasos en la actuación en un momento decisivo. También ha señalado que es habitual recurrir en primera instancia a antihistamínicos o corticoides, pese a que estos fármacos no sustituyen a la adrenalina, que es el tratamiento indicado en estos cuadros.
Por todos estos motivos, SEMES ha reiterado su petición de implantar la especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias, que, según la entidad, resultaría ventajosa “tanto en la atención inmediata como en la educación sanitaria de la población”. De este modo, “su intervención en los primeros minutos resulta clave para el pronóstico del paciente, mediante la identificación precoz de la anafilaxia, la administración rápida del tratamiento indicado, la monitorización de constantes y el soporte vital”, además de “la coordinación con el resto del equipo sanitario para garantizar la continuidad asistencial”, ha concluido Casal.