Un estudio impulsado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) concluye que ser trabajador autónomo es el único factor que se relaciona con un menor riesgo de solicitar una baja laboral por dolor lumbar en los 18 meses siguientes, así como con una menor probabilidad de que, si se produce, la incapacidad se prolongue 30 días o más durante ese periodo.
La investigación, difundida en la revista “Occupational and Environmental Medicine”, publicación especializada en Medicina del Trabajo del grupo editorial “British Medical Journal”, ha evaluado 77 variables que trabajos anteriores habían vinculado con la intensidad del dolor, el nivel de discapacidad y la evolución de ambos indicadores.
Entre esos factores se han considerado elementos sociodemográficos (edad, sexo, formación académica), clínicos (intensidad y duración del dolor, factores que lo empeoran y presencia de dolor irradiado), psicológicos (uso de ansiolíticos y antidepresivos, grado de pensamientos catastrofistas y miedo a perder el empleo), laborales (situación de autónomo o asalariado, tipo y duración del contrato y carga física del puesto) y económicos (nivel de ingresos, proporción de salario fijo y variable y efecto de una eventual baja sobre esos ingresos).
Los resultados muestran, por ejemplo, que por cada año de edad adicional el riesgo de baja por lumbalgia se incrementa un 3 por ciento, y que esta es un 43 por ciento más habitual entre quienes ya habían sufrido episodios de dolor lumbar superiores a 14 días. Además, la probabilidad de baja aumenta un 44 por ciento en las personas que anticipan que probablemente la necesitarán en los 12 meses siguientes.
Todo ello se enmarca en el contexto del dolor lumbar, una de las principales causas de discapacidad y de ausencias laborales a escala global, cuya aparición y curso están condicionados por factores biológicos, clínicos, sociodemográficos y psicosociales. Con este panorama, el objetivo del trabajo ha sido elaborar modelos predictivos que permitan identificar qué empleados tienen más posibilidades de pedir una baja y durante cuánto tiempo, y señalar a aquellos en los que conviene priorizar las medidas preventivas.
De todas las variables analizadas, únicamente la condición de trabajador por cuenta propia se relaciona con un menor riesgo de incapacidad temporal. Según los autores, ello podría deberse a que, dentro del sistema de Seguridad Social, los autónomos afrontan una mayor incertidumbre en sus ingresos y prestaciones más limitadas durante los periodos de incapacidad temporal (IT) que los asalariados.
Datos del estudio y frecuencia del dolor lumbar
Aunque el 57 por ciento de los participantes manifestaba molestias o dolor lumbar y el 60 por ciento recurría a fármacos por este motivo, solo el 7,4 por ciento acabó solicitando una baja por lumbalgia en los 18 meses posteriores. Este hallazgo indica que el dolor lumbar es muy común entre la población ocupada, pero solo deriva en incapacidad laboral cuando llega a ser realmente limitante o concurren otros factores adicionales.
El proyecto se ha desarrollado a lo largo de 17 años y ha estado liderado por equipos del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León (IBIOMED), la Unidad de Bioestadística Clínica del Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro-Segovia de Arana (Madrid), el Departamento de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca y la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital HLA Universitario Moncloa de Madrid.
En este sentido, el investigador del IBIOMED y de la Universidad del País Vasco, y coautor del trabajo, el profesor Jesús Seco, ha resaltado “el ímprobo esfuerzo que ha supuesto recabar los datos de más de 7.000 trabajadores y seguir sus bajas laborales y sus causas durante 18 meses”, así como “la colaboración de muchos médicos del Sistema Nacional de Salud (SNS) con entidades privadas, como mutuas laborales y grandes empresas, sin las que esta investigación hubiera sido inviable”.
Por su parte, la integrante de la Unidad de Bioestadística Clínica del Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro-Segovia de Arana y coautora del estudio, la doctora Ana Royuela, ha subrayado que “es llamativo que la inmensa mayoría de los parámetros clínicos que han demostrado influir en la evolución del dolor o el grado de discapacidad resulten irrelevantes para predecir la baja laboral o su duración”, y ha añadido que “eso refleja que pedir o mantener una baja es un comportamiento en el que el componente biológico es solo un aspecto más, y no el más determinante”.
Además, el otro coautor del estudio, miembro de la Unidad de la Espalda Kovacs del Hospital HLA Universitario Moncloa y director de REIDE, el doctor Francisco Kovacs, ha incidido en que, “en la práctica, este estudio sugiere que las estrategias de prevención del dolor lumbar y las bajas laborales por esa causa deberían dirigirse a toda la población activa, ya que resulta imposible predecir quiénes tienen mayor riesgo de padecerlas”.